Posted tagged ‘Elecciones 2012’

El divorcio que se veía venir. Ágora mexiquense de septiembre 15, 2012

15 septiembre, 2012

Lo que se respiraba en los aires de la política nacional sucedió: López Obrador se va del Movimiento Progresista para fundar su propia asociación partidista. La separación ha traído un buen número de análisis y comentarios de los miembros del partido. Los hay contentos, los hay ceremoniosos, los hay tristes, los hay huérfanos, los hay liberados, en fin, el anuncio tocó a fondo a la izquierda mexicana.

Lo que haga López Obrador durante el sexenio peñista se planteará en un futuro, pero de que se va ir a La Chingada, nada más lejano de que se retire a su rancho chiapaneco. El movimiento que el tabasqueño creo se destetó de los medios que utilizaba para agenciarse medios económicos y de comunicaciones. Ahora, el político que manda al carajo las instituciones, será alimentado por esas mismas instituciones que desprecia: IFE, TRIFE y partidos políticos. Claro, el único partido limpio e impoluto será es suyo; los demás son corruptos y liderados por pillos.

Buen momento para que la izquierda se sienta a analizar qué es lo que quiere como país y buscar cómo implementar una visión más acorde con el mundo globalizado y sin los atavismos pejistas en cuanta a nacionalismo y patriotismo. Los pejistas les adjudican valores decimonónicos, siendo que actualmente es difícil encontrar esos nacionalismos a ultranza. Salvo Corea del Norte y nosotros, no otras naciones que tengan el control absoluto

La historia de la izquierda se adiciona con otro parte-aguas; otro más a los que han marcado la cronología de esa tendencia ideológica, ahora marcada por el desprendimiento de las bases lopezobradoristas, junto con sus liderazgos y el único que realmente le da valor agregado: Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel López Obrador

Por lo visto, vamos a tener López Obrador por un buen rato, al menos, vaticino, hasta las elecciones presidenciales del 2018. Tendrá otros seis años para visitar todos los municipios del país – cerca de 2,500 – y palpar de primera mano las necesidades de cada comunidad. Tendrá todo un sexenio para desprestigiar el gobierno priista del apolíneo Peña Nieto, con un valor moral que solo los puros que comulgan con el ala radical pejista pueden externar. El PAN será denostado como comparsa del PRI y el PRD, tendrá que bailar con la más fea; ya que en el PRD quedan los que buscan una postura menos radical y están dispuestos a discutir asuntos sobre apertura de PEMEX a la inversión privada o la Reforma Laboral con una visión más internacional y real del mundo y no seguir jugando a la isla, cuando se trata de asuntos globales, Morena y lo que se convierta en el futuro son los radicales en estos asuntos. Las interpretaciones que manejan más parecen tautologías históricas y no pragmatismo económico. México no puede y menos debe seguir jugando a ser único y temerle a las alianzas internacionales de toda índole, en especial las educativas, científicas, culturales, tecnológicas, etc.

Los seguidores de López Obrador tendrán, ahora sí, un partido donde la palabra del mesías será oráculo nacional y sus actos manifestaciones de perfección política. Esa organización que va emanar de Morena, vivirá de los dineros que le otorgarán las instituciones que él detesta y donde sus cabezas son pillos o mafiosos.

No fue gratuito que algún líder de PRD, de forma jocosa, sacó sus dotes de siquiatría, y declaró curado al partido de esquizofrenia. Así veían, al menos un gran porcentaje de perredistas, a los pejistas y su salida devuelve un poco la cordura política que se perdió con López Obrador y su discurso de autoflagelación. ¡Pobres de nosotros, siempre nos ganan! ¡Nos compran los votos!  ¡Nosotros que somos blancas palomitas y que nunca actuamos de mala fe! ¡IFE, TRIFE, Televisa y Milenio y el PRIAN, todos son un basura y sus directores “criminales”!

Fue un lastre que el PRD cargó mucho tiempo, qué bueno que ya se lo sacudió. Espero cosas buenas de un PRD, sin López Obrador.

No importa quién haya ganado. Punto # 230 de julio 19, 2012

19 julio, 2012

Durante la pasada elección hubo tres candidatos serios: Andrés Manuel López Obrador, Enrique Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. El empresario devenido político, Gabriel Quadri de la Torre fue una caricatura, igual que su partido, cuya dueña es la inefable “maistra” Gordillo.

Después de una docena de años (des)gobernados por el PAN, no resultó ilógico que su abanderada terminara en tercer lugar. Los pésimos gobiernos que lideraron Vicente Fox y Felipe Calderón ratifican que la anquilosada derecha mexicana sigue queriendo imponer a todos los mexicanos su agenda dictada desde el Vaticano. Para los panistas lo importan es la moral no el bienestar de la población. Además aquel gobernante que sustenta su política en una guerra, siempre perderá. La historia así lo dictamina.

Respecto a Peña Nieto, el apolíneo e ignorante, amén de monolingüe candidato del PRI, salta a la vista que es un títere de los poderes fácticos y de los liderazgos que asumimos habían quedado en el pasado, pero no es así. Siguen vivitos y coleando. Su manifiesta incultura y genético autoritarismo saltan a la vista ante cualquier presentación frente a auditorios no controlados y afines. También resulta cuestionable, que si ganó con más tres millones y medio de votos sobre el candidato de la izquierda, no veamos a esos millones de mexicanos desfilando por las ciudades del país buscando se respete la decisión de esa “mayoría” de votantes; manifestaciones que los seguidores de López Obrador sí han hecho y de manera muy visible y ruidosa. ¿Dónde están esos millones de mexicanos que votaron por un regreso a un pasado que creíamos ya superado? Para el resto de los mexicanos, pues los habitantes del estado de México, quienes ya hemos saboreado su muy estilo personal de gobernar, sabrán lo que es tener a esta estrella de Televisa en la silla presidencial.

De Andrés Manuel López Obrador, ex priísta ahora devenido en la salvación de México, no lo considero sea la solución para sacar al país del atolladero. Me explico. Nuestros políticos no provienen de la Patagonia o de Marte, emanan de la misma sociedad en la que están inmersos. El gran problema de México no son exclusivamente sus políticos, es su población. La grandeza de un país la dictaminan sus habitantes, no sus políticos. Somos una república bananera, nos guste o no. Nuestros niveles educativos son de los más bajos de la OCDE, sin descontar la poca proclividad que tenemos para vivir en sana convivencia con el vecino. Tampoco hemos logrado construir un entramado social basado en ciudadanos conscientes de sus obligaciones y exigente de sus derechos. El mismo candidato del Movimiento Progresista sustenta su descalificación de la elección en la compra masiva de votos mediante las ahora famosas tarjetas de la cadena Soriana y la masiva campaña mediática que lo descalificó a priori. Ahora nos va a informar mediante su “Plan de defensa de la democracia y la dignidad” sobre las irregularidades antes, durante y después de la elección. El lastre para México no es exclusivamente López Obrador, es una clase política rapaz, ignorante, mezquina, alejada de las necesidades de la población, manipuladora, mentirosa, ratera y autoritaria.

Foto: vanguardia. com.mx

Este tipo de liderazgo que consideran al votante como manipulable, corrupto e ignorante me resulta insultante. Más allá de las carretadas de dinero que Peña Nieto tuvo a su disposición, el meollo del asunto está en que existen millones de mexicanos que sí venden su voto. Pero para ellos no hay crítica alguna por parte del abanderado del PRD. Para este político, los mexicanos son tan estúpidos que cualquier spot o tendencia demoscópica hace mella para que, sin mediar análisis alguno, sufraguen por un candidato opositor. O somos corruptos o somos idiotas.

Seamos realistas, somos un país que no lee y como resultado de nuestra idiosincrático analfabetismo funcional, somos, salvo un porcentaje bastante pequeño, una sociedad infantiloide e ingenua que soñamos con que el equipo nacional de futbol gané un campeonato mundial de la especialidad o que la vendedora ambulante se case con el multimillonario como sucede en las ridículas telenovelas. Nuestra televisión “educa” más que los libros. Buscamos ser democráticos, pero nuestros educadores son más conocidos por tomar calles y plazas y utilizar a los estudiantes como moneda de cambio para chantajear a las autoridades. ¿Cómo vamos a tener una sociedad bañada de valores democráticos si los que deben enseñar esos valores no los conocen y tampoco los viven dentro de sus sindicatos?

Siempre he sido admirador del periódico español El País, publicación que ayudó de forma notable durante la transición política de España a la muerte de Franco. Calificarlo de que hace “periodismo colonizante”, por el famoso editorial que publicó donde tacha de lastre para la izquierda mexicana a López Obrador, me da una lectura de su manera de ver el mundo. Podrá estar a favor o no del editorial publicado por el rotativo, pero todavía tiene el chip de que todo lo que proviene del extranjero tiene tufo a querer ver a México como colonia.

Tuve la fortuna de vivir en Francia durante los años 80 y principios de los 90 del siglo pasado cuando gobernó la izquierda de Francois Mitterand y en España dominaba el PSOE con Felipe González. Esos sí fueron gobiernos progresistas que distan años luz de lo que representan el PRD y sus socios en México.

¡Extra! ¡Extra!  Leonel Manzano, nativo de Dolores, Guanajuato, representará a Estados Unidos en atletismo. El corredor de 1500 mts. obtuvo una beca atlética de la Universidad de Texas de donde saltó al equipo olímpico norteamericano para asistir a Londres. ¿Hubo alguna institución nacional que lo monitoreara para ver las posibilidades de representar a México?

 

Cómo estamos. Punto # 229 de julio 12, 2012

12 julio, 2012

La idiosincrática desconfianza que tenemos en México de todo aquel que gana no abona a mejorar al país. Es entendible que nuestras instituciones sean continuamente cuestionadas en relación a sus resultados, pues somos una sociedad educada para desdeñar al vencedor y desconfiar de todo y todos. Aquí el que gana, lo logra porque hizo tranza. Si alguien se hace millonario fue porque robó, si alguna mujer llega a liderazgos fue porque dio las nalgas. En el discurso nos gusta la frase  de la cultura del esfuerzo, pero en la práctica la desdeñamos y buscamos el camino menos abrupto.

Que si hubo inequidad, que si los dados estaban cargados, que si los medios – Televisa y Milenio – apostaron por el PRI, que si los gobernadores metieron su cuchara en la elección, que si hubo carretadas de dinero para comprar votos, y un largo etcétera. Todos es cierto, pero los cuatro partidos hicieron usos de métodos poco éticos. El problema radica en nuestra pobre cultura cívica.

Es obvio que hubo todo lo mencionado, pero todos los partidos pecaron de ello. No es posible tener las campañas que tuvieron los tres candidatos importantes con solamente 330 millones de pesos. ¿Cómo le hicieron? Que si todos regalaron hasta la cocina con tal de agenciarse votos, pues claro. Todos regalan llaveros, USB’s, plumas, gorras, camisetas, cubetas hasta bultos de cemento, varillas, botes de pintura. ¿Acaso el clientelismo de taxistas, vendedores ambulantes, electricistas y Pancho Villas que domina el PRD no es herencia del sistema priista? No hemos consolidar una sociedad basada en el individualismo ciudadano, donde cada individuo en responsable de sus actos y lucha por sus derechos.

La izquierda pide que se anule la elección y los panistas, sin subirse al camión perredista, coinciden en la compra masiva de votos que hizo el PRI con las tarjetas Soriana. Tampoco es congruente las actitudes del TEPJF y el IFE que se han mostrado poco músculo en el asunto.

Foto: Ricardo Ramírez Arriola

Por otro lado tenemos al virtual ganador y presidente electo de México haciendo su gira internacional de medios: ABC, CBS, PBS, Univisión, Telemundo y CNN en español, los periódicos The Wall Street Journal, Los Angeles Times, The Washington Post y The Dallas Morning News y las agencias AP y Bloomberg, así como The Financial Times, la BBC, Reuters, Le Monde y AFP. En varios de ellos, tuvo tropiezos como en la entrevista con el analista internacional de CNN Fareed Zakaria, quien lo hizo ver titubeante y nervioso. Uno de los problemas que tendrá a nivel internacional será su monolingüismo. Se percibió en la entrevista su provincianismo: a esos niveles le cuesta trabajo.

La estrategia no tiene desperdicio. Mientras se acelera el reconocimiento internacional a Peña Nieto, López Obrador tendrá más barricadas que tirar. Ya lo dijo en una de sus conferencias cuando comentó: Los extranjeros no conocen el sistema mexicano y la elección todavía no termina. El reconocimiento internacional de facto se ha dado en dos vertientes: los gobiernos y los medios.

Ahora el que se metió al cochinero de forma descarada fue Felipe Calderón que sin desparpajo alguno atizó al respetable con un sonoro “inaceptable la compra de votos”. Pues si hubo compra de votos quiere decir que millones de mexicanos quieren seguir viviendo a merced de las dádivas y migajas que el poder les escatima. Pues ese es al pueblo que desdeña López Obrador.

Como sociedad no hemos podido consolidar una relación basada en el respeto a las instituciones. Como entramado social somos muy endebles. Nunca hemos aprendido a vivir en pluralidad, descalificamos ipso facto al que actúa o piensa diferente.

La debacle panista está todavía fresca y creen que corriendo del PAN al lenguaraz Fox arreglarán al partido. El cambio de su presidente, Gustavo Madero tampoco ayudará  mucho. Lo que requieren es repensar y hacer una autocrítica a fondo. Sus doce años en el poder dejan más aspectos negativos que positivos. La historia lo dirá. Josefina Vázquez Mota se subirá a liderar su nueva organización cívica. Agrupación de la cual todavía no sabemos a ciencia cierta en qué consistirá y cuál será su objetivo.

El empresario Gabriel Quadri regresó a administrar sus empresas y cosechar las dádivas de la campaña.

¡Extra! ¡Extra! Dialogo entre Obama y Peña Nieto. Barack Obama comenta, “Mi primera dama es abogada y graduada de Harvard… ¿Y la tuya? Peña Nieto responde, “¿Llegaste a ver Destilando amor?”

López Obrador atiza la división. Punto # 228 de julio 5, 2012

5 julio, 2012

Fiel a su carácter reacio a reconocer sus errores y asumir su derrota, el candidato Andrés Manuel López Obrador comenzó por descalificar al IFE y al Tribunal Electoral, a los medios de comunicación, –en especial Televisa y Milenio— al PRI  y al final la elección misma. Denuncia carretadas de dinero y anuncia que no reconocerá la derrota pues “el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades, antes, durante y después del proceso, y la actitud de Felipe Calderón es una prueba más. Vamos a proceder de conformidad con la ley.”

No conforme con atizar el encono y dividir al país, ahora muestra su talante antidemocrático. Para él y sus acólitos todo es un robo. Los mexicanos robándose entre ellos. El PRI con miles de millones compró el voto de los malos mexicanos, porque los buenos sólo reciben despensas, camisetas y cubetas de pintura amarilla del partido bueno. La manipulación que los medios de comunicación logran en el electorado mexicano, según López Obrador, nos remite a la Alemania nazi con Joseph Goebbels al frente del ministerio de propaganda. Salvo los buenos mexicanos que votan por él, el resto de la población mexicana, o es corrupta  y se puede cooptar y comprar o, de plano, son unos idiotas que no pueden pensar por sí mismos. Para el mesías tropical sólo hay de tres sopas: los buenos mexicanos que votan por él y nunca cuestionan su proceder; los mexicanos manipulables que con unos cuantos spots son condicionados a votar por otra opción política; y, los corruptos que son comprados con miles de millones de despensas y billetes de a quinientos. Para el “salvador de México” todo aquel votante que no sufragó por el PRD, PT o Morena es un corrupto y comprado o, todavía peor, un individuo que no puede pensar de manera autónoma y es manipulado por los medios. Seguimos como hace 200 años. Peleándonos entre nosotros y sin aceptar las derrotas políticas. ¿De qué sirvió pactar un acuerdo de civilidad donde los cuatro candidatos firmaron un documento donde asumían reconocer al ganador, si en la práctica, la izquierda no respeta ni sus propios compromisos que signa? ¿Así quieren gobernar, sin respetar y reconocer acuerdos?

De que la elección fue inequitativa y sesgada, eso sucede en todas las elecciones, pero de ahí a considerar que todo lo gastado en dinero y tiempo se fue al caño y todo fue una farsa, hay un gran trecho. ¿Hasta cuándo podremos erradicar nuestra autóctona desconfianza en todo lo que se hace en México? Todo es tranza, manipulación, cochupos y demás lindezas. Aquí nunca podrá existir la decencia y la honestidad: el vencedor siempre lo es por tranza, ya sea en política o en futbol. Tanta desconfianza existe entre los mexicanos que nos es imposible aceptar que alguien gane sin trampas. Entre mexicanos, sólo se puede ganar con deshonestidad, de otra forma hubo robo.

Los miles de millones de pesos que nos cuesta el Instituto Federal Electoral, sin dejar de lado los cientos de candados que han diseñado los partidos para fiscalizar a los oponentes sirven para poca la cosa. López Obrador, a diferencia de líderes civilizados de primer mundo, insiste en sus descalificaciones a toda institución nacional, en especial a las electorales.

El mesías y salvador de México, Andrés Manuel López Obrador

Que si bien fue cierto que muchas encuestas estaban infladas respecto a la diferencia entre Peña Nieto y López Obrador, ello no significa que todos los votantes sigan las encuestas. También es cierto que varias estuvieron a la altura de las circunstancias y vaticinaron las diferencias de manera acertada: María de la Heras y el diario Reforma por mencionar un par. El problema reside en que los medios, los partidos y los mismos votantes consideran las encuestas infalibles y oráculos de resultados por venir. La experiencia nos ha dicho que no es así; son simples escenarios temporales que dan una somera fotografía de una región geográfica y segmento socio-económico.

Identificar como enemigos y mafiosos a los medios de comunicación es catalizador para un segmento de sus incondicionales para atacar físicamente a periodistas y comunicadores o, de plano, hacer mofa de su trabajo. La actitud antidemocrática de López Obrador sigue las líneas que los caudillismos nacionales han mostrado a través de nuestra historia. Desconocer al vencedor y redactar un plan: ya sea de Iguala, Casa Mata, Noria, Ayutla, Ayala, San Luis Potosí, Guadalupe o Agua Prieta. Hoy, esos liderazgos populistas siguen influyendo en millones de mexicanos, aún en muchos de reconocida intelectualidad. Recordemos que detrás de esos liderazgos populares, siempre hubo intelectuales que los apoyaron y redactaron los principios de cada cual. Antonio Díaz Soto y Gama con Zapata o los magonistas con Villa. Hoy en día tenemos a intelectuales como René Drucker Colín, Juan Ramón de la Fuente o Lorenzo Meyer apoyando el proyecto pejista.

Resulta que a pesar a los millones de pesos y cientos de candados que los partidos le impusieron al IFE, éste es un elefante blanco donde millones de ciudadanos son comprados o manipulados para que en la mayoría de las casillas haya tranzas. Aparte de descalificar a las instituciones, insulta al electorado, al tildarlo de corruto y manipulable. Solamente sus fieles seguidores son impolutos y utilizan métodos totalmente limpios y apoyan la democracia. Pues deberían de iniciar por el primer principio de la democracia: asumir que otro gane. Como ya escribí en varias ocasiones anteriores, las actitudes de los perdedores en España, Rubalcaba y Francia, Sarkozy, salieron en la noche misma de la elección a reconocer su derrota y desearle lo mejor al ganador por el bien del país. Aquí López Obrador, le ningunea el triunfo al ganador. Sin embargo lo peligroso de su actitud consiste en atizar el encono y dividir más a los mexicanos.

La historia de México ha sido un continuo emplazamiento a confrontarnos por todo. Nunca hemos podido transitar de forma civilizada a la normalidad democrática que impera en países con democracias maduras. Somos, en el fondo, más antidemocráticos que democráticos; avalamos cualquier comportamiento que vaya en contra de las instituciones electorales, por el simple hecho que no nos dan el triunfo. ¿Por qué es que Andrés Manuel López Obrador no cuestiona el triunfo de Mancera en el Distrito Federal, si fueron las mismas autoridades las que avalaron el triunfo de le izquierda en la capital? Ahora resulta que sólo las boletas para presidente fueron manipuladas y los votantes cooptados. Nulo favor le hace al país tener un mesianismo como el que lidera el tabasqueño.

Me considero de izquierda, pero de una izquierda moderna. Apoyo el matrimonio en personas del mismo sexo y su derecho a adoptar, reconozco el derecho que las mujeres tienen sobre su cuerpo, estoy en total desacuerdo con el capitalismo rapaz y sin control que orilla a millones de seres humanos a la pobreza y apoyo en su totalidad a las minorías. Pero también detesto los proyectos de izquierda trasnochados y dignos de la URSS staliniana. Por el bien de México espero que López Obrador recapacite y reconozca su derrota en las urnas. Su liderazgo político es incuestionable y debe dejar de soñar con la presidencia y pasar en los libros de historia como un “luchador social”.

¡Extra! ¡Extra! Es Peña y España. Uno en México, la otra en Europa.

Llegó a término el suplicio electoral. Punto # 227 de junio 28, 2012

28 junio, 2012

Después de noventa días, igual a tres meses de bombardeo mediático con características políticas, finalmente llegamos al final del camino: la elección. Cansados de los millones de spots para vender a su candidato al mejor postor, los pocos mexicanos con niveles de lectura y escritura de primer mundo, descansaremos de tanta idiotez. En el fondo los anuncios eran tan malos como los propios productos que anunciaron. Fueron un verdadero insulto al intelecto y al buen gusto.

El próximo domingo terminará la carrera por la presidencia y si todo sigue la lógica que marcan las mediciones previas al evento, el abanderado priísta, el apolíneo Enrique Peña Nieto junto con su ignorancia e incultura será presidente electo de México. De tal palo, tal astilla. Representa a nuestra sociedad: un conglomerado humano reacio a leer y a escribir; lleno de fanatismos religiosos, futboleros y políticos. Para gobernar a un pueblo compuesto por analfabetos funcionales y, por ende, ágrafos, pues un presidente con similares limitaciones.

Ahora lo que me preocupa es que los competidores del juego democrático que hayan perdido asuman su derrota. Con excepción del mesías tropical, creo que tanto Vázquez Mota como Quadri no tendrán problema para reconocer sus derrotas. En las democracias bien asentadas el perdedor no cuestiona la votación y al final de la jornada desea al ganador lo mejor. Es lógico que así sea, pues a menos que no ame a su país deseará que le vaya mal al ganador, aún siendo del partido opositor y con ideología contraria al perdedor. Bueno, eso sucede en países civilizados, no donde los mesías tropicales son los monopolistas de la verdad nacional y todo aquel que no concuerde con sus creencias y planes es considerado traidor y enemigo de la patria.

En las recientes elecciones en España y Francia, los perdedores desearon lo mejor al vencedor, siendo que ganaron las opciones políticas opuestas al perdedor. Tanto Rubalcaba en España como Sarkozy en Francia, al término de la jornada para elegir presidentes, salieron a los medios de difusión la misma noche de la fiesta democrática a reconocer sus derrotas y desear lo mejor al ganador. ¿Alguna vez hemos visto algo similar en México? Obvio que no. Aquí todo es tranza, corrupción, compra de votos, chanchullos, ratones locos, urnas embarazadas, distribución de despensas, etc. El que pierde en México, siempre lo achaca a factores de juego sucio, dados cargados, manipulación del electorado o falta de recursos por mencionar algunas de las múltiples razones para no aceptar la derrota. El país, ¡pues que se chingue! Lo importante es hacer lo posible para que el que gana no pueda gobernar. Aunque en ello se lleven entre las patas la viabilidad como nación.

Nuestros candidatos nunca reconocen sus pifias y errores. Para ellos, son los “enemigos” o la “mafia” quienes les roban la elección. Este es el único país donde las autoridades electorales son iguales o más conocidas que los contendientes. ¿Alguien sabe quiénes son los encargados de llevar a cabo las elecciones en España o Francia? Claro que no. En esos países con estándares educativos que permiten tener una ciudadanía pensante y propositiva, no requieren de cientos de candados para evitar actitudes o comportamientos ajenos a la ley. Durante los tres meses de campaña, un día sí y otro también, fuimos testigos de infinidad de gritos y sombrerazos entre todas las facciones políticas en competencia. Ninguna se salva. Continuas fueron las demandas ante las instancias judiciales que dan certeza legal a la elección. Todos tuvieron multas, algunas de índole nacional, otras al local, pero al final todos los partidos políticos se acusaron entre sí de prácticas ilegales y a todos les llegaron las multas.

Ahora que termina el circo, tendremos hasta diciembre 1 una presidencia de adorno. Felipe Calderón estará haciendo sus giras del adiós sin peso alguno para llevar a buen puerto alguna reforma. Y a menos que suceda algo inesperado, tendrá un congreso de mayoría priísta que le hará la vida de cuadritos durante sus últimos estertores de vida presidencial.

No entiendo porque tenemos tantos meses para la toma de posesión del nuevo jefe del ejecutivo. Retomo los ejemplos español y francés; tanto Rajoy como Hollande iniciaron sus periodos presidenciales a poco más de una semana de las elecciones; en ambas naciones hay segunda vuelta. Aquí seguimos siendo un país con una clase política con un interés nulo por el bienestar de la población. Lo suyo es obtener el poder por el poder mismo. Durante los siguientes meses el ganador será cuasi presidente, mientras que el presidente será un mero adorno para las actividades protocolarias. Habrá una desbandada de políticos panistas para buscar qué hacer ahora que se les acaben los doce años de nefastos gobiernos derechistas y eclesiales.

No importa quién gane, México pierde. En un mundo globalizado ninguno de los aspirantes tiene lo necesario para sacar a México del atolladero. Veremos cuan limitado estará Peña Nieto para llevarnos a puerto seguro y jugar en las grandes ligas. No lee, no escribe, es intolerante con los diferentes, predica el autoritarismo, busca el “carro completo” para su partido, no habla inglés, pero está muy guapo. Pobre país.

¡Extra! ¡Extra! Ahora resulta que Vicente Fox es un traidor al PAN. Les tomó una docena de años y dos presidencias para que los reaccionarios panistas se dieran cuenta que el lenguaraz Chente no comulga con sus ideas. ¿Nunca se percataron que fueron utilizados por el charro guanajuatense para acceder al poder en el 2000? Son, en el fondo, un partido de ingenuos a los que les es imposible tener un poco de malicia. Ahí están los resultados: se van a ir al tercer lugar en las elecciones presidenciales y dudo mucho que tengan en el congreso una bancada más numerosa que el PRD. Al tiempo.


A %d blogueros les gusta esto: