Posted tagged ‘inundaciones’

Inundaciones y negligencia ágora mexiquense primera quincena de febrero 2010

16 febrero, 2010

Inundaciones, temblores, maremotos, erupciones y demás catástrofes consideradas naturales, tienen una arista humana. No podemos negar que la previsión que los humanos hacemos para evitar que la naturaleza nos hiera distan mucho de ser cien por ciento efectivas.

Lo que los habitantes de Chalco, Valle de Chalco e Ixtapaluca han padecido en los últimos días tiene mucho que ver con la negligencia gubernamental. Desde hace mucho tiempo, los rezagos en las obras de infraestructura son palpables. Las promesas emitidas por autoridades estatales y federales son letra muerta. Recuerdo que hace dos o tres años la promesa de construir el famoso “Túnel del río de la Compañía”; hasta la fecha con un avance mínimo, para paliar la dura situación aqueja a aquella región del valle de México. Y si nos vamos más atrás, durante el sexenio de Montiel, recuerdo su visita al mismo lugar y la reiterada promesa para construir obras por parte de las autoridades para “evitar que esta situación se vuelva a repetir…y para que la gente de esa zona viva tranquila.”

Una década después la situación no ha cambiado en lo absoluto. Las inundaciones siguen siendo parte del panorama que cada año acompaña a los mexiquenses y capitalinos que habitan esas regiones.

Resulta ahora que somos testigos de las recriminaciones y reclamos entre funcionarios federales y estatales contra el legislativo local por no tener a mano la regulación para atender a las víctimas de desastres naturales. Las descalificaciones entre José Luis Luege Tamargo y Ramón Aguirre, titulares de la Comisión Nacional del Agua y de la Dirección del Sistema de Aguas de la Ciudad de México acusándose mutuamente de que no se informó a tiempo del fenómeno y la magnitud de las secuelas. Del que no hemos tenido mucha información pues no se le ha vista en las zonas anegadas es a nuestro responsable estatal, el Secretario del agua y Obra Pública, David Korenfeld Federman.

Parece ser que la irresponsabilidad se ha enquistado entre los responsables de propiciar condiciones mínimas para un desarrollo y crecimiento humanos adecuados. La nula planeación urbana, aunada a la corrupción imperante en todos los ámbitos de gobierno son caldo de cultivo para que sucedan desgracias que pueden, muy bien, ser evitadas. Los gobiernos evitan invertir en obras hidráulicas porque no son vistosas – nadie las ve y no embellecen el entorno – y por ello no pueden ser vehículo de venta política. Ya es hora para que las autoridades se pongan las pilas y retomen con seriedad la planeación urbana bajo parámetros que incluyan la hidrología y orografía como parte del monitoreo que se supone deben constantemente hacer. Y en base a los estudios, que ya deberían tener a mano, poner a trabajar los respectivos organismos responsables y ahora sí, por fin, terminar con el “viacrucis” que viven los pobladores de esas demarcaciones.

Es inaceptable que cada año suceda lo mismo. Los habitantes de los municipios y colonias que padecen de inundaciones con recurrente frecuencia deben considerar de manera perentoria suspender el pago de impuestos municipales, estatales y federales hasta que reciban los servicios por los que se supone pagan. La mejor manera de obligar a los responsables a cumplir con sus obligaciones es dejando de pagarles.

Todavía se estudia, a varios meses de la inundación en Valle Verde, condonar los impuestos a los afectados y Marcelo Ebrard regalará mil quinientos pesos a cada familia que vio afectado su patrimonio. Como si esa cantidad permitiera suplir todo lo perdido: muebles, enseres domésticos, automóviles y los desperfectos a la vivienda, por mencionar algunas pérdidas que estas familias padecen.

Las inundaciones que sufren los habitantes de varios municipios en el estado de México pudieron haber sido menores de existir una conciencia social y de verdadero servicio público en nuestras autoridades, pero eso es una quimera. No importa quien gobierne, PRI, PAN o PRD, todos tienen en la mira la siguiente elección y no el bienestar de la población. ¿Hasta cuándo seguiremos aguantando a esta pléyade de ineptos y corruptos que nos gobierna?

Anuncios

La desaparición de un edén Punto # 6 de noviembre 8, 2007

8 noviembre, 2007

La desaparición de un edén

Luis Recillas Enecoiz

Por enésima vez México vuelve a ser noticia de primera plana en todo el orbe. No hay periódico, estación de radio, canal de televisión, página web que no privilegie la tragedia tabasqueña y chiapaneca. Como toda catástrofe que afecte algún punto del orbe las inundaciones en el sureste mexicano merecen atención por varias razones: climáticas, urbanísticas, hidráulicas, económicas, políticas, culturales e históricas por mencionar solo algunos rubros a estudiar y analizar para que no vuelva a suceder. No se trata de culpar a los gobiernos federal, estatal  o municipal ya sean actuales o pasados, se trata de que, si realmente queremos evitar otra debacle, debemos empezar a crear verdaderos cuerpos de prevención y educar a la población para que sepan que hacer en casos como el que nos ocupa. También debemos unificar la información y saber qué hacer con ella, pues como me preguntó un alumno con una lucidez y sentido común que ya quisieran tener nuestros egregios gobernantes: ¿por qué no les avisaron a los de las tierra bajas con un clásico “agua va” antes de abrir las compuertas en la presa de Peñitas?

Villahermosa inundada

Villahermosa inundada

Que las desgracias naturales que asolan nuestro planeta y por ende nuestro país son algo que no puede predecirse es innegable, pero sí se pueden tomar medidas preventivas y comenzar a tomar acciones para una mejor convivencia con la naturaleza. No hace mucho que, al igual que ahora, el mundo entero volcó su atención hacia Nueva Orleans por exactamente la misma razón que hoy estamos unificados alrededor de Tabasco y Chiapas. ¿Qué se requiere para que los gobiernos entiendan que el cambio climático no es un mito escatológico sino una realidad palpable? Según algunos la tragedia era prevenible con un poco de educación cívica entre la població; la culpa es de las administraciones pasadas que no invirtieron en obras hidráulicas condenan otros. La cuestión nodal es que o empezamos a cambiar nuestra forma de vivir para adaptarnos a los cambios climáticos o lo que sucedió en Nueva Orleans y Tabasco será una caricatura comparada con la hecatombe que se avecina.

Como que ya es tiempo de cambiar la ciudad de Villahermosa de lugar. ¿No lo crees así, amable lector? No es el único lugar que representa un peligro para su población. ¿Cuántos millones de mexicanos viven en zonas proclives al desastre? ¿Cuántas situaciones límite tendremos que padecer para que las autoridades tomen al ciudadano como eje central de las políticas urbanísticas y de planeación demográfica?  El aspecto urbanístico esta aparejado  con lo histórico. Hace ya muchos siglos que los olmecas cambiaron su lugar de residencia, tan es así, que las famosas cabezas Olmecas que hoy admiramos en el Museo de la Venta en Villahermosa fueron trasladadas del lugar donde fueron encontradas a la capital del estado. ¿Ya que tanto admiramos a nuestras culturas prehispánicas, por qué no tomamos su ejemplo y reubicamos la ciudad y todas las regiones que se inundaron en zonas que no sean peligrosas para sus habitantes?

De las obras hidráulicas que se requerían construir, pues ni señales. Que si la administración federal, que si la estatal, que si la municipal, que si  la actual, que si la anterior, pero lo cierto es que alguien no hizo su trabajo. Lo que nadie puede permitir es que sea el cambio climático el único al cual se responsabilice por lo sucedido, pues a éste no se le puede fincar responsabilidad alguna ni llevar ante un juez, pero sí se puede con aquellos individuos que por negligencia, omisión o franco desprecio por sus semejantes, privilegiaron la irresponsabilidad sobre el bienestar colectivo.

Las deficiencias para enfrentar el drama por parte de los organismos, secretarías y entidades gubernamentales responsables esta siendo vivida por la población afectada y reportada por los medios. Sin dejar de reconocer que a diferencia de los dos ex candidatos presidenciales de origen tabasqueño, Felipe Calderón ha viajado a la zona del desastre en cuatro ocasiones, el tomarse la foto llenando sacos con arena o cargar despensas en una cadena humana no resuelve el monumental problema que se padece en aquella región. Se requiere un liderazgo fuerte y metas claras para enfrentar este monumental problema que nos aqueja a todos en el país. Ni Madrazo, cuya justificación, para no estar en Tabasco fue culpar a los medios por publicar sus trampas deportivas que causaron a su vez el quebranto en la salud de su esposa, sin reparar en su  responsabilidad, cuando fue gobernador de la entidad, en el estado deplorable de salud en que se encuentran más de medio millón de seres humanos; ni López Obrador, dándole un uso político al drama de sus paisanos para acabar abucheado, sin olvidar que la ayuda proveniente del Distrito Federal fue distribuida a los municipios con gobiernos perredistas. Errores políticos en todas las esferas del gobierno y fuera de él.

Sin embargo es hacia el futuro hacia donde debemos enfocar todos nuestros esfuerzos. Reconstruir Tabasco. Darle a todos los tabasqueños algo en que volver a creer. Es el apoyo económico primordial para que se inicie la reconstrucción del estado, mas no se ha evaluado todavía la magnitud de las pérdidas. Se ha considerado que serán de dos a tres meses el tiempo que tomará a las aguas bajar. ¿Cuántas fatalidades tendremos que padecer para tomar conciencia de nuestra  vulnerabilidad ante la naturaleza? Prevención y adaptación a una nueva realidad salpicados por una buena dosis de sentido común.

derchak54@yahoo.com.mx

 

 


A %d blogueros les gusta esto: