Archive for the ‘Publicaciones varias’ category

Entrevista con Canal 8, Toluca

23 agosto, 2010

Subo una entrevista que me hizo Griselda Lozada, cabeza del área informativa de Canal 8, Megacable, Toluca.

Agustín de Iturbide La calle de octubre 12, 2009

12 octubre, 2009

Agustín de Iturbide

iturbide

Desde que el 5 de octubre de 1921 en que se borró del muro del salón de sesiones de la Cámara de Diputados – más bien se desprendieron las letras de oro – el  nombre de Agustín de Iturbide y Aramburo por iniciativa aprobada por una mayoría de 77 diputados y cinco en contra, la figura del que fuera artífice de nuestra independencia continúa en el cadalso de la historia nacional. 

Sin dejar de lado los aspectos cuestionables de su quehacer histórico, que por cierto son muchos, la figura de este criollo michoacano es fundamental para entender la génesis de nuestra historia nacional. Las razones esgrimidas para llevar a cabo la unificación de las diversas fuerzas que en su momento conformaban los liderazgos de la Colonia, fueron fundamentales para obtener nuestra independencia. Tuvo la suficiente destreza política para generar las condiciones que llevaron a conseguir, tras diez años de lucha, la consumación de la Independencia de México

Los hechos que aún hoy siguen siendo poco divulgados y no totalmente analizados por los seguidores de Clío son los siguientes: Fernando VII se vio obligado a jurar la constitución de Cádiz el 7 de marzo de 1820, hecho que detona un absoluto rechazo por parte del alto clero de la iglesia católica, ya que dicha constitución era de corte liberal y constituía una fuerte limitante de los fueros eclesiásticos y militares de corte absolutista. Y al igual que la jerarquía católica actual, pánico le tenían a la libertad de conciencia, de prensa, pero sobre todo a la división de poderes y a la democracia. No en balde durante todo el siglo XIX el Vaticano fustigó con la excomunión a los seguidores y luchadores de esas ideas. 

Por ello es que el canónico Matías de Monteagudo, cerebro del grupúsculo, organizó lo que se conoce como la Conspiración de la Profesa, ya que se reunían en esa iglesia actualmente en la esquina de Madero e Isabel la Católica en la ciudad de México. Convenció al virrey Juan Ruiz de Apodaca que Iturbide era el único capaz de vencer a los insurgentes, que para entonces se concentraban en la sierra guerrerense bajo el mando del último líder del movimiento, Vicente Guerrero Saldaña. 

El ejército Trigarante entrando por la garita de Belen (Bastin)

El ejército Trigarante entrando por la Garita de Belén (Bastin)

Después de varios enfrentamientos donde las fuerzas realistas fueron superadas – por cierto uno de los vencedores de Iturbide fue Pedro Asencio, segundo en mando de Vicente Guerrero – el final bélico de la independencia se dio el 14 de marzo de 1821 en el pueblo de Teloloapan con el famoso abrazo de Acatempan entre Guerrero e Iturbide. Previo a ello, al no lograr su cometido de someterlo, opto por hacer un arreglo amistoso con él y orquestó el plan de Iguala firmado el 21 de Febrero de 1821 donde se declara la independencia con un régimen monárquico, así como la religión católica como oficial y única permitida, todo esto dando a su vez como resultado la firma de los tratados de Córdoba el 24 de agosto de 1821 entre Juan O’Donojú, último virrey de la Nueva España, e Iturbide sellando con esto la independencia de México. 

Así fue que el 27 de Septiembre de 1821 el ejército trigarante entro triunfal a la ciudad de México, firmándose al día siguiente el Acta de Independencia de México. Una anécdota acerca de la entrada triunfal del Ejército Trigarante es que para beneplácito de su amante, la famosísima Güera Rodríguez, Iturbide obligó a la columna a desviarse y pasar bajo su balcón.

 Otro detalle interesante sobre este personaje es que “Agustín de Iturbide convocó a la primera consulta popular que hubo en México. Ésta se realizó el 22 de marzo de 1822 y su finalidad principal fue saber si la gente quería vivir en una monarquía o en una república”, recuerda el historiador Rodrigo Borja, investigador del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Méxicana (INEHRM). Por cierto, de los dieciocho distritos en que se dividía el país entonces, quince votaron por la monarquía.

Iturbide hoy en pleno siglo XXI, es el padre de la patria para la extrema derecha nacional, pues no es gratuito que sus restos sigan en la catedral. La iglesia católica sigue siendo enemiga de cualquier forma de independencia intelectual de la población. Se consideran los únicos que conocen la verdad e Iturbide, cual títere de los clérigos, tuvo el gran tino de aglutinar a nuestros padres fundadores, pero los cimientos en que se sustenta la esencia de este país tiene fisuras muy peligrosas para el resto de la construcción.

No hace mucho, se tuvo un debate sobre las excomuniones de Hidalgo y Morelos. Si bien fueron fusilados sin haberlas llevado a cabo, lo trascendental no es si fueron o no excomulgados, sino radica en el rol que los altos jerarcas de la iglesia y la institución como tal sostuvieron durante la mayor parte de la conflagración.

Y al igual que hace dos cientos años, ahora los prelados aspiran a ser tomados en cuenta en la redacción de leyes, que según entiendo en un país laico no deberían de intervenir, porque si invitamos a los católicos, no debemos menospreciar la posición judía, musulmana, protestante o de cualquier otra religión. No debemos asombrarnos de ello, pues los curas le deben lealtad y obediencia a un país extranjero, el Estado Vaticano y a su jefe, el Papa en turno, y no a las leyes mexicanas.

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En conclusión, Agustín de Iturbide fue el brazo armado de una conspiración orquestada desde lo más alto de la jerarquía católica, que si bien nos dio la independencia, lo hizo más por cuestiones innobles, que por crear un país de hombres libres. Nacimos como nación sustentado en valores de lo más retrógrado que existe. Similar episodio egoísta y sin altruismo alguno perpetraron los curas durante la invasión norteamericana en 1846-1848. Como cualquier rastrero, imploraron a los norteamericanos que los apoyarían a calmar los ánimos de la población mexicana a cambio de no imponer otra religión y respetar sus iglesias. Para tener una mínima idea de lo traidora a México que ha sido la iglesia católica y en especial su versión mexicana, invito a mis lectores a leer México ante dios de Francisco Martín Moreno.

La divulgación del quehacer histórico La calle de octubre 3, 2009

3 octubre, 2009

 

La divulgación del quehacer histórico 

Con esta entrega inicio mis colaboraciones semanales para el cotidiano La calle donde me dedicaré a la divulgación de aspectos históricos de México. Con motivo de las efemérides centenarias que celebraremos el año entrante: bicentenario del inicio de la independencia y centenario del comienzo de la revolución, los amantes de Clío, musa de la historia, tendremos cabida en muchas publicaciones periódicas. 

Resulta de una inocencia, rayana en el infantilismo concebir nuestras efemérides centenarias mediante el bautizo de calles, hospitales, viaductos, parques, escuelas, libramientos, arcos y cuanta obra se construye en el país con el apelativo de bicentenario. Nada más falta tener un paso peatonal bicentenario. Llegará el momento que existan tantas obras bicentenarias que no sabremos a cual nos referimos. Menudo favor le hacemos a la historia de México celebrando de modo tan ramplón nuestro pasado. Maduremos y reconsideremos nuestro pasado como adultos y no como niños de primaria. Mejor homenaje se le hace a un prócer estudiando su biografía e imitando su magnificencia que nombrando construcciones de toda índole. El Dr. Mario Molina se enorgullecería mucho más de proceder el gobierno estatal a elevar los niveles educativos y tener otro mexicano merecedor del Premio Nobel, que bautizando alguna escuelita con su nombre como lo es el inefable CBT No. 2 Dr. Mario José Molina Enríquez (sin h).

La historia nacional, materia desdeñada por antonomasia por nuestros egregios líderes, recupera algo de su importancia dada la trascendencia de la fecha. No por ello esta columna será repetidora de mitos y leyendas, y menos todavía de la historia de bronce, como la llamara uno de los más ilustres historiadores mexicanos del siglo XX, el michoacano don Luis González y González, autor de Pueblo en vilo, donde plasma la historia de su matria – término acuñado por su intelecto – el pueblo de San José de Gracia y obra génesis de nuestra micro-historia nacional. 

don Luis González y González durante su ingreso al Colegio Nacional

don Luis González y González durante su ingreso a la Academia Mexicana de Historia

Cuestionaré en las próximas entregas las necedades históricas que nuestros libros de texto gratuito repiten sin pudor alguno sobre nuestros héroes, cual si fueran santos impolutos y pertenecieran a un santoral cívico donde la perfección los caracteriza. Por otro lado matizaré a los antihéroes o “aguilas caídas” como los nombra otro gran historiador y literato mexicano, Héctor Aguilar Camín, a cuya pluma se debe La frontera nómada: Sonora y la Revolución Mexicana. Personajes éstos, harto difíciles de clasificar y contrarios a los anteriores, pues son enviados al cadalso histórico sin análisis biográfico alguno, verbigracia Hernán Cortés, Agustín de Iturbide, Antonio López de Santa Anna, Maximiliano I, Porfirio Díaz, Plutarco Elías Calles y varios más. Y que quede muy claro, mi intención al asumir esta tarea de divulgación histórica, no es justificar la que la derecha ha propuesto, sino ubicar en su verdadero contexto histórico las filias y las fobias que como cualquier ser humano tuvieron.

Héctor Aguilar Camín

Héctor Aguilar Camín

También nuestros héroes deben ser estudiados con todas sus debilidades y fortalezas, empezando por Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero, el infaltable Benito Juárez García, Francisco Ignacio Madero o Lázaro Cárdenas por mencionar un puñado de ellos. 

Es menester ampliar nuestra visión histórica y concentrar nuestra atención en los eventos y los hechos que los influyeron en la toma de las decisiones que a la postre afectaron la vida nacional hasta nuestros días. Debemos contextualizar adecuadamente la trascendencia achacada a estos egregios personajes, “buenos” y “malos”, que por sus actos definieron el rumbo del país. Requerimos redefinir nuestra historiografía y asumir nuestra mayoría de edad histórica dejando de lado los extremismos biográficos que han caracterizado nuestra historia patria. No todos los héroes patrios son perfectos ni todos los traidores y enemigos de México fueron engendros del diablo. 

La misión que me he impuesto es atacar la forma como estudiamos nuestra historia para desmitificar y analizar personajes, eventos, tendencias, interpretaciones e historiografías que, ahora que celebremos nuestros centenarios, deberíamos cuestionar y repensar, para desde unos cimientos sólidos y una nueva perspectiva histórica, poder crecer como país, dejando de lado nuestra infantiloide manía nacional de achacar todos nuestros males a los “otros”, ya sean éstos españoles, franceses, los odiados gringos y el enemigo de moda en este inicio del siglo XXI: la globalización. 

Mural de Diego Rivera

Mural de Diego Rivera

Es necesario también, desempolvar a decenas y tal vez hasta centenares de individuos que por no estar en los libros de texto, han sido casi olvidados por la historia nacional, salvo para los especialistas. Dentro de este grupo existen infinidad de personajes del período colonial que por desgracia no son estudiados ni someramente. Durante nuestra independencia hubo cientos de héroes y sin duda enemigos de ella. Y no se diga de nuestras cruentas guerras civiles: la Reforma y el segundo imperio. También los conservadores tuvieron héroes, Miguel Miramón y el hijo de Morelos, José Nepomuceno Álvarez, que si bien fueron enemigos del México decimonónico, no por ello debemos olvidar que al estudiarlos y analizarlos en su justo contexto histórico, obtendremos una visión más completa de nuestro país.  Nuestra revolución fue más una guerra intestina entre hermanos que una unión entre ellos contra un enemigo común. 

Como mexicanos, somos hijos del Popol Vuh y del Chilam Balam, pero no desdeñemos que también lo somos de las Cántigas de Alfonso X, el sabio y del poema del Mío Cid. Dejemos atrás el complejo de la Malinche y asumamos nuestra herencia hispana. Cuando nos independizamos continuamos hablando castellano; apellidándonos García, Peña e Hidalgo y adorando al dios que nos trajeron. En 1821 no se retomaron las costumbres precolombinas.

Religión y ciencia

6 agosto, 2009

 

RELIGIÓN Y CIENCIA

Luis Recillas Enecoiz

De todas las contiendas espirituales, la más antigua, vasta, profunda e importante es la sostenida entre la religión y la ciencia.

Herbert Spencer 

 

¿Existe en verdad una contradicción insuperable entre religión y ciencia? ¿Puede la ciencia suplantar a la religión? A lo largo de los siglos, las respuestas a estas preguntas han dado lugar a considerables polémicas y, más aún, a luchas denodadas. Sin embargo, no me cabe duda alguna de que una consideración desapasionada de ambas cuestiones sólo puede llevamos a una respuesta negativa. Lo que complica la cuestión es, sin embargo, el hecho de que mientras la mayoría coincide fácilmente en lo que se entiende por «ciencia», suele diferir en el significado de «religión».

Respecto a la ciencia, podemos muy bien definirla para nuestros propósitos como “la ciencia es un intento para descubrir (producir o reproducir), por medio de la observación y el razonamiento basado en la observación, los hechos particulares acerca del mundo que conectan los hechos entre si, y que hace posible predecir los acaeceres futuros” (Russell: 1984). La ciencia produce de modo inmediato conocimiento y de modo indirecto medios de acción. Lleva a la acción metódica si previamente se establecen objetivos definidos. Pero la función de establecer objetivos y de definir juicios de valor trasciende sus funciones. Si bien es cierto que la ciencia, en la medida en que capta conexiones causales, puede llegar a conclusiones importantes sobre la compatibilidad o incompatibilidad de objetivos y valoraciones, las definiciones independientes y fundamentales respecto a objetivos y valores quedan fuera de su alcance.

En el análisis de la ciencia, Malinowski trata de demostrar que los integrantes de las sociedades primitivas tienen un tipo de conducta separada de la magia y basada en el conocimiento científico y en el uso de la lógica, con unas leyes tradicionales conocidas por la comunidad y puestas a menudo a prueba, en contra de aquellos que consideran a la mente primitiva como prelógica e incapaz de distinguir causa de efecto o sustancia de atributo. Así, el éxito de la agricultura, la pesca, la ganadería o el comercio se debe a la combinación del conocimiento de las condiciones naturales necesarias para llevar a buen fin un trabajo adecuado, serio y apoyado en unos métodos. Esto nos lleva a poder afirmar que en la cultura primitiva existe un conocimiento que, aunque rudimentario, puede ser considerado como científico (Malinowski: 1998).

 En lo que respecta a la religión, por otra parte, suele haber acuerdo general de que su campo abarca objetivos y valoraciones y, en general, la base emotiva del pensamiento y las acciones de los seres humanos, en la medida en que no estén predeterminados por la inalterable estructura hereditaria de la especie. La religión aborda la actitud del hombre hacia la naturaleza en su conjunto, estableciendo ideales para la vida individual y comunitaria, y para las mutuas relaciones humanas. Y la religión intenta alcanzar esos ideales ejerciendo una influencia educadora en la tradición por la elaboración y difusión de determinados pensamientos y narraciones fácilmente accesibles (epopeyas y mitos) capaces de influir en la valoración y la acción dentro del marco de los ideales afectados.

Es este contenido mítico, o más bien simbólico, de las tradiciones religiosas el que suele chocar con la ciencia. Ocurre esto siempre que este conjunto de ideas religiosas contiene afirmaciones dogmáticamente establecidas sobre ternas que pertenecen al campo de la ciencia. Es de vital importancia, en consecuencia, para preservar la verdadera religión, que se eviten tales conflictos cuando surjan en temas que, en realidad, no son esenciales para la consecución de los objetivos religiosos.

 En el siglo XVII cuando la ciencia empieza a desarrollarse, muchos científicos (Kepler, Bacon y Newton entre otros) creían que el progreso científico apoyaría el sentimiento religioso del ser humano: efectivamente el conocimiento del Universo ensalza la obra de su creador y por lo tanto el progreso de la ciencia acerca a la humanidad hacia Dios. Newton, por ejemplo estaba convencido que profundizando en la ciencia se conseguía entender mejor a Dios, es decir, no veía conflicto entre la Revelación y la Naturaleza.

 Sin embargo, en la actualidad a ojos de una gran parte de la población este progreso ha jugado un papel esencial en el olvido creciente de la religión, e incluso algunos científicos señalan también que religión y ciencia son completamente incompatibles e incluso hay quien considera a la religión el enemigo de la ciencia. Evidentemente no existen pruebas de esta aseveración. Probablemente este declive de la religión no sea un problema eminentemente científico sino que responde a diferentes factores entre los que los cambios tecnológicos, económicos, sociales y políticos tienen también un papel importante.

 Ciertos grupos religiosos han sido especialmente críticos con la ciencia e incluso han impedido su avance. Son conocidas las posturas de la Iglesia Católica Romana frente a científicos de la talla de Galileo, Darwin e incluso más recientemente Teillhard de Chardin.

 La religión proporciona tradicionalmente a la humanidad unas comunidades con valores sociales, éticos y morales, como aspectos de la experiencia humana que la ciencia no puede ni debe ofrecer, por lo tanto en un principio religión y ciencia coexisten y han de ser complementarios para el bien de la humanidad; sin embargo esta coexistencia y complementariedad han sido utilizadas por los científicos para tender un puente ente religión y ciencia y hacer una interpretación religiosa de ésta última y en definitiva para integrar una con otra. Todos estos intentos no han conseguido solucionar los tópicos más importantes de la frontera entre religión y ciencia, como por ejemplo en el mundo médico la forma en que las diferentes religiones tratan temas como la clonación, la terapia génica, e incluso la eutanasia o la buena muerte. 

La gente común permanece en su mayoría inconsciente de las teorías y pruebas científicas actuales, y sólo a medias consciente de las justificaciones religiosas de las respuestas a estas cuestiones. La división sigue; el ataque de ambos lados contra la muralla prosigue casi sin espectadores, mientras que de hecho ellos son el almohadón, el amortiguador. Apenas se sienten presionados para cambiar de ideas. La religión significa para la mayoría de ellos simple ritual sin información, y sólo ecos de los argumentos de sus santos líderes les llegan, en un lenguaje que no entienden y que los hace pensar en “cambiar el canal”. La ciencia tiene aún menos alcance, a causa del lenguaje y del tratamiento que generalmente se da a la ciencia en los medios (usualmente una mezcla de sensacionalismo, citas fuera de contexto y malas interpretaciones, salpicadas de comentarios de gente que no sabe nada del tema, incluyendo líderes religiosos). Por lo tanto, la gente queda en el medio, y no les importa.

 Por supuesto que hay mucha gente que realmente sí tiene una posición fuerte de un lado u otro. Muchos están familiarizados con la ciencia, los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos, y pueden ver cuándo algo está siendo exagerado o subestimado. Muchos otros están verdaderamente interesados en su religión, y no encajan en el tipo ritualista; prestan atención durante las discusiones de temas importantes, y frecuentemente opinan. Todos tenemos una opinión; y esta opinión puede ser personal y sin base (aun la de los no religiosos). Pero los no religiosos generalmente no tienen poder para presionar en los medios o en el Congreso; y la opinión personal de los creyentes no cuenta, a menos que refleje la actual interpretación del dogma, en cuyo caso los líderes religiosos los usan como soporte.

 Lo peor de todo esto es que la mayoría de los grupos religiosos parecen interesados no sólo en imponer sus puntos de vista sobre los creyentes reconocidos, sino también sobre el resto de la población. A nadie se le da oportunidad de pensar distinto. A la gente-amortiguador, a los creyentes ritualistas y nominales (es decir, los que pertenecen a la religión únicamente porque fueron criados dentro de ella) no se les ofrece elección ni pruebas. La religión no las tiene, y los grupos antirreligiosos militantes son demasiado bruscos para un público general con un sustrato mayoritariamente supersticioso y religioso.

 Neurocientíficos, como Eugene D’Aquilli y Andrew Newberg, analizando cerebros de monjes con imágenes de resonancia magnética, han llegado a la conclusión de que existe un sistema neurológico cuya función es provocar las creencias religiosas en los seres humanos. Nadie ha podido explicar científicamente, sin embargo, cómo es que ha aparecido la religión en las sociedades humanas y por qué razón está presente en todas las culturas desde los primeros momentos de nuestra especie. Las religiones han aprovechado estas dudas de la ciencia para ofrecer respuestas basadas en los más antiguos sistemas de creencias, a las cuestiones que la ciencia ha renunciado a considerar. Bertrand Russel lo reconocía con esta frase: La actitud religiosa moderna prospera gracias a las confusiones del intelecto.

El integrismo religioso forma parte de esta reacción religiosa, que ha sido denominada por Gilles Kepel como “La revancha de Dios” título de uno de sus libros. Este integrismo religioso lo encontramos en algunas de las formas del terrorismo actual, así como en las cruzadas para imponer obligatoriamente la oración en las escuelas de Estados Unidos, donde la mitad de la población no cree en la evolución

 Las inteligencias perspicaces, que no los pueblos, percibieron primero la falsedad de la magia, y después la idéntica falsedad de las religiones. Se perdió, pues, fe en la magia cuando la mayoría comprendió que no manejaba a placer las fuerzas de la naturaleza que decía dominar, como se está perdiendo la fe en la religión en Europa, a partir del siglo XVIII, cuando el Estado dejó de ser Iglesia, y ambos de imponer teocracias sagradas. Recuerden que magia y religión han tenido éxito cuando se las creía causas de que soplasen los vientos, relampaguearan los rayos, o retumbaran los truenos; las que habían construido nuestro planeta, y todo el universo; las que alimentaban a hombres, animales y aves; las que fertilizaban el suelo, hacían surgir las selvas, brotar manantiales, infundir vida mediante soplos en las narices de un muñeco de barro, o evitar hambres, pestilencias y guerras.

 Religión y magia han sido siempre sumisión humana a divinidades o conjuros inventados por el hombre, siendo estos inventores sacerdotes o magos. Y ambas se han desprestigiado cuando algunos hombres pensantes descubrieron sus falacias, y la mayoría de los pueblos pasaron de creyentes a críticos, con peligro de muerte para los pensadores, pues en realidad los crédulos pueblos han sido siempre más fanáticos, y numerosos, que las Iglesias y sectas mágicas. Recuerden que incluso los esenios, coinventores del cristianismo, creían ayudar al sol a que saliese con sus oraciones, igual que muchos coetáneos, y posteriores, creían que el sol salía cuando ellos encendían una vela; o que surgía la primavera cuando se vestían de verde.

Una simplificación infantil

Una simplificación infantil

Para finalizar quiero referirlos al debate entre el cardenal alemán Joseph Ratzinger, ahora Papa Benedicto XVI, el guardián de la fe y uno de los teólogos más importantes dentro de la Iglesia Católica, con uno de los más grandes filósofos seculares de nuestro tiempo, sino es que el más grande, el también alemán Jürgen Habermas que se dio hace un poco más de un año en Baviera, Alemania. A propósito, este episodio es una nueva versión del diálogo que mantuvo en el Siglo de las Luces otro papa, Benedicto XIV, con el filósofo más célebre de su época, el francés Voltaire.

La distancia resulta en apariencia abismal si decimos que Habermas se considera un “ateo metódico” que piensa que el cristianismo y en general la religión no puede ser el fundamento último de la libertad, conciencia, derechos humanos y democracia, elementos fundacionales de la civilización occidental moderna. Además, Habermas ha mostrado su más decidido apoyo a la ratificación de la Constitución Europea y ha expresado en múltiples ocasiones firmes posturas a favor de la libertad de elección en temas relacionados con la manipulación genética, al respecto afirma, por ejemplo, que “los hombres deben decidir”. Por su parte, Ratzinger siempre ha manifestado un total rechazo a estos temas, en especial a la conformación de una Unión Europea no cristiana.

  

Bibliografía y fuentes:

Kepel, Gilles, La Revanche de Dieu: Chrétiens, juifs et musulmans à la reconquête du monde, Paris, Seuil

Malinowski, Bronislaw, Magia, Ciencia y Religión, Planeta-Agostini, Barcelona, 1998

Russel, Bertrand, Religión y ciencia, Fondo de Cultura Económica, México, 1984

http://www.angelfire.com/ego/pdf/sp/lp/ciencia-y-religion.html

http://www.nouvelobs.com/articles/p2094_95/hebdo.html

http://www.kath-akademie-bayern.de/

Qué se “joda” México

7 septiembre, 2007

Qué se “joda” México

Luis Recillas Enecoiz

            Recién regreso de unas vacaciones y me encuentro con los mismos grandes problemas nacionales como hace un siglo los llamara don Francisco Bulnes a los de su época. No tomaron días de descanso ni nos dieron a los sufridos habitantes de este país un merecido descanso. Lo peor del caso es que los problemas seguirán allí. Y seguirán porque, políticos y partidos políticos, responsables de erradicarlos, confrontarlos y prevenirlos prefieren continuarlos, evadirlos y postergar su solución. Son un puñado de ellos el que se salva.

            Nuestra primitiva y tribal izquierda convierte su aquelarre, perdón, X Congreso Nacional Extraordinario del PRD en encarnación de la novela de George Orwell Rebelión en la granja. Para los líderes del sol azteca, los históricos, ya en franca extinción, o ex priistas y de nueva “conversión”, López Obrador, Monreal, Cota, Camacho, Ebrard y un largo etcétera, la autocrítica y modernización de los principios democráticos que enarbola la izquierda moderna son desconocidos y menospreciados, la mayoría de las veces bajo  demagogia francamente anticuada – “…El PRD sólo puede tener como caudillo al PRD…” según la nueva descripción que del PRD nos hace Andrés Manuel López Obrador – y reuniones partidarias donde hay más votos totales que delegados registrados, donde los candidatos a dirigirlo apuestan más a los decibeles de sus porras que al intercambio civilizado de ideas, donde arrebatarse el micrófono o evitar al adversario externar sus ideas es plataforma política. La PYME, perdón, el partido político  de Patricia Mercado, Alternativa Socialdemócrata, tampoco puede presumir de vocación democrática. Las diferencias entre Alberto Begné y Patricia Mercado, sin dejar de mencionar el gran daño que le hizo al partido el ala campesina previo a le elección presidencial del año pasado, no abonan a fortalecer una izquierda inteligente y moderna. México merece una izquierda como las que Rodríguez Zapatero con el PSOE o Gordon Brown con el Partido Laborista inglés representan.

            Por lo que respecta a la clerical derecha y a la inquisitorial ultraderecha, aglutinadas ambas en el PAN, luchan por cotos de poder para imponer su moral decimonónica a la totalidad de la población mexicana bajo el pueril y poco veraz argumento demográfico de que, siendo la mayoría de la población en México católica, es menester imponer el catecismo y una policía sexual en todo el territorio nacional. El Ayatollah, perdón otra vez, gobernador de Jalisco Emilio González Márquez ya borbotó lo siguiente: “¿Por qué nada más condones? Vamos repartiendo un six de cerveza y vamos dando el vale para el motel” al ser cuestionado sobre la distribución de condones para la prevención del sida entre los jóvenes, que le causó no pocos problemas, hasta dentro del mismo partido blanquiazul, por querer imponer su visión y valores personales por sobre las políticas públicas del Conasida. El de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, en procesión a misa con todo su gabinete siguiéndole cual apóstoles detrás de Jesucristo. Poco faltó para que el gobernador oficiara la misa en lugar del Cardenal Juan Sandoval Íñiguez; solo se encargo de realizar la primera lectura. No conforme la ultraderecha con tener a gobernadores, presidentes municipales, legisladores, funcionarios públicos emanados de sus organizaciones afines: el sinarquismo, el PDM, el Yunque, la Ancifem, Provida, la Unión Nacional de Padres de Familia quiere ahora fundar un partido político. Sin negar que sus orígenes políticos e ideológicos tienen raíz en estos grupúsculos, el presidente del PAN, Manuel Espino, no puede estar tranquilo con este embrión político, pues la escisión de cuadros en Guanajuato y Jalisco, para conformarlo dejaría mermados a los panistas en el centro del país. René Bolio Halloran cercano a José Luis Luege Tamargo y a Cecilia Romero encabeza el Movimiento de Participación Solidaria, nombre bajo el cual busca el registro como partido político esta organización ultraconservadora. Otro foco rojo que vive el partido fundado por Gómez Morín es el próximo relevo de la presidencia del partido, donde por más que se quiera negar, sí se vive dentro del partido una división entre los que apoyan a César Nava y los que a Germán Martínez. Finalmente lo que se juega el PAN en la siguiente elección interna es dejar el control del partido a la ultraderecha o que la derecha lo retome. No es menudo asunto.

Panorámica de Toluca a inicios del siglo XX

Panorámica de Toluca a inicios del siglo XX

            Los tricolores no se quedan atrás. Dentro de la fauna jurásica, perdón por enésima vez, políticos que pertenecen a este partido tenemos a Jorge Hank Rohn, quien colecciona animales y mujeres por igual, y que, gracias al PRI mexiquense y a las huestes del PANAL al mando de Elba Esther Gordillo,  acaba de perder la elección a gobernador de Baja California hace un par de semanas. Tenemos también a José Murat y Ulises Ruíz, responsables ambos, más no los únicos, de la situación que tiene a Oaxaca en vilo desde hace cerca de tres años. También está el joven gobernador del Estado de México y fuerte aspirante a la candidatura del PRI a la presidencia, Enrique Peña Nieto, cuya mayor preocupación son las elecciones del 2012, delegando, por ello, responsabilidades en subalternos, quienes muchas veces lo dejan mal parado. Tampoco desentonan los líderes parlamentarios del PRI, Manlio Fabio Beltrones en el Senado y Emilio Gamboa en la Cámara de Diputados, quienes venden caro su amor y su tiempo. Los cambios al formato del informe para permitir al presidente dialogar con los legisladores no se pueden hacer al vapor argumentan ambos. Las razones esgrimidas me permiten inferir que al paso que vamos, pues es desde el sexenio de Miguel de la Madrid que se requiere modificar sustancialmente el formato y el fondo del informe, será hasta dentro de dos o tres sexenios que lograremos acuerdos. Si para ponerse de acuerdo en cambios triviales, como lo son las modificaciones al informe presidencial, se tardan entre veinte y treinta años, imagino cuánto tardarán los cambios y reformas vitales para hacer de México un país medianamente equitativo y moderadamente democrático. Hagan sus apuestas.

            El mensaje de nuestra clase política es conciso y claro y, parafraseando a Ciro Gómez Leyva, es, qué se “joda” México.

derchak54@yahoo.com.mx

La educación entre dos fuegos

30 agosto, 2007

La educación entre dos fuegos

Luis Recillas Enecoiz

            La semana nos ha dejado un sabor de boca muy amargo para la educación en este país. Primero tenemos el agarrón que se están dando Elba Esther Gordillo y Josefina Vázquez Mota. Ahora resulta, según una entrevista de El Universal que Raymundo Riva Palacio le hizo en San Diego,  que para la líder vitalicia del gremio “educador”, nuestra secretaria de educación es una buena persona, trabajadora, bien intencionada, pero carente de conocimientos sobre educación. Supongo entonces, que Elba Esther Gordillo, que no se ha parado en un salón de clases en los últimos treinta años, buscando consolidar un patrimonio personal para no sufrir durante su vejez, es el arquetipo de profesora que necesitamos para revitalizar la educación y sacar del marasmo intelectual a la juventud mexicana. El burro hablando de orejas, dijera mi abuelita. De las dos no se hace una, reviró la tía Gudelia.

            Dos eventos finiquitan la luna de miel que estaban teniendo el gobierno federal y el SNTE (Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación). Por un lado, la publicación de los resultados de ENLACE (instrumento para medir las habilidades cognitivas de los alumnos de primaria y secundaria), donde el gremio queda muy mal parado, pues el nivel de nuestros educandos quedó en el rango más bajo de los estándares internacionales en matemáticas y comprensión de lectura. Sin eufemismos: estamos reprobados en educación.

Elba Esther Gordillo y Josefina Vázquez Mota

Elba Esther Gordillo y Josefina Vázquez Mota

            Por el otro, que los nuevos directores de educación media superior fueran seleccionados de acuerdo a sus habilidades y antecedentes laborales mediante concursos de oposición y no, como se acostumbraba, a través del dedazo omnipotente de la “maestra” acabó con una relación gobierno-sindicato que aparentaba, aunque de manera bastante forzada, tener ciertas aristas en común. A pesar de que el gobierno federal ha otorgado en los últimos meses al SNTE cantidades insultantes de dinero para sus líderes, mas no para los agremiados, los resultados distan mucho de ser mínimamente aceptables. Tampoco los puestos políticos otorgados a la profesora Gordillo para acomodar a sus allegados y familiares impidió el distanciamiento. Su megalomanía es inversamente proporcional a la calidad de la educación. Auto-postularse como presidenta vitalicia del sindicato, muestra el poco respeto que la democracia y la calidad educativa significan para Elba Esther y el SNTE.

            En otro tenor está el III Congreso Nacional de Exorcistas celebrado en la Ciudad de México que tuvo como finalidad preparar a los futuros “soldados” de dios que lucharán contra el diablo, dejando de lado las explicaciones científicas basadas en la psiquiatría y la psicología para diagnosticar desordenes mentales, para entablar una pelea de proporciones universales contra las fuerzas del mal. Estos charlatanes, que no creen en las prácticas de ocultismo, esoterismo,  lectura del tarot,  satanismo y vudú, sí avalan ritos de expiación y limpias del espíritu para sacar al chamuco de nuestras entrañas. Según el brujo mayor, perdón, el exorcista mayor Gabriele Amorth, la solución al problema de las brujas fue que la Iglesia Católica las quemó en lugar de exorcizarlas. Según Mario Ángel Flores, sacerdote y teólogo, una posesión diabólica es excepcional y, para rematar, exclama extasiado y con sus ojitos en blanco, en Europa no se valora al exorcista en su real magnitud porque ahí se vive un ambiente cultural racionalista. Borbota Gabrielle Nanni, exorcista de la diócesis de Módena, que en los países nórdicos es muy difícil que este tipo de trabajo sea reconocido como útil. ¿Será porque el nivel educativo de los europeos es de los más altos del mundo y no, como nosotros,  aderezan sus vidas cotidianas con chupacabras y apariciones celestiales en las estaciones del metro de París como sí lo hacemos en el de México? Ya sin el más mínimo respeto a la inteligencia humana, presumen que es en México, único país Latinoamericano, donde hace ya varios años existe la preocupación por preparar a sacerdotes como exorcistas. La sensibilidad latinoamericana es más crédula del espiritismo. ¿Qué  diferencia hay entre un exorcista, una bruja y un hechicero? Ninguna, contesto yo.

Pobre del sistema educativo mexicano. Los que tienen la responsabilidad y que debieran preocuparse por formar con bases sólidas y científicas a los niños y jóvenes de este país les importan más sus canonjías e intereses de grupo que trasmitir conocimientos. Y los que quieren tomar en sus manos la educación quieren transformar las cátedras de química y matemáticas en cursos de exorcismo olvidándose del método científico y retornando a los tiempos de la edad media. La educación entre dos fuegos. Lástima que ni unos ni otros tengan una visión de la educación acorde con las necesidades actuales de un mundo globalizado y sumamente competitivo. Exorcicemos al magisterio y eduquemos a los curas.                                                                                                                                                                            derchak54@yahoo.com.mx

 

El derecho a no creer

24 agosto, 2007

El derecho a no creer

Luis Recillas Enecoiz

            Y ahora resulta que los jerarcas de la iglesia mayoritaria en el país y que se ostentan como corresponsales exclusivos de Dios en la tierra amén de las políticas mundanas del Vaticano, quieren que México retroceda al status quo previo a la guerra de Reforma. Entre las limitaciones que cacarean los ministros de culto a través de todos los medios de comunicación (escritos y electrónicos), y que están plasmadas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, están la restricción a la libertad de expresión y reunión, que no se les reconozcan sus derechos políticos, que les prohíban  poseer o administrar medios masivos de comunicación, que la educación pública rechace la educación religiosa y finalmente la controvertida objeción de conciencia.

            En su edición de esta semana, Desde la Fe, órgano informativo de la Arquidiócesis de México, publicó unas declaraciones del Cardenal Norberto Rivera Carrera sobre las limitaciones que la Constitución establece para los religiosos. Retomo un par de respuestas del prelado para comentarlas. A la pregunta de si consideraba necesario modificar o ampliar el concepto de libertad religiosa plasmado en la legislación actual mexicana respondió: “Es una necesidad imprescindible si queremos que México vaya creciendo y madurando en su itinerario democrático. Lo propio de una democracia es la participación de todas las personas y las instituciones en la toma de decisiones y en la forma como se quiere que camine la sociedad.” Estoy totalmente de acuerdo con don Norberto. En una democracia todas las personas y las instituciones deben participar en la toma de decisiones, por ende los ateos tenemos todo el derecho de opinar, pero lo primordial es que también tenemos el derecho a no creer. Y si no creo, no tengo porque seguir los lineamientos que los líderes religiosos quieren imponer a toda la sociedad. Así como un católico debe respetar y ser fiel seguidor de los preceptos que inculca su religión, un ateo no tiene porque vivir de acuerdo a ellos. Ambos, el creyente y el ateo, deben atenerse a la ley, que no hace distingos entre credos.

Autobus ateo

¿Autobus ateo?

            A la pregunta ¿qué opinión tiene del artículo 29 fracción X que se refiere a la infracción porque los Ministros de Culto manifiesten su oposición a las leyes del país o a sus instituciones en reuniones públicas?, el purpurado respondió: “…Cuando una ley es intrínsecamente injusta todo ciudadano tiene derecho a oponerse a ella. Aquí cabe también la figura de la objeción de conciencia. Se trata, en la objeción de conciencia, de una defensa del individuo ante el poder estatal y su abuso que menoscabarían a la persona respecto de sus convicciones morales o religiosas…” Es tan singular la concepción que el clero tiene de la objeción de conciencia, pues la utilizan para confrontar al estado y sus leyes más no la entienden de forma opuesta. Acaso no tengo el derecho de objetar la mitología cristiana. ¿Acaso no tengo el derecho a objetar el concepto del soplo divino, a desdeñar a la pareja conformada por Adán y Eva en aras de la teoría darwiniana de la evolución? ¿Qué, no existen objetores de conciencia fuera del gremio católico? La objeción de conciencia no es monopolio del catolicismo. Una mujer que aborta en la Ciudad de México no comete delito alguno, aunque para la iglesia esté en pecado mortal. No confundamos pecado con delito. Don Norberto pidió a los médicos, adscritos a hospitales dependientes del gobierno del Distrito Federal, a ejercer su derecho a la objeción de conciencia, y negarse a interrumpir embarazos en aquella mujer que, ejerciendo un derecho que la ley le da, desgraciadamente, tiene que recurrir al aborto. Esa mujer no tiene el mismo derecho que el cardenal otorga al médico, el de la objeción de conciencia. Esa mujer no tiene, para el cardenal, el derecho a objetar conscientemente dogmas y ritos que carecen del más mínimo sustento científico, en tanto, el médico sí tiene todo el derecho a ejercer la objeción de conciencia defendiendo creencias particulares de una religión. El mismo respeto que exige la Iglesia Católica a sus creencias, exigimos los ateos a las nuestras, por más que éstas sean opuestas a las de la puta de Babilonia, nombre que acuñaron los albigenses para referirse a la Iglesia con sede en Roma y que ahora Fernando Vallejo retoma al titular así su último libro.

            Fomentar el conocimiento sobre las religiones es muy diferente a enseñar religión. ¿Por qué no tenemos dentro de los programas educativos del sistema público materias sobre religión? Pero sobre todas, las extintas y las que gozan de cabal salud, sobre todo financiera. Sería muy gratificante que nuestros jóvenes leyeran los tres tomos de Historia de las creencias y las ideas religiosas de Mircea Eliade de editorial Paidós (hay una versión abreviada a un volumen en editorial ERA) o El hecho religioso de Jean Delumeau en Siglo XXI.

            Respecto a que los religiosos ostenten derechos políticos y puedan ser votados, dudo mucho que el pueblo mexicano elija a algún cura para presidente municipal. El pueblo mexicano no es religioso, es ritualista. Respecto a poseer y administrar medios de comunicación, a menos que los curas se arremanguen las sotanas y jueguen futbol como brasileños, o que las monjas las vistan o desvistan como en las telenovelas, está bastante difícil que el rating los favorezca. Traer a Benito XVI al Azteca ya no garantiza tampoco los llenos que en tiempos del “boom mediático celestial” lograba su antecesor.

derchak54@yahoo.com.mx


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