Posted tagged ‘Ciudad de México’

Los ombudsmen nacional y capitalino Punto # 37 de julio 17, 2008

17 julio, 2008

Los ombudsmen nacional y capitalino

Luis Recillas Enecoiz

De origen nórdico, el ombudsman es ante todo el defensor del pueblo ante los atropellos de la autoridad. Es la persona cuyo interés primordial es salvaguardar los derechos humanos de los ciudadanos ante eventuales excesos de las autoridades gubernamentales. Desde su creación a principios del siglo XIX, la figura de defensor del pueblo ha ido adquiriendo importancia a nivel mundial para ser ya parte integral del discurso de las Naciones Unidas. Existen organismos supranacionales para presentar quejas por presuntas violaciones a los derechos de los ciudadanos: la Corte Interamericana de Derechos Humanos  o la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por mencionar algunas.

Emilio Álvarez Icasa, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal

Emilio Álvarez Icaza, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal

En México, aún siendo cierto que varias de las instancias estatales de derechos humanos no realizan a cabalidad las funciones para las que fueron creadas y constantemente caen en contradicciones y avalan atropellos del estado, debo aplaudir el desempeño de dos de ellas: la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, cuyos presidentes son Emilio Álvarez-Icaza Longoria y José Luis Soberanes Fernández. La CDHDF, a raíz del atropello contra jóvenes del New’s Divine, puso en jaque al gobierno capitalino y a su cabeza, Marcelo Ebrard; y la nacional puso en entredicho la actuación del ejército, que bajo el argumento de luchar contra el crimen organizado, perpetra infinidad de violaciones a los derechos de los ciudadanos mexicanos.

Las cuarenta recomendaciones que emitió la CDHDF por el caso del New’s Divine mostraron la imparcialidad y valentía de su presidente y miembros ya que las conclusiones a que llegaron fueron contundentes, profundas, propositivas, directas e imparciales. Ya sabemos ahora que dos de las piezas claves del gobierno de Marcelo Ebrard tuvieron que renunciar a raíz de las denuncias presentadas por el ombudsman capitalino y cerca de una veintena de diversos mandos están encarcelados en espera de proceso. En un muy descolorido evento y casi en la intimidad, el jefe de gobierno del D.F. pidió disculpas a los familiares de los adolescentes muertos y a los afectados por la prepotencia policial. Aunque deslucido y sin la totalidad de los involucrados, pues varios no recibieron la invitación, el mea culpa público que Ebrard profirió no fue por iniciativa suya, ya que la primera recomendación que se le hizo llegar al Jefe de Gobierno de la capital, consistía precisamente, en ofrecer una disculpa pública a los afectado. 

José Luis Soberanes, Presidene de la Comisión Nacionsl de Derechos Humanos

José Luis Soberanes, Presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos

En el mismo tenor se manifestó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos respecto al desempeño de la Secretaría de la Defensa Nacional, que bajo el pretexto de combatir al crimen organizado y al narcotráfico han violado reiteradamente los derechos humanos de la población, sobre todo en los estados que tienen alta presencia militar. Desde asesinatos, allanamientos, robos, torturas, desapariciones forzadas y múltiples atropellos más fueron recopilados por la CNDH y presentados en un informe por su titular. Son aterradoras las escenas descritas por los visitadores sobre las violaciones a los derechos fundamentales, destacando Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y Michoacán como las entidades donde más violaciones ocurren. Para una idea de las violaciones les recomiendo a mis lectores, el último número de la revista eme-equis.

Es gratificante para la ciudadanía saber que las instancias que defienden los derechos elementales de la población están haciendo su trabajo. A pesar de que existen críticas al quehacer de la CNDH, en este caso específico aplaudo el proceder del Dr. Soberanes que presentó una investigación completa, seria, imparcial y dura contra la actuación del ejército en la “guerra” contra el narco y el crimen organizado.

Me congratulo que dos de las instancias de derechos humanos del país, la capitalina y la federal tengan, en los casos expuestos, bien puestos los pantalones. La contundencia con que ambas organizaciones presentaron sus respectivos informes nos muestran que hay una luz al fondo del túnel. Las conclusiones a que ambas, casi simultáneamente, llegaron son demoledoras; la capitalina con el gobierno del D.F. y la nacional con la Sedena.   

                                                                                                                                                                                      derchak54@yahoo.com.mx

Anuncios

Más vale muertos que pedos Punto # 34 de junio 26, 2008

26 junio, 2008

Más vale muertos que “pedos”

Luis Recillas Enecoiz

            La tragedia que se vivió en la delegación Gustavo A. Madero de la Ciudad de México durante el operativo para detectar venta de alcohol y drogas a menores de edad en el antro llamado New’s Divine durante una tardeada, delata a una sociedad que no asume sus responsabilidades. Aunado a la nula capacidad organizativa policial se agrega la carencia de ética de un “empresario”, la limitada supervisión parental para orientar a los hijos,  las inexistentes políticas gubernamentales para crear lugares de recreación para adolescentes y la comprensible irresponsabilidad juvenil de los asistentes.

Pulquería (Fotografía de la colección particular del Cronista de Tepito, Alfonso Hernández)

Pulquería (Fotografía de la colección particular del Cronista de Tepito, Alfonso Hernández)

            La carencia de un manual para este tipo de operativos es evidente, pues de haber existido se habría evitado el desenlace fatal, tal y como ocurrió. Existe también la tonta idea de que arrestando a los adolescentes se soluciona el problema. Criminalizar el consumo del alcohol o de drogas de menores de edad no es la política adecuada, se les debe de orientar, no reprimir. En una sociedad donde pedir auxilio a un policía, como sucedería en un país del primer mundo donde es natural y comprensible, resulta en México, una odisea desgastante y en muchas ocasiones privativa de la libertad, por lo que la actitud de los jóvenes asistentes a la tardeada tratando de escapar es compresible. Acudir a un ministerio público aún para denunciar algún delito se convierte en un periplo que probablemente se revierta para convertir al denunciante en criminal. De tener una cultura donde las instancias policiales fueran consideradas como reductos para preservar la armonía social no hubiera sucedido lo del viernes pasado, sin embargo teniendo en cuenta el poco respeto que la policía se ha ganado entre la población, la estampida humana no fue casualidad. Parece ser que arrestar adolescentes que han ingerido un par de cervezas o se han dado un “toque” define las prioridades de las fuerzas policiales. La predisposición de las policías a criminalizar el consumo de alcohol entre adolescentes es prioritario por sobre la obligación de preservar la vida de los futuros ciudadanos. Más vale un quinceañero muerto que “pedo”, parece rezar la política de los energúmenos uniformados que integran, la mal llamadas, fuerzas del orden. El uso de la fuerza pública en contra de adolescentes asistentes a una tardeada, por más alcohol que hayan consumido, no justifica la ineficacia, ineficiencia, irresponsabilidad, ineptitud y actitud criminal que, las fotografías y videos del percance muestran. Considerar prioritario impedir la salida de los muchachos para arrestarlos, aglutinando uniformados en una puerta de metro y medio de ancho, en lugar de focalizar el operativo en los adultos, ya sean el dueño o administrador del negocio y los cantineros, resulta en un insulto para nuestra sociedad. Bueno, ¿alguien conoce a un policía inteligente y con criterio, además honorable y honesto? Por favor, de encontrar alguno, presentármelo. Dudo que al final de las investigaciones caiga algún jefe policiaco capitalino o delegacional; a lo mucho algún chivo expiatorio de segundo o tercer nivel, para que las autoridades que gobiernan la ciudad de México sigan en su carrera por la candidatura a la presidencia. Eso sí es prioritario, lo demás, las vidas de adolescentes es intrascendente y hasta trivial.

Tenemos también al miope “empresario restaurantero” que con tal de optimizar sus ganancias, desdeña cualquier ética empresarial. Desde el establecimiento mismo, bodegón decorado con un pésimo gusto; un servicio deplorable y venta de productos de ínfima calidad, sin dejar de mencionar la falta de medidas de seguridad para los parroquianos, aunque sean jovencitos. Permitir el ingreso de los muchachos, sin considerar que el cupo del establecimiento es limitado por el espacio mismo, convierte a los responsables del negocio en negligentes e irresponsables, si no es que en corresponsables de la tragedia.

No se salvan de la tragedia los padres de familia. Permitir a sus vástagos asistir a eventos donde presumiblemente se les servían bebidas embriagantes y, supuestamente drogas, según las denuncias vecinales previas a la tragedia, me indican o que no eran ciertas aquellas, estaban bastante magnificadas o, de plano, los pater familias son unos irresponsables y deberíamos de quitarles la patria potestad que ejercen sobre sus hijos.

Las autoridades de la delegación junto con las del Distrito Federal, incluyendo las federales, no tienen programa alguno para crear sitios especialmente orientados para que los jóvenes exterioricen sus inquietudes y formas de convivencia. Recuerdo durante mi juventud el concierto de Avándaro y las descalificaciones gubernamentales y de asociaciones de padres de familia que lo consideraron la antesala del averno y engendro del demonio. Reprimir a los jóvenes por el simple hecho de serlo muestra una muy limitada visión de las autoridades. Por otro lado la idea bastante extendida entre las autoridades, de que a los dieciocho años ya puedes beber y tener relaciones sexuales, pero un mes antes de cumplir la mayoría de edad eres incapaz de diferenciar entre conductas delictivas y comportamiento social adecuado, es francamente de personas muy limitadas.

El discurso políticamente correcto de que el futuro del país son nuestros jóvenes cae por su propio peso. La saña con que las autoridades civiles, militares y policiacas tratan a los jóvenes ponen en evidencia que en el fondo el mensaje es el opuesto: al futuro ciudadano hay que matarlo porque consume cerveza o se mete una tacha. ¡Haz patria mata un adolescente! No tienen vergüenza nuestras autoridades, pues en lugar de velar por nuestra seguridad, son los primeros en pisotear nuestros derechos. Supongo que a mi padre lo hubieran condenado a diez años de cárcel por perversión de menores, cuando al cumplir dieciséis años me invito un par de cervezas en el Estadio Azteca durante el México 70. Menos mal que no había policías alrededor del “cubetero”.

                                                           derchak54@yahoo.com.mx


A %d blogueros les gusta esto: