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Los dislates de Peña Nieto. Punto # 203 de diciembre 15, 2011

15 diciembre, 2011

 Uno puede estar seguro de tener éxito en sus ataques

solamente si se arremete contra lugares indefensos.

Sun Tzu en El arte de la Guerra

Termina el año y parece ser que nuestra clase política nos deleitará con un show navideño: los dislates del pre candidato priísta en primer término y por abrumadora mayoría han sido el tema en las redes sociales, las traiciones entre panistas que muestran su pragmatismo, las promesas de amor de López Obrador y la rebatinga en el PRD por la candidatura para gobernar el Distrito Federal.

A raíz del gazapo del Peña Nieto en la Feria Internacional de Libro de Guadalajara, sus panegíricos minimizaron el entuerto con argumentos engañosos y endebles: que un buen gobernante no requiere leer o que la cultura no es garantía de buen gobierno. Aún dándoles la razón a estos apologistas de la trivialidad y la ignorancia y concediendo que el aforismo fuera válido hay límites para difundir información errónea.

En entrevista para el diario español El País el pre candidato priísta equivocó el monto del salario mínimo y lo ubicó en 900 pesos mensuales cuando en la realidad es que ronda los 60 pesos diarios. Por la noche en entrevista radiofónica en W Radio, equivocó el precio del kilo de tortilla y lo ubicó entre 7 y 8 pesos cuando sobrepasa ya los 10 y en algunos lugares llega a los 12; adornó su respuesta errónea con un comentario que se tomó como peyorativo y misógino: “no soy ama de casa”.

Un individuo que quiere gobernar este país y que ignora el monto del salario mínimo y el precio del kilo de tortilla no sabe dónde está parado. Dos pilares de la economía nacional pare evaluar el impacto en el bolsillo de todos los mexicanos le son triviales.

El pre candidato ignora que el precio del kilo de tortillas, así como el salario mínimo se utilizan como una de las variables económicas para medir la pobreza, los apoyos a grupos vulnerables, la canasta básica, amén de ser la tortilla base de la alimentación del mexicano.

Otra interpretación de sus descuidos, gazapos, pifias, imprecisiones, dislates o como quiera usted calificar su ignorancia, muestra su total desprecio por los asuntos del mexicano promedio y sumado al insulto de su hija, quien nos llamó pendejos de la prole, muestra dónde nos tiene ubicados. Desconocer el salario mínimo del trabajador mexicano y el kilo del producto más importante en la dieta del mexicano nos refiere a un individuo carente de sensibilidad social para con sus gobernados.

Pero lo que más molesta es su franco desprecio por los ciudadanos mexicanos y posibles votantes. En nota aparecida en Milenio (13/XII/2011) comentó: “Con el tema del escándalo, a partir de lo que ocurrió con este dislate cometido en la Feria Internacional del Libro, sólo pareciera que fuera la constante querer señalar o descalificar escándalos y me parecen más orquestados de la oposición con cualquier tema.”

Ahora resulta que los ciudadanos que han bombardeado las redes sociales con chistes, críticas y también insultos, no tenemos la capacidad de discernir de motu propio y a no ser que un partido político o un líder social nos organice somos incapaces de emitir juicio alguno. Esa es la imagen que tiene de la sociedad mexicana alguien que nos quiere gobernar: dócil, sumisa, domesticada y cual perro condicionado por Pávlov salta a la voz del amo. Nos cree incapaces de emitir juicios y críticas sin que seamos organizados por alguien; ese el mundo en el que él se maneja. Para el iletrado candidato, quien ya se siente presidente, es la oposición quien orquesta la andanada de críticas. Se le olvida que el gobierno está en manos del PAN y son el PRI y el PRD los partidos de oposición. Lo traicionó el subconsciente.

Se queja que sus enemigos políticos magnifican sus errores y dislates. Es obvio que el individuo, analfabeto funcional, no ha ni siquiera leído dos obras fundamentales para los políticos. Bueno, hasta un secretario de ayuntamiento de la región serrana de Puebla los ha leído: El Príncipe de Nicolás Maquiavelo y El arte de la guerra de Sun Tzu. En ambas obras se recomiendo como táctica hacer precisamente eso: magnificar los errores y minimizar los aciertos del oponente o del enemigo.

 Somos un puñado de ciudadanos, y dije un puñado porque no creo que pasemos de ser una minoría de habitantes de este país, los cuales no somos títeres de lidercillos ignorantes y engañabobos. Somos individuos que sí sabemos ser ciudadanos y exigimos a nuestros gobernantes seriedad, cultura y respeto por nuestra inteligencia.

¡Extra! ¡Extra! A mis contados lectores, asiduos o esporádicos, les deseo unas felices vacaciones decembrinas. Nos vemos en enero del 2012.

Cuando los ignorantes nos gobiernan. Punto # 202 de diciembre 8, 2011

8 diciembre, 2011

Más allá del hecho de haber olvidado el título o el nombre del autor de un libro, olvido entendible, lo mostrado por el apolíneo pre candidato priísta Enrique Peña Nieto durante su conferencia magistral en la FIL de Guadalajara fue su ignorancia e incultura.

No es entendible que un individuo que asistió a la universidad no recuerde tres libros que hayan influido en su vida. ¿Entonces, a qué fue a la universidad? Cualquier persona medianamente culta y que accedió a una educación superior forzosamente tuvo que leer decenas de libros. Más aún si estudia la carrera de derecho. Supongo que en lugar de ir a estudiar fue a pasear el copete a su alma mater, porque es obvio que nunca estudió.

El mayor problema con su ignorancia, no reside en que sea un analfabeta funcional (individuo que aún sabiendo leer no utiliza esa herramienta como medio para cultivarse o ejercitar las neuronas), sino que careció de los recursos intelectuales para manejar la situación. De haber enfrentado una audiencia cuestionadora lo hubieran hecho polvo; desafortunadamente para el pre candidato la pregunta lógica para hacerle en una feria internacional de libros a cualquier invitado o panelista incluye literatura. Sin embargo Peña Nieto cantinfleó. Balbuceantes e incoherentes fueron sus respuestas.

Lo suyo es aparecer en programas ad hoc con su nivel cultural y ser invitado a programas con anfitrionas como Paty Chapoy o Laura Bozzo. No resulta inaudito que la gran socia del apolíneo sea Elba Esther Gordillo; digno ejemplo de la educación nacional son la maistra y el egregio alumno. Dios los hace y ellos se juntan reza el refrán. No es extraño que nuestra clase política rebuzne – Cordero también hizo su oso al confundir a la autora de La isla de la pasión Laura Restrepo –, pues de elevarse el nivel y la calidad de la educación, la población ya no tendría que soportar a ignorantes en el poder. La lectura es parte integral de la cultura y la educación. A más educación, más necesidad de leer tiene el individuo. Nuestros políticos actuales rayan en la frivolidad; les preocupa la popularidad y aparecer en la revistas de la farándula.

Tampoco se puede negar que nuestros políticos salen de nuestra sociedad, de nuestro entorno y el gazapo peñista no le quitará votos y mucho menos seguidores. Mostrar ignorancia e incultura son vistos por nuestro pueblo como virtud, por algo Cantinflas, inefable cómico de mediados del siglo XX mexicano es hasta la fecha glorificado y festejado cada año. Presumimos que México aportó el verbo cantinflear a la Real Academia de la Lengua; vocablo que significa hablar y hablar sin decir algo concreto.

Que quede claro, el gazapo de confundir un autor o título no es vergonzoso, lo penoso del asunto es total ignorancia en asuntos culturales. No entiendo cómo fue que promovió durante todo su sexenio de gobernador en el Estado de México la multicitada Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, amén de crear un Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal, elefante blanco a cuya cabeza se acaba de designar como secretario técnico a nuestro funcionario cultural vitalicio Agustín Gasca Pliego. Ojalá ahora sí distribuyan las publicaciones que editan porque hasta la fecha es una verdadera odisea conseguir algún libro suyo.

Me resulta penoso ser gobernado por individuos ignorantes e incultos. También Felipe Calderón mostró sus gustos musicales cuando pidió en Cancún, durante el puente del 20 de noviembre, una grabación de Marco Antonio Solís, El Buki. Escuchar ese tipo de música equivale a leer el libro vaquero. ¿Acaso no conoce Calderón la música compuesta por ilustres mexicanos como Raúl Lavista, Eugenio Toussaint, Silvestre Revueltas o Juan Pablo Moncayo?

Pobre México, estos son los políticos a los cuales les encomendamos las directrices de la educación en el país. ¡Entre maistros y políticos ignorantes te veas!

¡Extra! ¡Extra! Due to the fact that city authorities of Toluca have decided that English is the official language in town, city mayor María Elena Barrera announced through the local Athletic Director Alejandro Montes de Oca Acevedo the distribution of the new Sport Card to youngsters. To increase your linguistic knowledge, a couple of words in Spanish to designate this object: TARJETA DEPORTIVA. City authorities in Toluca are eager to make local people bilingual. Unfortunately, they don’t even speak Spanish properly, but they have decided to switch to English. Holy shit!

Fernando Vallejo, mexicano de segunda. Punto # 201 de diciembre 1, 2011

1 diciembre, 2011

Como plato fuerte de la FIL 2011 que se escenifica en Guadalajara se le entregó a Fernando Vallejo (Medellín, Colombia, 1942) el premio de este año.

En su discurso de aceptación del premio FIL, Vallejo criticó acremente a Felipe Calderón, al PRI, al PAN, a López Obrador, en fin, no dejo títere con cabeza. Inmediatamente se soltó el vituperio personal al galardonado y no a las ideas. Descalificaciones al mensajero y no crítica al mensaje. Pero me centraré en un aspecto poco discutido: la xenofobia rampante en las redes sociales a propósito de lo dicho por el autor de La puta de Babilonia. Desde el muy jurídico “aplíquenle el 33”; pasando por las descalificaciones de los nacionalistas chovinistas con frases como “¿con qué derecho opina un extranjero de cuestiones mexicanas?”, “gracias a México pudo trabajar y crear una obra literaria reconocida y peca de traidor al criticar al país” o “sólo los mexicanos pueden opinar sobre México”; para terminar por el clásico “pinche extranjero.”

Más allá de si estoy o no de acuerdo con lo expresado por Vallejo, me preocupa la descalificación llena de odios nacionalistas y denostaciones basadas en el origen geográfico del mensajero, sin reparar en el hecho que desde 2007, el escritor es ciudadano mexicano por decisión personal y obtuvo su carta de naturalización de manos de Felipe Calderón. Y que yo sepa no existe en la constitución artículo alguno que hable de una diferencia entre un mexicano por nacimiento y uno por naturalización. En todo documento mexicano del que tengo memoria nunca hubo distinción alguna y siempre nos referimos a mexicanos, punto.

Varios políticos, tanto priístas como panistas con epidermis sumamente delicada salieron, cual quinceañeras ingenuas previas a su primer faje, con denuestos y vituperios contra el autor de La virgen de los sicarios. “Cuando a algunos escritores, por buenos que sean, les da por opinar de política sin saber ni querer entender uno solo pide: vayan a lo suyo,” escribió en su twitter Javier Lozano. Sabrá mucho sobre música culta y nadie duda de sus dotes pianísticas, pero de historia necesita clases. Ejemplos sobran de escritores o intelectuales devenidos políticos y en muchos casos hasta presidentes o primer ministros de sus países: el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el checo Václav Havel, el afroamericano Barack Obama y el inglés Winston Churchill, quien por cierto ganó el Nobel de literatura en 1953 por “su dominio de la descripción histórica y biográfica, así como su brillante oratoria en defensa de los valores humanos.”

El ex alcalde de Tonalá Jorge Arana Arana sacó la casta por el país y hasta le negó la nacionalidad mexicana a Fernando Vallejo cuando comentó  que, “es una persona que abusa de sus conocimientos, de su experiencia, me parece que si es invitado de honor por la FIL, por Jalisco, por México, no tiene porqué venir a hacer cuestionamientos de nuestro gobierno, de nuestros partidos, y ofender gente” (lo subrayado es mío). Ahora resulta que los mexicanos naturalizados no tienen el derecho, como cualquier otro mexicano, de expresar sus puntos de vistas. Insisto, no necesariamente tengo que estar de acuerdo con lo dicho por Vallejo, pero tildarlo de loco, desquiciado, desagradecido con el país y hasta traidor a la patria, por mencionar algunos de los adjetivos que encontré al leer varias docenas de mensajes en la red, me convence cada día más de la poca apertura de la mayoría de la población nacional con los mexicanos nacidos en el extranjero. Esta discriminación comienza a ser muy notoria con los mexicanos de segunda generación, hijos de emigrantes que, nacidos en Estados Unidos no hablan español con fluidez, y cuando visitan a sus familiares en México no son considerados como verdaderos mexicanos. Seguimos con el ideario Vasconcelista de por “mi raza hablará el espíritu” y si no eres mestizo y naces entre el Bravo y el Suchiate no eres mexicano.

Fernado Vallejo junto a la portada de uno de sus libros más polémicos

No fuera un compatriota buscando sus derechos en Estados Unidos porque entonces sí se vale. Allá sí se vale que un mexicano critique el accionar del gobierno americano, aún si está de manera ilegal en ese país. Fernando Vallejo, desde hace casi 40 años reside de forma legal en México y optó por nacionalidad mexicana hará unos cinco años. Creo firmemente que aún sin haber obtenido la nacionalidad mexicana, tenía todo el derecho a criticar al gobierno, a los partidos y a los candidatos. Por algo vive en México y las decisiones políticas, económicas y sociales que se tomen le afectan tanto a él como a los nacidos aquí. Pero Fernando Vallejo sí tiene, como ciudadano del país, todo el derecho a exteriorizar su malestar, aunque sea de forma políticamente incorrecta. Que un mexicano logré liderazgos políticos en Estados Unidos es siempre aplaudido en México; ejemplos sobran: El alcalde de Los Ángeles Antonio Villaraigosa, la ex Tesorera Federal de Estados Unidos Rosario Marín, el investigador biomédico Arturo Álvarez-Buylla o el baterista de jazz Antonio Sánchez, integrante de la agrupación de Pat Metheny y nieto de Ignacio López Tarso.

El alcalde de Tlaquepaque Miguel Castro Reynoso comentó que “estamos hoy conscientes de un entorno democrático en donde todo mundo tiene derecho a expresar lo que considera, no me salgo por él, me parece que una muestra de tolerancia es expresar lo que cada quien opine, me salgo porque no comparto esa visión de las cosas.” Resulta que los políticos actuales no asisten a eventos donde no se comparte la misma visión de las cosas. Entonces que no asista a cualquier sesión de la legislatura jalicience.

Tenemos pues a autoridades federales, estatales y municipales a las cuales no les gusta que les digan sus verdades y como Fernando Vallejo no es cualquier hijo de vecino, pues se tienen que aguantar y lo único que logran con sus comentarios es mostrar la gran ignorancia que tienen. Lo critican, pero dudo mucho que estos políticos hayan leído alguna de las obras de Vallejo.

¡Extra! ¡Extra! Que nadie se confunda. Lo sucedido el domingo en la sede nacional del PRI no fue cargada. Fueron manifestaciones espontáneas de apoyo al apolíneo pre candidato de miles de priístas que abarrotaron el auditorio Plutarco Elías Calles. Junto con el museo ambulante de Peña Nieto donde sobresalen Arturo Montiel, Joel Ayala, Joaquín Gamboa Pascoe, Alfredo del Mazo González, se congregaron matracas, los residuos de la CNOP, CNC, petroleros y largo etcétera de organizaciones en el apoteósico evento. Cualquier semejanza con el pasado es pura imaginación. Bien dice el ardid publicitario de las librerías Gandhi “¿Vas a votar por el PRI en el 2012? Tenemos libros de historia.”

¿Y si hubiera sido Calderón? Punto # 199 de noviembre 17, 2011

17 noviembre, 2011

 Los gavilanes que gritan sobre los precipicios y

giran buscando su presa son la única imagen que

se me ocurre para evocar a los hombres que

juzgan, legalizan y gobiernan. Malditos sean.

Álvaro Mutis, Diario del Gaviero

El accidente en que perdieron la vida el secretario de Gobernación José Francisco Blake Mora y sus acompañantes parece ser que no movió en nada la agenda legislativa para, al menos comenzar a evaluar la forma en que a la muerte del Presidente de la República o impedimento físico o mental para ejercer la responsabilidad,  se tenga un protocolo para que un sustituto tome las riendas del país. Somos de los pocos países que no tienen Vicepresidente y para infortunio de los mexicanos tampoco tenemos reglamentos, lineamientos  o leyes, que sin ambigüedades, definan los pasos a seguir para no caer en una ingobernabilidad.

Desde que Vicente Fox tuvo una intervención quirúrgica, que la presidencia informó ya consumada, se comentó sobre la necesidad de dejar bien definidos los mecanismos para sustituir al presidente en una eventual muerte del mandatario. Resucitó la preocupación cuando Juan Camilo Mouriño falleció, también en un accidente de aviación, pero éste en un jet.

Pero no se dejen engañar por el título de la columna de esta semana. Al Calderón que me refiero es al que pudo haber gobernado Michoacán: Luisa María La Cocoa Calderón, hermana del hermano que habita en Los Pinos.

Ni con todo el apoyo federal y familiar pudo La Cocoa Calderón ganar la elección de Michoacán. Varios personajes en la residencia presidencial se sintieron aliviados con la derrota. Hubiera sido muy difícil diferenciar y luego conciliar el derecho de picaporte que tiene la hermana del inquilino con el requerimiento de audiencia que pide un gobernador o gobernadora con el Jefe del Ejecutivo. Me imagino una reunión familiar en la que a lejos veríamos a la gobernadora regañando al presidente sin saber a ciencia cierta si es así o es la Cocoa, hermana mayor regañando a Felipe, hermano menor. La hermana mayor llamándole la atención al hermano menor por algún desliz juvenil.  Imagino a la gobernadora Calderón pidiendo audiencia con el Presidente Calderón para arreglar algunos asuntos michoacanos, ¿seguiría el protocolo y le diría señor Presidente o simplemente un “buenos días Felipe”?

Luisa María “La Cocoa” Calderón

Recordemos otra relación fraternal que no tuvo muy buen desenlace: José López Portillo y su hermana, reencarnación de la décima musa, Margarita, directora de Cinematografía , cuya gestión quedó marcada por el incendio de la Cineteca Nacional que estaba ubicada en Calzada de Tlalpan y Río Churubusco, lugar donde hoy está el Centro Nacional de las Artes.

Luis Echeverría tuvo también a su hermano Rodolfo en el mismo puesto que Margarita López Portillo, única coincidencia entre los dos. Pues el primero era un consumado actor con más de veinte años de experiencia a quien se le conoció en el medio cinematográfico como Rodolfo Landa. Durante su gestión se inauguró la Cineteca Nacional. Creo que es de las pocas relaciones fraternales en posiciones de poder que, sin ser brillante, aportó bastante a la industria cinematográfica nacional con la creación de Conacite 1 y 2, instituciones gubernamentales de producción cinematográfica.

¡Extra! ¡Extra! Inicia el apolíneo ex gobernador gira a los puntos neurálgicos de Estados Unidos: Washington, sede del poder político y Nueva York, sede del poder económico. Habrá conferencia magistral en el Woodrow Wilson Center. Espero que por esta ocasión su equipo de difusión tengo la inteligencia de difundir la susodicha conferencia, aunque sea la versión estenográfica. Sería interesante, para variar, escuchar propuestas inteligentes, porque no creo que vaya a ese think tank a presumir las portadas de Caras en que ha aparecido.

Situación de los tres grandes. Punto # 198 de noviembre 10, 2011

10 noviembre, 2011

Se termina el año 11 del siglo XXI y no oteo en el horizonte un porvenir gratificante y menos un conglomerado humano armonioso y respetuoso de su vecino. Las patadas bajo la mesa y los descarados apoyos gubernamentales o partidistas a uno u otro candidato no dejan un sabor de boca fresco y limpio. Si así están las cosas al interior de los diversos partidos en la etapa de precampaña, qué no sucederá cuando inicie la contienda real. La descarnada carrera por el poder comienza a transformar las formas, de por sí poco aplicadas en política, y por lo mostrado por los actores, tampoco son inmunes al contagio y convertirse en unos depredadores del erario sin mínimo humanismo para pensar en sus gobernador o representantes.

Los golpes se los están dando entre partidarios del mismo partido. Las marranadas que exhibió el PRD hace algunas semanas durante su votación interna no auguran aguas mansas en los mares de la izquierda. Las encuestas del pasado fin de semana no han sido todavía evaluadas por lo que no hay gritos en el cielo. La izquierda, bueno, lo que queda de ella se dividirá entre dos candidatos: por el PT, Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard por el PRD. Esperemos que las huestes pejistas y las ebrarianas no desenvainen los sables para terminar de una vez por todas con lo poco que queda de un partido que estuvo a punto de gobernar el país, pero…

En la insípida derecha, salvo algún destello de Josefina Vázquez Mota, el apocado Cordero medio levantó por el empujón presidencial y el arropamiento de las cabezas partidistas del PAN, pero creo que ya llegó al pináculo de su popularidad. Y digo popularidad porque gracias al efecto del apolíneo Peña Nieto lo importante en la política y en la vida del político actual no son las ideas, ni los proyectos y mucho menos la ideología. Lo realmente importante que busca nuestra clase política es ganar en el aplausómetro y ser el más popular. Aparecer en las revistas para la gente “bonita” tomado de la mano de la pareja, que las hijas tengan a estrellas de televisa en sus fiestas de quince años, que aparezca en los programas gringos de alto rating, que hagan sus giras de trabajo por Estados Unidos y Europa (hasta López Obrador, quien juró nunca salir de México ya visitó allende el Bravo y estuvo en España), que anuncian sus bodas a los cuatro vientos. Como si tener como pareja a mujeres guapas y exitosas en sus respectivas carreras fuera garantía, o mínimo una característica importante en las lides del buen gobernar. Parece ser que al
único príncipe que emulan es el de alguna telenovela, pues el escrito por Maquiavelo ni lo conocen. Respecto al relamido y niño bien Santiago Creel no tiene el carisma ni para encender a los apocados panistas. Va como vaquero en solitario. Y seamos lógicos: ni sumando las preferencias por Cordero y Creel al interior del blanquiazul le llegan a Vázquez Mota. Como toda familia decente, no muestran más que buenas caras en público, pero se dan hasta con la sartén en privado. Sumémosle a lo anterior las declaraciones del histrión que fue presidente Vicente Fox y las ponzoñosas declaraciones del otrora poderoso presidente del partido Espino. No vaticino un buen final. Por otro lado limitar la votación para elegir candidato presidencial a panistas y adherentes muestra una cargada a favor de Cordero. De resultar el candidato este último, los primeros en saltar de contento serán los priístas. Con un candidato así ni para que ir a votar.

López Obrador, Peña Nieto y Creel (Foto: Infolatam)

López Obrador, Peña Nieto y Creel (Foto: Infolatam)

El PRI, que parece ser el más maduro, tiene en Peña Nieto y Beltrones dos visiones de país, que si bien coinciden en varios aspectos, en otros tienen opiniones diametralmente opuestas. La pregunta que continuamente emite el senador “si ganan, ¿para qué quieren el poder; qué proyecto de nación tienen para México?”. El proyecto de reforma política que cocinó, entre otros Manlio Fabio Beltrones en el Senado de la República, fue materialmente bateado por los diputados priístas del Congreso que más que representar a los votantes están al servicio de Enrique Peña Nieto; recordemos que el poder que ejerce el ex gobernador mexiquense en el Congreso es real y palpable , amén que numeroso.

¡Extra! ¡Extra! Después de casi dos semanas de ausencia, se supo que Alonso Lujambio, Secretario de Educación Pública, convalece en un hospital de insuficiencia renal. Ya es hora que los futuros votantes sepamos de la condición médica y estado de salud de los próximos candidatos a la presidencia.

 

La pornografía en el cine mudo. Punto # 197 de noviembre 3, 2011

4 noviembre, 2011

Anales del cine en México, 1895-1911: El cine y la pornografía, volumen 7, 1901: tercera parte (Juan Pablos Editor y Voyeur, 2011) recrea los inicios del cine licencioso y las campañas de censura que los gobiernos, en especial el mexicano, instauraron para limitar las escenas subidas de tono. Bajo los cánones actuales, las imágenes eróticas que nuestros abuelos disfrutaban resultarían de una candorosa ingenuidad.

Tuvo la gentileza Juan Felipe Leal de enviarme la última edición de su obra. Aunque es la tercera edición del libro, ésta incluye información fresca respecto al fenómeno fílmico. La obra ya tuvo dos ediciones anteriores; una en 2003 y la segunda en 2005. Sin embargo es esta edición donde el sociólogo e investigador Juan Felipe Leal, ex director de la facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, incluye una extensa y pormenorizada filmografía repleta de fotogramas de los filmes listados.

La obra está compuesta de tres partes: la primera, El cine y la pornografía, nos remite a los orígenes del vocablo y su trascendencia social. Desde los conceptos de Joan Corominas, pasando por las definiciones que manejan María Moliner, Camilo José Cela, Juan Marsé y el afamado director de cine español Luis García Berlanga, quien nos ilustra con su visión de la pornografía al manifestar que “el erotismo es la pornografía vestida de Christian Dior.”

Continúa el libro con una descripción de las postales eróticas que a finales del siglo XIX y principios del XX se comercializaban, sobre todo en Europa. Para tener una idea clara del auge que tuvieron susodichas fotos picantes basta saber que en Alemania se llegaron a imprimir más de 88 millones de ellas.

El cine erótico y la primera censura son explorados a continuación. Al comenzar la difusión del cinematógrafo todos los productores filmaron escenas subidas de tono. Charles Pathé con Ferdinand Zecca a la cabeza filmó varias vistas con esa temática. Para la casa Gaumont, Alice Guy, primera directora de cine en el mundo, también aportó su cuota de vistas eróticas y no se diga el gran genio Georges Méliès. En Alemania la empresa Saturn-Film de Johann Schwarzer popularizó filmes “que se exhibían en sesiones vespertinas sólo para hombres.” En Estados Unidos, Edison en su “Black Maria”, primer estudio de cine construido para ese fin, filmó varias vistas subidas de tono.

Es necesario hacer mención que las vistas filmadas y proyectadas resultarían de una ingenuidad infantil hoy en día. Ejemplos de ello son algunos títulos: Duelo de amor, Escenas vistas desde mi balcón, Lo que se ve desde mi sexto piso, La tentación de San Antonio, El juicio de la cortesana Phryné, El beso, El pintor y la modelo, Los efectos de la primavera, Danza del vientre, etc.

Fragmento de El Confesor (1926) de los hermanos de Baños

En El cine pornográfico y su existencia clandestina, Leal nos describe los años veinte del siglo pasado cuando nace el cinéma polisson – cine licencioso – en Francia de la mano de Henry Dominique.  España, con los hermanos Ricardo y Ramón de Baños, fundadores de la productora Royal Films, tuvo su cine erótico. Resulta curiosa la hipocresía de la buena sociedad, al igual que ahora, pues al parecer fue el rey Alfonso XIII, a través del conde de Romanones, quien encargó las primeras películas licenciosas a dichos hermanos. Tres obras de los hermanos de Baños fueron rescatadas y restauradas por la Filmoteca de la Generalitat Valenciana, las tres filmadas en 1926: El confesor, El ministro y Consultorio de señoras.

No podía faltar el porno mexicano. La Filmoteca de la UNAM ha acopiado por medio de donaciones y adquisiciones en los mercados de viejo 35 películas licenciosas mexicanas. Los títulos resultan chuscos en algunos casos y en otros se les adjudicó uno de acuerdo a las imágenes: Chema y Juana, Las lesbianas calientes, Mamaíta, Rin Tin Tin mexicano, Mexican Big Dick, El monje loco y El sueño de Fray Vergazo, por mencionar algunas de ellas. Ésta última “abunda en la lujuria de los sacerdotes y en la violación de la promesa de guardar castidad.”

En la ciudad de México durante los años veinte hubo un par de lugares donde se proyectaban películas eróticas: los altos del salón Venecia situado a un par de cuadras de la Alameda y la librería La Tarjeta, ubicada en Isabel la Católica No. 14, donde el español Amadeo Pérez Mendoza estableció un pequeño local para la exhibición secreta de material pornográfico. En mayo de 1939 Pérez Mendoza y su socio José Durán terminaron en la cárcel al presentarse una denuncia en su contra.

La segunda parte, Los argumentos del porfirismo y la pornografía en México, ahonda en la forma que el gobierno y las “personas decentes” enfrentaron el fenómeno del cine erótico. Abundan las transcripciones de cartas y artículos donde se “pone el grito en el cielo” por las escenas que las buenas familias, al ir al cinematógrafo, tenían que padecer. Lo mínimo que sucedía era ruborizarse. Nos remite al debate que se suscitó entre los defensores de las “funciones para hombres solos” y sus enemigos.

Termina el libro con una acuciosa y detallada lista de 249 fichas filmográficas de todos aquellos filmes exhibidos en México durante 1901 de los cuales se tiene la certeza de su proyección. La mayoría de estas fichas esta ilustrada con un fotograma de la película en cuestión.

¡Extra! ¡Extra! En menos de un año, Londres iniciará sus Juegos Olímpicos y basándome en la actuación de la delegación mexicana a los Panamericanos de Guadalajara, donde se obtuvieron 42 medallas de oro,  vaticino buenos resultados. Ojalá no me equivoque.

Los partidos nos robaron el IFE. Punto # 195 de octubre 13, 2011

13 octubre, 2011

Aquellos que nacimos a mediados del siglo pasado y padecimos el poder omnímodo que ejercía el Partido Revolucionario Institucional en todos los ámbitos gubernamentales – nacional, estatal y municipal – recibimos una inmensa y refrescante bocanada de aire fresco cuando se creó por exigencia de los votantes un instituto manejado por los propios ciudadanos para validar las elecciones del país. La finalidad era contar con una institución imparcial, que diera certeza, transparencia y legalidad a los procesos electorales que se celebraban en el territorio nacional.

Cuando se creó el Instituto Federal Electoral el 11 de octubre de 1990 tuvo como su primer responsable a Emilio Chuayffet Chemor. Durante poco más de una década los consejeros del instituto cubrieron al IFE de capas que irradiaban honestidad, y como consecuencia de ello, de una total transparencia; eran, en una palabra, verdaderos representantes de los ciudadanos. Según diversas encuestas nacionales aplicadas en aquellos años, la confiabilidad de los mexicanos en esa institución rondaba los primeros lugares.

Sin embargo, a partir de 2003, todos los partidos cuestionaron el trabajo ejercido por la institución y comenzó a desmembrarse lo alcanzado con tanto esfuerzo de la ciudadanía. Inició la cuota de partido para asignar consejeros. Para 2006 todos lo partidos tuvieron quejas contra el árbitro. Juan Carlos Ugalde, Consejero Presidente del IFE durante la última elección presidencial, quien fue materialmente echado a la calle por la partidocracia. Hasta el partido ganador, PAN, apoyó su despido.

Para fin de este mes, cumpliremos un año con un IFE incompleto; faltan tres consejeros. Tres consejeros que por ley requiere tener el organismo para completar los nueve a que la Constitución lo obliga. Requerimos de un IFE con nueve consejeros para su óptimo funcionamiento. A pesar de ello, a los diputados, conscientes de que infringen la ley, les importa un comino tener al IFE incompleto. Los diputados son elegidos por votos ciudadanos, pero obedecen a sus patrones partidistas. Somos el hazmerreir; en el fondo no nos representan, son portavoces de los intereses partidarios. Así como nuestros ignaros representantes se han convertido en meros asalariados de sus titiriteros partidistas, semejante final visualizan para los consejeros electorales. Pero recordemos que sus emolumentos los aportamos todos los causantes cautivos de este país al pagar nuestros impuestos.

El títere mayor

El títere mayor de los partidos políticos

No es gratuito que el apolíneo ex-gobernador mexiquense Peña Nieto esté en contra de la reelección de diputados, senadores y presidentes municipales. De ser responsables ante el electorado que los eligió, el poder que ostentan los gobernadores y líderes de partido se perdería y el control que ejercen sobre sus diputados se disiparía. Nuestros diputados le son fieles y obedientes al que palomeó su nombramiento y no a los que votamos por ellos. Similar obediencia y genuflexión exteriorizan los consejeros electorales actuales. En otras palabras, los votantes se pueden ir a la chingada, lo que importa es alabar y subordinarse a lidercillo que incluyó su nombre en la papeleta y a la larga para medrar del erario.

Consejeros afines a algún partido o sus simples empleados resultan los actuales miembros del otrora organismo cívico. En eso se han convertido los consejeros electores actuales. Al igual que a los diputados, caterva de truhanes que dizque no representan, el congreso ha convertido al IFE en otra oficina burocrática plagada de individuos ajenos a nosotros y, más que representar a los votantes y a la ciudadanía, son adláteres de sus lidercillos camerales y de partido.

Pocas veces escuchamos a un político decir la verdad con todas sus letras. En declaraciones a la prensa el presidente de la cámara de diputados, otra vez Emilio Chuayffet Chemor, confiesa de forma cínica y con total desfachatez que los diputados han violado la ley y remata: “Lo deseable es que cumpliéramos con la Constitución.”

Los que deberían buscar el bienestar de la sociedad están cada vez más alejados de nuestras vicisitudes y necesidades. Su mundo, ajeno al de los individuos común y corrientes, va en dirección opuesta. Los diputados nos han robado el IFE y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. Por más que gritemos a los cuatro vientos nuestra inconformidad, ni nos vemos no nos oyen.

No veo por qué tenga que seguir pagando impuestos para mantener un ejército de irresponsables. Propongo, como lo escribió Luis González de Alba en Milenio (octubre 10, 2011), dejar de pagar impuestos. ¿Por qué tenemos, como sociedad, que mantener a individuos que ni con su trabajo cumplen y abiertamente violan la ley?

¡Extra! ¡Extra! Resulta insultante para los que pagamos impuestos que nuestra carrera a la presidencia tenga una duración de nueve meses y medio; las pre-campañas iniciaron el pasado viernes y finalizarán el primer domingo de julio del 2012. No conformes con el tiempo dedicado a las campañas electorales, debemos desembolsar miles de millones de pesos para las mafias que nos gobiernan, léase partidos políticos. En España adelantaron las elecciones al 20 de noviembre y las campañas políticas inician el 4 de noviembre. Quince días para una elección federal. Por algo “los indignados” iniciaron su periplo en España ¿Cuánto más soportaremos? ¿Llegaremos a indignarnos algún día? Lo dudo, el mexicano promedio, debido a la educación manipulada que recibe del inefable SNTE, fue educado para tragar mierda sin chistar. Afortunadamente yo no fui “educado” por esos imbéciles y sí aprendí a leer, escribir y pensar.

 


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