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No hay debate sobre la legalización. Ágora mexiquense de mayo 30, 2012

5 junio, 2012

En los medios, blogs, museos, universidades y redes sociales se han iniciado hace tiempo discusiones sobre la pertinencia de legalizar las drogas. El presidente Calderón lo acepto y Josefina Vázquez Mota, en la Universidad La Salle lo comentó, además en diversos foros se han comenzado con los pros y contras de dicha enmienda. Más allá del resultado, ya sea que aplauda y propugne por que cada individuo en pleno derecho de sus facultades decida si quiere consumir alguna droga o, se continúe satanizando el consumo y quiera mantenerse el status quo, lo aplaudible es que se dé el debate. Que por fin asumamos nuestra mayoría de edad y abiertamente – a  través de foros, artículos, ensayos, redes sociales, mensajes – hayamos, como sociedad, podido sentarnos a la mesa para discutir un problema muy controvertido y cuya discusión polariza a los habitantes del país.

Dudo mucho que se logre un consenso y continuaremos con opiniones encontradas. De suyo, el tema invita al ciudadano a posicionarse en antípodas en lugar de beneficiar el consenso entre dispares u opositores. Busquemos las coincidencias en lugar de magnificar las diferencias.

Fotografía: sdpnoticias.com

Para tal efecto la revista nexos tiene un blog dedicado al tema. La dirección es: http://redaccion.nexos.com.mx/?p=1865. El blog Para informar el debate sobre la legalización de las drogas recomienda ensayos publicados con anterioridad en nexos y varios links permiten acceder directamente a los artículos previos relacionados con el tema y cuya antigüedad no demerita sus conclusiones hasta editorialistas en distintos periódicos que han escrito sobre el tema. Se dividen en Historia del narcotráfico, estrategias del gobierno mexicano para enfrentar al narcotráfico y sobre la legalización y regulación de las drogas.

 

El Museo Tamayo organizó hará cosa de un año el foro Razones para debatir. Drogas, cultura y sociedad. Varios expositores entre quienes destacan Luis Astorga, Guillermo Fadanelli, Élmer Mendoza, Antonio Navalón y Rafael Pérez Gay debatieron sobre cuatro ejes temáticos: Lo histórico y lo contemporáneo; Desde el arte, la arquitectura y la curaduría; Las letras: del reportaje a la literatura y Pensando desde otro lugar. Para más información: http://www.museotamayo.org/razones-para-debatir/

Siguen los editoriales y foros sobre la legalización de las drogas. Varios editorialistas y columnistas como Jaime Sánchez Sussarey, Héctor Aguilar Camín y Andrés Roemer están de acuerdo con la medida y el tercero cuestiona ciertos mitos sobre legalización de las drogas y considera que los razonamientos que manejan los apoyadores de la guerra son endebles y mal sustentados.

De insistir en la guerra calderoniana contra el narcotráfico seguiremos acumulando bajas y daños colaterales que ya no significan mayor cosa cuando los leemos como resultado de una fallida confrontación. El total desdibuja lo individual. ¿Cuántos huérfanos y viudas hay detrás de los casi 60 mil muertes? El Estado Mexicano está perdiendo la guerra – aún con su discurso triunfalista – y el crimen organizado, apoyado en sus incuantificables recursos tiene millones de individuos a su disposición. Hablo de los millones de desempleados o trabajadores con un ingresos de tres a cinco salarios mínimos que hay en el país. Entre ellos y los nini, jóvenes que ni trabajan ni estudian, hay un ejército de futuros sicarios que no tienen absolutamente nada que perder y serán fáciles de reclutar para los grupos delincuenciales. Son una generación de mexicanos sin futuro alguno e integrarse a grupos delincuenciales es una forma de salir de la pobreza y tener un futuro, que aún cuestionable, para ellos es un salto cualitativo importante.

Las pasadas elecciones para gobernador de California se incluyó la Propuesta 19 (Proposition 19) que buscaba despenalizar el consumo de marihuana en ese estado y por los resultados estuvo a punto de ser aprobada y no dudo que en un futuro próximo se legalice es uso de la marihuana en Estados Unidos. Será interesante ver la posición que tenga el gobierno mexicano frente a este cambio de paradigmas. ¿Seguirá Calderón satanizando el consumo de marihuana y se continuará enfrentando al narco de forma belicosa o haremos cambios a nuestra legislación para despenalizar el consumo de esta droga? Ya existen 16 estados de nuestro norteño vecino permiten el uso de la marihuana con fines terapéuticos y medicinales. Ya es hora de cambiar la manera de enfrentar este problema y se apoye con programas y dinero las campañas de prevención y educativas en centros escolares, así como la forma en que la sociedad ver al consumidor de marihuana.

De los cuatro candidatos a la presidencia, solamente Gabriel Quadri se ha manifestado abiertamente a que se dé un debate nacional sobre la pertinencia de legalizar las drogas, en especial la marihuana.

Proposición 19. Punto # 145 de octubre 7, 2010

9 octubre, 2010

En menos de un mes, el 2 de noviembre, el estado de California tendrá elecciones para gobernador, evento que tiene inmensa repercusión en México. Sin embargo no es esta elección la que me interesa, sino la relativa a la Proposición 19 (Proposition 19). Dicho referéndum propone que el estado de California despenalice totalmente el uso de la marihuana para actividades recreativas. En otras palabras, su venta, comercialización, transportación y consumo para mayores de edad será regida por el una ley tal y como sucede como los bares y antros. Ya el cannabis es legal en varios estados del vecino del norte, pero con la salvedad que se limita a cuestiones médicas. Aunque el condado de Oakland ya permite la producción de marihuana a niveles industriales. En anteriores columnas he comentado respecto al tema, sin embargo seguimos empecinados en ver como solución única la confrontación bélica y no la franca negociación.

¿Cuál será la postura el gobierno mexicano de prosperar la enmienda a la ley? ¿Continuaremos masacrándonos por una planta, cuyo consumo allende la frontera será completamente legal? No es descabellado pensar que varios consumidores actuales con un poco de ingenio y libertad para trabajar legalmente sean en un futuro prósperos empresarios para que alguno de ellos presida la Cámara Americana de la Industria Canábica.
¿Y nosotros? ¿Seguiremos confrontando al narcotráfico de la misma forma, como a un enemigo de la patria? ¿Continuaremos anteponiendo prejuicios a los datos duros? ¿Será el discurso moralista y conservador o la apertura globalizadora y modernista que permea por el mundo, la que sustentará, como país, nuestra visión sobre el mundo de las drogas? ¿Habrá economistas o actuarios adscritos a alguna dependencia que hayan hecho un cálculo sobre la cantidad de dinero que podría el gobierno cobrar, vía impuestos, de legalizarse el consumo de marihuana en México? ¿Y de todo ese dinero, cuánto se podría utilizar en campañas de prevención contra las drogas? Estoy seguro que costaría muchos millones de pesos menos que pagar por una guerra que a la postre esta perdida.
El Senado de la República esta tomando cartas en el asunto y según Santiago Creel (Milenio Semanal No. 674, 27/09/10) “se creará una Comisión Intersecretarial para que el gobierno de Felipe Calderón conozca, analice y prevenga los efectos que tendrán en la salud pública de México las políticas sobre el tratamiento y la liberación del uso y producción de la marihuana en Estados Unidos”.
En los últimos sondeos y encuestas el “sí” se perfila como ganador del referéndum o Proposición 19. De ser así, requerimos rediseñar nuestra política antidrogas y romper paradigmas para plantear de manera urgente que legalización de las drogas. El número de octubre de la revista nexos esta dedicado al tema y se analizan los aspectos a favor y en contra de la medida. Aporta el mensuario información y cifras sobre el fenómeno y, lo más importante, como medio impreso con una tradición de más de 30 años, por primera vez toman una posición editorial: “legalizar, despenalizar y regular las drogas nos parece el curso civilizatorio en que ha de desembocar el debate mundial sobre el tema.” Parte de la carta del director (Héctor Aguilar Camín) que anuncia el contenido de la revista correspondiente a octubre.
¡Extra! ¡Extra! Entre cerros desgajados, ríos crecidos, lluvias copiosas y el “inexistente” cambio climático, varios estados de México sufren sus consecuencias. Sin embargo el gobierno repite ad nauseam la misma cantaleta, es culpa de los cambios climáticos, sin asumir la responsabilidad que conlleva permitir el asentamiento de colonos en cualquier vado o barranca. Por permitir el caótico crecimiento de nuestras ciudades y pueblos, sin que autoridad alguna organice los asentamientos humanos y como resultado final prevenga muchas de nuestras “desgracias naturales.”

Cambiar los paradigmoas ágora mexiquense segunda quincena de marzo 2010

30 marzo, 2010

No hay duda que la situación que vive el país es, por decir lo menos, caótica. Las noticias cotidianas a nivel nacional reflejan el deterioro que ha minado la sana convivencia de los mexicanos. Llenas de miedo y angustia, las familias huyen de colonias o ciudades donde el estado ha perdido la lucha frente al crimen organizado. Ejemplo de ello es el retorno de veracruzanos de Ciudad Juárez a su tierra de origen con apoyos del gobierno de Fidel Herrera. Un día sí y otro también, el horizonte promisorio que deberíamos vivir durante este año cabalístico 2010 se desvanece detrás de un torbellino de inmundicia. La realidad ha rebasado lo imaginario y es más que obvio que la guerra calderoniana se convierte día a día en el Waterloo del jefe del ejecutivo. Durante la embestida castrense contra el crimen organizado y en especial a los carteles de la droga la población adicta se incrementó exponencialmente. La violencia es ha todas luces incontrolable y vivir en constante zozobra se ha vuelto parte intrínseca del modus vivendi de los habitantes de varias regiones y ciudades de México.

Cartel americano por la legalización de la marihuana

Confrontar al narco frontalmente no ha sido exitoso, pero no haberlo hecho pudo haber traído consecuencias todavía más nocivas. Es innegable que tenemos que llegar al fondo de la coyuntura y aceptar que necesitamos crear soluciones más imaginativas y romper con ciertos paradigmas enquistados en nuestra sociedad: despenalizar y posteriormente legalizar las drogas y que seamos los ciudadanos los que decidamos si consumimos o no alguna droga. Las bebidas alcohólicas son legales y no por ello todo mundo las consume. Lo mismo sucede con el tabaco, tan sólo una cuarta parte de la población nacional fuma. ¿Por qué el Estado quiere tutelar nuestros gustos?

Varias voces, de todo el espectro nacional e internacional, han propugnado por la despenalización de las drogas. Sin embargo se continúa satanizando el uso de ciertos estimulantes en aras de continuar aumentando las ganancias de los sectores alcoholeros. Nuestra bizarra lógica, influenciada por nacionalismos ramplones y valores decimonónicos, aplaude que la industria tequilera mexicana incremente sus ganancias y penetración comercial. Cuando así acontece, si tengo dos dedos de frente,  quiere decir una de dos cosas, primera, más personas comenzaron a beberlo o, segunda, el mismo número de personas que la consumían con anterioridad, ahora consumen más. Ello redunda en un aumento de la planta laboral y un incremento en las percepciones hacendarias para el gobierno. Y como remate, el orgullo nacional se enaltece, pues el tequila es muy nuestro.

Hagamos ahora un ejercicio a la inversa y cambiemos la palabra tequila por el vocablo marihuana. Si aplicamos los mismos criterios no veo donde este el problema. Dejemos de visualizar el problema desde perspectivas moralistas y asumamos que el consumo de drogas es una tendencia, que desde una perspectiva postmodernista, a la larga será vista como normal, igual que el reconocimiento legal a parejas del mismo sexo. ¿Por qué, en el caso del matrimonio de personas con orientación sexual diversa sí rompimos los paradigmas y en el caso del consumo de marihuana seguimos anclados en valoraciones moralinas y no en datos duros? La marihuana, al igual que el tequila, es un ícono nacional; a donde sea que viajes todo mundo conoce nuestra muy mexicana Acapulco golden, variedad de la cannabis de raíces y origen nacional. ¿Por qué no crear la Cámara Nacional Canábica que promoviera y organizara ferias de marihuana, igual que hacemos con las ferias vitivinícolas? Además, en lugar de estarse matando en plena vía pública, los empresarios de la industria canábica, quienes darían trabajo legal a más de 100 mil mexicanos, acudirían a tribunales para dirimir sus diferencias, igual que la Coca y la Pepsi. Pagarían impuestos altos los cuales se aplicarían en programas de prevención y rehabilitación. Diseminados por todo el territorio nacional encontramos miles de establecimientos de AA (alcohólicos anónimos) para aquellos que no entienden el famoso slogan “todo con medida”. La responsabilidad es de cada individuo y no de papá gobierno. Ya somos mayores de edad para decidir entre bebernos un par de whiskies o fumarnos un churro.

Legalizar las drogas Punto # 119 de marzo 25, 2010

25 marzo, 2010

Ya son muchas las voces que piden se legalicen las drogas. Políticos, intelectuales, científicos, filósofos, militares y simples ciudadanos coinciden cada vez más en la necesidad de terminar con una guerra que a todas luces no tiene visos de acabar. Las razones que esgrimen los apologistas de la guerra contra las drogas nunca la analizan desde un punto de vista puramente económico. Las descalificaciones siempre son de índole moral. Tampoco los estereotipos han ayudado mucho, ya que ubicar a cualquier consumidor recreativo con ser maleante por el simple de gustarle darse un toque raya en la esquizofrenia.

Personajes tan disímbolos y pertenecientes a ámbitos de toda la gama del conocimiento humano han abogado por la despenalización y posterior legalización del consumo de drogas, al menos de la marihuana. Desde César Gaviria y Ernesto Zedillo hasta Fernando Savater y Carlos Fuentes.

¿Cómo cuantifica el gobierno sus victorias? Cuando hablan de decomisos de armas y droga, ¿qué tanto del total que poseen los criminales es lo incautado? ¿Con cuántas divisiones cuenta el enemigo? En otras palabras,  ¿con cuántos sicarios, operadores, transportistas, narcomenudistas, lavadores de dinero, coordinadores, en fin, todo aquel que de alguna manera u otra trabaja para el crimen organizado están reclutados?

La misma Sedena aceptó que sola no va a poder ganar la guerra y México, sin el apoyo internacional, tampoco tiene manera de ganarla. Aquí tenemos un gran problema de percepción respecto a la soberanía. Ésta ya se perdió hace mucho tiempo cuando los grupos criminales tomaron control de varias regiones y ciudades del país. La soberanía no es un concepto absoluto. No se tiene total soberanía o se carece de ella totalmente.

Parece ser que nuestros políticos y líderes no saben nada de Historia y olvidan el periodo de la prohibición en los Estados Unidos. Es una guerra perdida. Durante las próximas elecciones para gobernador en California se incluirá en la boleta una pregunta para referéndum: ¿Está de acuerdo o no en legalizar el consumo recreativo de marihuana en el estado de California? Las encuestas hasta la fecha muestran números similares (51 por 49 por el no), pero ¿qué pasará en México cuando los californios legalicen el consumo de mota? De seguir como vamos tenderemos una guerra de cien años y dudo mucho que los mexicanos la aguantemos. Ya estamos señalados por todo el mundo como un país peligroso y poco confiable para venir a vacacionar, ya no se diga invertir.

Además los daños colaterales comienzan a ser muy altos. El deplorable papel que hicieron los militares y las autoridades cuando se asesino a dos alumnos del TEC de Monterrey en fuego cruzado es un ejemplo de que no saben hacia donde van. Pero como lo documento en el colofón de la nota: los militares salen a matar sicarios o narcos sin importar a quien lastiman o hieren durante sus acciones. Aceptémoslo, o limpiamos nuestra casa de forma ordenada y civilizada; asunto que francamente hacemos muy mal, o los americanos la limpiarán por nosotros. Nos guste o no. Además si los gringos se quieren pachequear, pues adelante. A pesar de que Estados Unidos es el país líder en consumo de drogas ilegales no ha perdido el liderazgo en sus universidades y centros de investigación. Su programa espacial sigue en primer lugar. Su producto interno bruto es el mayor a nivel mundial. Además los 25 millones de mexicanos y sus descendientes que viven en Estados Unidos, supongo que no consumen drogas, sólo los gringos blancos y negros. Resulta infantil el sólo pensarlo.

Resulta sumamente ingenuo pensar en sociedades libres del consumo de drogas. Ellas han sido parte de la civilización. Para una historia general de las drogas recomiendo cualquiera de las obras de Antonio Escohotado y sobre la situación nacional a Luis Astorga y Jorge Chabat.

El martes pasado llegó la plana mayor norteamericana responsable de la seguridad. Hillary Clinton, Secretaria de Estado; Robert Gates, Secretario de la Defensa; Janet Napolitano y Secretaria de Seguridad Interna. El gabinete de seguridad de Obama viene a México a jalar algunas orejas y evitar que nuestro desmadre se pase a su lado.

El empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego, dueño de Televisión Azteca, opinó que el país está perdiendo la guerra contra el narco y propuso como solución que las drogas sean legalizadas.

 Durante la conferencia anual de la Sociedad de Periodistas y Editores Financieros de Estados Unidos, que se celebra este año en la ciudad de Phoenix, Arizona, el multimillonario externó, “Las armas son legales a este lado de la frontera, ¿por qué no hacer entonces las drogas legales en México?”

También unieron sus voces en la misma dirección, Rosario Green, ex canciller mexicana y Porfirio Muñoz Ledo, ajonjolí de todos los moles. Ambos se manifestaron por la legalización de las drogas.

Hagamos de la marihuana una industria. Igual que con el tequila para el cual anualmente se realizan ferias por todo el mundo para promover las virtudes del agave y su bebida, debemos comenzar a comercializar y crear las bases de la industria canábica. Recordemos que del cáñamo se pueden producir camisas, papel, sogas, etc. Las bondades del consumo recreativo, igual que con la cerveza, debe ser liderada por una Cámara de la Industria Canábica y aportar al orgullo nacional. ¿Habrá hecho sus cálculos la SHCP sobre los impuestos que pudiera cobrar a la industria? ¿Sabrán a cuánto asciende su porcentaje del PIB nacional? Creo que ya es hora de dejar de ser niños y actuar como adultos. En una verdadera sociedad democrática todo  ciudadano tiene el derecho de consumir cualquier sustancia, siempre y cuando no afecte a terceros. Al igual que me tomo unos whiskies, debo poder fumarme un “churro”.

Otro aspecto que no comprendo en lo absoluto consiste en que el enfrentamiento bélico es para evitar la comercialización de ciertas drogas: marihuana, cocaína, anfetaminas, crystal, etc. Sin embargo una de las drogas más dañinas y nocivas; una que causa en el consumidor estragos que son irreversibles no es combatida. Me refiero a los solventes e inhalables. Cualquier niño puede comprar un litro de thinner o algún pegamento industrial en cualquier tlapalería del país sin que persona alguna diga algo. ¿Alguien me puede explicar eso en el gobierno federal?

¡Extra! ¡Extra! Tomado del artículo Estrategia: tirar el bulto de Miguel Ángel Granados Chapa: “Un general con mando de tropas explicó así a un importante político norteño la estrategia del Ejército contra los narcotraficantes: ‘Salimos a las calles y donde los encontramos, los matamos’. Tal simpleza explica la cantidad de bajas que causan las intervenciones militares.” Sin comentarios.


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