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El bicentenario en el Estado de México manifiesto # 466 de diciembre 2, 2009

3 diciembre, 2009

Desde hace tres años cuando el gobernador Enrique Peña Nieto en presencia de Rafael Tovar y Teresa, a la sazón Coordinador de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio del Movimiento de Independencia Nacional y del Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana (rimbombante y kilométrico apelativo para un organismo que no ha hecho absolutamente nada), creó en nuestra entidad el Consejo Consultivo del Bicentenario de la Independencia de México cuyo coordinación recayó en el ex gobernador César Camacho Quiroz éste elefante blanco no ha servido más que para el objetivo opuesto para el que fue creado: engendrar un odio hacia la historia y en particular a la nacional.

 Salvo una página web que se puede consultar en: http://www.bicentenariomexiquense.org/site/index.php , el programa de actividades que se puede imprimir en pdf de: http://www.bicentenariomexiquense.org/site/Programa%20Mexiquense%20para%20la%20Conmemora.pdf , no hay mucho que presumir. El programa habla de 500 acciones que se contemplan realizar para los doscientos años de vida independiente de México. La mayoría no pasan de ser buenos deseos. ¿Alguien que pertenece al gobierno estatal me puede informar sobre el foro de cronistas municipales, la fonoteca mexiquense, la revista Reconocer, la colección de música infantil, la nueva señalización urbana, el concurso nacional de artes plásticas, los gráficos conmemorativos, el premio estatal Josefa Ortiz de Domínguez de identidad mexiquense, las mesas redondas: El Estado de México visión 2030, el seminario internacional sobre las lenguas maternas Angel María Garibay, el disco conmemorativo de música sinfónica, etc.? Éstas son algunas de las acciones que menciona el programa conmemorativo de las cuales no tengo conocimiento sobre su avance o desarrollo. Más parecen ideas para promover la imagen de nuestro gobernador que proyectos de verdadera difusión cultural e histórica.

No podemos negar que el Estado de México no fue centro geográfico de eventos trascendentales de la Independencia o de la Revolución. Quitando la batalla del Cerro de las Cruces no hubo otro evento que se haya tatuado en el imaginario colectivo de los mexicanos. De la Revolución ni se diga, no pasó realmente nada en nuestro estado que haya trastocado la vida del país.

El conjunto escultórico bautizado como “Torres Bicentenario” que habrá de sustituir al monumental reloj solar conocido como la Puerta Tollotzin a la entrada de Toluca y cuyo diseño ganó Guillermo Maya López del grupo Lemon Diseño a la par de infinidad de libramientos, pasos a desnivel, hospitales, escuelas, tramos carreteros y demás obras de infraestructura mínima y vital para un adecuado funcionamiento de la entidad y a las cuales se les nombra bicentenario, no existe proyecto alguno para imbuir en los mexiquenses algo de historia nacional o estatal. Lo majestuoso y elefantiásico dominan sobre lo esencial y bien cimentado. Dos torres de cien metros de altura cada una y unidas serán de ahora en adelante el símbolo del Estado de México. Dudo mucho que las terminen pues no hay avance que sea notorio salvo la demolición del anterior conjunto arquitectónico, sin considerar la millonada que van a costar las susodichas torres. Muchos millones para torres y “edificiotes”. Lo monumental como símbolo de nuestra identidad. Parece que vamos a competir con el Distrito Federal para ver cual entidad construye la torre más alta.

Algo se salva en el proyecto conmemorativo con el Consejo Editorial ya que la difusión cultural y editorial tiene por lo menos canales para su difusión y se encuentra en: http://www.edomex.gob.mx/consejoeditorial, pero que sigue lineamientos bastante bizarros para los autores que deseen ser publicados pues privilegia las publicaciones que integran el programa editorial anual de cada dependencia gubernamental. El Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal se dedica a cacarear los logros del gobierno peñista en lugar de diseminar el pensamiento histórico y la historiografía estatal y la de la nación. Salvo contados libros sobre historia regional y todos de autores institucionales (Alfonso Sánchez Arteche, Gustavo G. Velázquez, José Luis Alanís Boyso y la infaltable Margarita García Luna por mencionar algunos). De no pertenecer a su cofradía no publican obras que en otros lares serían bienvenidas.

Así pues, la desangelada conmemoración bicentenaria de nuestra independencia en el Estado de México pasará desapercibida el próximo año. Año que invita a reconocer nuestra génesis nacional y estatal. Por desgracia la apatía y abulia de los encargados de pintar nuestra efeméride bicentenaria, no será catalizador para releer nuestro pasado y mucho menos para invitar a niños y jóvenes a adentrarse en los dominios de Clio. Es innegable que nuestros líderes políticos no tienen idea de lo que significan las fiestas centenarias. Recuerdo bien el bicentenario de la Revolución Francesa y las fiestas nacionales que Francia organizó para su celebración en 1989; las americanas de sus doscientos años en 1976 tampoco desmerecieron en nada. ¿Y nosotros qué tenemos para ofrecerle al mundo y enseñarle lo que somos, sino sabemos ni siquiera para donde queremos ir como nación? Sin ser un apologista del período porfirista, la planeación y desenlace de las fiestas de 1910 iniciaron varios años antes. Los mexiquenses de hoy, a un mes de iniciar el año del bicentenario independentista y centenario revolucionario no tenemos idea de cómo vamos a celebrar nuestras dos efemérides. A menos que el equipo nacional de fútbol gane el mundial de Sudáfrica, dudo mucho que tengamos algo más que celebrar.

La Universidad Autónoma del Estado de México y el Colegio Mexiquense ni siquiera honran la fecha; no existe proyecto alguno en nuestra universidad y colegio que celebre o de perdida promueva la investigación y enseñanza de la historia estatal. Estamos a merced de gobiernos más preocupados por las elecciones del 2012 que en la celebración del 2010. Al menos eso se infiere dado la realidad que describo párrafos arriba.

Una policía estatal única manifiesto # 466 de diciembre 2, 2009

3 diciembre, 2009

La semana pasada se efectuó una más de las reuniones de seguridad nacional en Palacio Nacional encabezada por Felipe Calderón donde se dieron cita los gobernadores de las 32 entidades, representantes del congreso, secretarios de estado y representantes de la sociedad civil organizada. La insistencia de Felipe Calderón en promover una policía nacional o en su defecto 32 agrupamientos policiacos estatales sigue siendo eje de la política emprendida por este gobierno para enfrentar al crimen organizado.

El rechazo a una policía nacional tipo los carabineros en Chile o la Guardia Civil en España está fuera de cualquier discusión ya que ningún gobernador va a castrar su poder mediante la supeditación policial de índole estatal a una nacional. Y no se digan los municipios.

Además en este país ser policía no da prestigio, más bien devalúa al individuo. Nunca he escuchado a un niño mexicano decir que cuando sea grande quiere ser policía, sueño que en otros países sí es común: pertenecer al FBI en los Estados Unidos, a la Sureté francesa o a Scotland Yard en Gran Bretaña. Aunado a lo anterior el nivel educativo de la inmensa mayoría de nuestros mal llamados protectores o cuidadores del orden raya en el analfabetismo funcional. En México los individuos se convierten en policías para no estar desempleados.

Por lo que respecta a crear agrupaciones de corte policial a nivel estatal nuestro apolíneo gobernador comentó al finalizar la ceremonia del LXVI aniversario de la sección 17 del SNTE que se requieren “explorar modelos policiacos que hay en otras latitudes y que están resultando exitosos, que ese modelo pudiera permear realmente en cómo se instrumentará en nuestro país, entro ellos está la posibilidad, eventualmente, de tener una policía estatal única, que es uno de los modelos que se exploró”. De entrada nuestro gobernador no menciona nada sobre la una policía nacional, pues eso no le conviene y le restaría mucho poder. Por otro lado recupera el discurso presidencial sobre el tema de una policía estatal porque ello le brindaría un mayor poder y control de territorio estatal. ¿Quién va a limitar las actividades de una corporación de esa magnitud si ya fuimos testigos del proceder de la ASE en San Salvador Atenco?

El vergonzoso liderazgo que tiene el Estado de México al ser una de las entidades con mayor índice de delitos cometidos con arma de fuego, así como tener una ciudadanía cuya percepción de la seguridad que vive va en franco decremento son un par de razones para que Peña Nieto le tome la palabra al Presidente.

Interesante la declaración del gobernador, ya que con ello se fortalecería el poder del gobernador a través del control de una policía que reportaría al ejecutivo estatal. Y como consecuencia el monopolio de la fuerza recaería exclusivamente en él. Nuestros gobernadores (no importe su partido o situación geográfica) son reacios a la creación de un ente policial nacional semejante a los que existen ya en varios países: Chile, España o Francia.

Aquí tenemos un ejemplo palpable de la doble moral estatal que caracteriza a nuestros gobernadores: se niegan a crear instrumentos hacendarios para recaudar impuestos estatales; le dejan todo el paquete a la Secretaría de Hacienda federal. Cobrar impuestos no redunda en votos y tiene un costo político que nadie quiere pagar. Sin embargo cuando se trata del elemento de coacción ciudadana y represión gubernamental quieren, basados en la percepción de la sociedad, montarse en caballo de hacienda para crear institutos policiales del ámbito estatal. Aquí en nuestro estado ya tuvimos la oportunidad de presenciar los procedimientos de la Agencia de Seguridad Estatal durante el descontento ciudadano de los pobladores de San Salvador Atenco, al grado que el gobierno mexiquense recibió varias recomendaciones de las comisiones de derechos humanos, estatal y nacional. Dotar de instrumentos de represión social a los gobernadores no redunda en una disminución del fenómeno criminalístico, más bien es una “patente de corzo” para que políticos de la calaña de Ulises Ruiz, Fidel Herrera o Enrique Peña Nieto callen a la ciudadanía.

No tardaron los municipios mexiquenses en rechazar la propuesta. Misma que proviene del secretario de seguridad pública federal Genaro García Luna; ha sido retomada por Felipe Calderón y ahora también por Peña Nieto. A pregunta expresa sobre la viabilidad de una policía estatal, el exabrupto del director de seguridad pública de Toluca, José Vera Monroy es una verdadera perla declarativa, pues consideró “que sería un error eliminar a las corporaciones policíacas municipales, pues son el primer contacto con la ciudadanía”.

No creo que exista persona alguna que viva en Toluca a quien no se le haya presentado uno de esos energúmenos ignorantes exigiendo ‘pa’l chesco, cuando nos estacionamos mal o nos pasamos un alto. En lugar de proceder a levantar la infracción se vuelven sumamente comedidos con el infractor. Todavía no se esclarece el asesinato de un joven en la colonia Seminario de Toluca a manos de policías. La prepotencia de estos tipos es equiparable a su nula capacidad para resolver un crimen o tratar a la ciudadanía, la que en última instancia los mantiene con el pago de impuestos, con un mínimo decoro y decencia. Recordemos el nefasto operativo del New’s Divine en la ciudad de México donde murieron varios adolescentes.

Aparte de que se violaría la constitución en su artículo 115, donde se dota de autonomía a los municipios, los presidentes municipales como Azucena Olivares de Naucalpan y Eruviel Ávila de Ecatepec cuestionaron con diferente matiz la propuesta; la primera la rechazó y el segundo consideró que se debe analizar a fondo. La ASE, a través de su área de comunicación social salió con una verdadera sandez: “la dependencia estatal no podría absorber a todas las corporaciones municipales ya que en su caso tomaría varios años lograrlo”.

Es entendible que de prosperar la idea se tenga que modificar la Constitución Mexicana para adecuarla al nuevo ordenamiento y que cada estado haga lo mismo con la suya, pero de allí a que les tome varios años lograrlo, me suena a un verdadero despropósito.

Lo más probable es que la idea de origen federal, retomada por Peña Nieto no prospere. Más que una policía federal o estatal únicas se requiere cambiar los paradigmas del servicio policial en el país. No queremos corporaciones represoras, prepotentes y al servicio del poder económico y político. A menos que se comience a cambiar radicalmente la formación académicade la policía y la percepción que tiene el ciudadano de ellos, será una labor inviable dotar de cuerpos policiales similares a los del primer mundo.

La suspensión del desfile del 20 de noviembre manifiesto # 464 de noviembre 18, 2009

18 noviembre, 2009

Las razones aducidas por las autoridades, en concreto el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte del Estado de México, para cancelar el desfile del 20 de noviembre por segundo año consecutivo fueron de carácter logístico según manifestaron.

Por otro lado también incluyen una razón bastante difícil de digerir: evitar afectaciones a la ciudadanía en el primer cuadro de la ciudad. Suena más a excusa sin sustento que a una clara justificación racional. Pues de ser cierto lo expuesto dado que nos afectan, ¿qué sucede con todo los demás eventos municipales o estatales, sin dejar de incluir las marchas de cualesquiera agrupaciones que deciden concentrarse en la plancha frente a Palacio de Gobierno?

Tampoco suena racional la suspensión dado que el año entrante se conmemorará el primer centenario de “las revoluciones mexicanas”, pues hubo varias, que por razones de corte pedagógico, los gobiernos emanadas de la revolución, léase PRI, decidieron unificar las diversas masacres entre los varios contenientes: Porfirio Díaz, Madero, Carranza, Obregón, Villa, Zapata e innumerables actores menores.

No es entendible que a un año del magno festejo las autoridades estatales decidan prescindir del desfile (no apoyo el hecho que se realice), ya que por razones de paternidad debería ser recordado: la revolución es la génesis del Partido Revolucionario Institucional y siendo el Estado de México uno de los varios estados en México que no ha conocido otro gobierno que no sea de extracción priísta, encuentro dudosas las razones esgrimidas por la autoridad estatal para la cancelación.

Más bien las razones que hacen que nuestra egregia clase política estatal no festeje los 99 años de la efeméride tiene su origen en el descontento social imperante en el país. El “miedo no anda en burro” reza el refrán y las autoridades Peñistas tratan de implementar un control de daños.

Entre la alza en impuestos, la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, el desempleo galopante, el crecimiento que la pobreza ha tenido en los últimos años, sin descontar que la logística que Peña Nieto ha mantenido puede ser vulnerada. Evitar a toda costa un escenario donde el apolíneo gobernador salga raspado es a todas luces el fundamento central para la cancelación del desfile.

Los desfiles en su momento fueron motivo de orgullo para los que participaban en ellos. Desde las fuerzas armadas, los maestros y estudiantes hasta los deportistas. Los últimos realizados en Toluca fueron más bien para mostrar a la Agencia Estatal de Seguridad. Recuerdo hace tres o cuatro años que más de la mitad de los integrantes de la parada eran miembros de dicha agencia. El resto lo conformaban estudiantes de escuelas oficiales quienes realizaban ejercicios acrobáticos. Un puñado eran algunas glorias deportistas oriundas del estado, quienes a bordo de automóviles antiguos saludaban al respetable.

Todos los gobiernos saben muy bien que la sociedad, léase la ciudadanía, está muy desilusionada de los resultados que nuestra clase política nos ha dado. No fue gratuita la rechifla y abucheos que Felipe Calderón recibió en Torreón durante la inauguración del nuevo estadio del equipo de fútbol Santos. Por más que quieran tapar el sol con un dedo, los mexicanos ya comienzan a mostrar signos de intranquilidad social; el siguiente paso es comenzar actos de indisciplina cívica para dar paso a actos de violencia manifiesta.

Tratar de engañar a los mexiquenses con argumentos baladíes muestra el nulo conocimiento que los analistas gubernamentales tienen sobre el acontecer social del estado. El móvil primordial para la cancelación radica en el miedo, muy bien fundado, a que se les salga de control la celebración y toda la ventaja que Peña Nieto tiene para obtener la candidatura de su partido se puede venir abajo.

Supongo que aquilatando el menor costoso, la cancelación del desfile sea la acción menos onerosa a nivel político. Sin embargo, ¿el año entrante, serán igual de timoratos para la celebración centenaria? Este 20 de noviembre era un excelente momento para ensayar, aún de forma limitada, la manera de celebrar el centenario de la gesta revolucionaria a la cual le deben pleitesía el priísmo por ser el evento que consideran fundacional de su estirpe política.

Son más que obvias las precauciones que el equipo de Peña Nieto está realizando. No quieren exhibir al gobernador y menos que reciba una silbatina y abucheos, similares a los recibidos por Calderón en Torreón. Podrán defenderlo y cobijarlo de atentados y agresiones físicas, pero les es imposible acallar la voz de una multitud cansada de ser blanco de políticas impopulares. No es un secreto que detrás del aumento al IVA está nuestro gobernador entre otros actores responsables del incremento.

Ponerse frente a una multitud poco disciplinada y por ende enardecida, repercute en no tener control de la misma. No hablo de un magnicidio ni cosa semejante, sino de un real y muy bien sustentado enojo de los mexiquenses hacia su clase política. Deben recordar que por más bien parecido y guapo que esté Peña Nieto requiere convencer a un electorado nada proclive a creer en un político que se considera el candidato idóneo de su partido para la contienda presidencial del 2012.

Hay que evitar a toda costa un acontecimiento penoso que repercuta en las páginas periodísticas del país, yaque ello no representa un buen mensaje para los potenciales electores. No lo van a dejar “quemar” por un desfile, desangelado los últimos años, si pueden esquivar ese obús. Prefieren nadar en aguas tranquilas a buscar mares embravecidos. Eludir la confrontación con las masas que por su perfil es imposible controlar es razón más que suficiente para suprimir el desfile revolucionario este año.

Tienen que entender que las celebraciones bicentenaria y centenaria que se quieren llevar a cabo el año entrante serán muy deslucidas dadas las circunstancias que vive el país. No sólo eso, ¿cómo quieren que un gobierno federal panista celebre la revolución mexicana, si Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, sustentó los principios básicos del mismo en el humanismo cristiano, enemigo ideológico del nacionalismo revolucionario?

Qué bueno que cancelen el desfile, lo atroz es que nuestros gobernantes siguen creyendo que somos ignorantes y que la ciudadanía no entiende las reacciones de nuestra clase en el poder. ¿De cuándo acá algún gobierno se preocupa de no molestar a la ciudadanía con el caos vial que se presenta durante algún evento masivo en el primer cuadro de cualquier ciudad del país? Ya no nos chupamos el dedo. Peña Nieto tiene miedo de escuchar el descontento de los mexiquenses.

Las declaraciones de Peña Nieto manifiesto # 463 de noviembre 11, 2009

11 noviembre, 2009

A consecuencia del bodrio que fue el paquete fiscal aprobado por el Congreso, nuestro apolíneo gobernador emitió una serie de declaraciones que lo pintan como un mentiroso. Las declaraciones fueron emitidas durante el informe de gobierno del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, donde la presidenta del PRI se aventó la puntada de emitir un verdadera sandez: “El PRI salvó a México del 2%”. 

En el mismo evento fue donde el gobernador Peña Nieto comunicó lo siguiente: “El partido en esto tiene que asumir gran responsabilidad, y en la posición que guarda con 237 diputados, pues obviamente el sentido del voto que obtengan habrá de generar, sin embargo, costos que tendrá que asumir, estando a favor o estando en contra donde esté”. Si bien en el fondo es cierto lo expresado, lo matiza de forma muy política, porque las bancadas de cada estado le deben pleitesía al gobernador, pues es él quien palomea sus nombres para acceder a las candidaturas. Si bien la responsabilidad recae sobre el poder legislativo, no seamos ingenuos al pensar que los diputados y senadores se van por la libre y votan de acuerdo a su consciencia; cada gobernador es el “director de orquesta” que marca la melodía que tienen que tocar. Si bien los 237 diputados federales del PRI deben asumir el costo político, si es que lo hay, son los 32 directores de orquesta que rigen tras bambalinas los verdaderos responsables del bodrio que se creó.

Respecto a la versión que le atribuye ser la mano detrás del incremento del IVA en uno por ciento refirió: “No caeremos en estas distracciones; la verdad es que fue un tema asumido por los diputados. Mostramos nuestra total y absoluto respeto”. Aquí en donde patina el enunciado. Para nadie fue un secreto la encerrona que tuvo con la bancada del Estado de México para dictarles línea respecto al voto que debían emitir durante la aprobación del paquete de ingresos – lo lógico sería analizar primero las necesidades y en qué se debe gastar el dinero y después ubicar las formas de cómo conseguirlo. Vuelve al insulto intelectual al tildarnos de ignorantes e ingenuos. Nuestro gobernador continúa engañando al respetable al proferir que existe independencia legislativa en lo referente a las decisiones asumidas, siendo que es él, junto con los otros 31 jefes del ejecutivo en el ámbito estatal, quien, obligado a obtener la mayor tajada posible del presupuesto, dictó línea a la casi media centena de diputados mexiquenses priístas.

No es un secreto el despilfarro económico que en aras de promover obra se ha escenificado en el Estado de México. La necesidad de contar con recursos para infraestructura rimbombante y lograr cumplir con sus compromisos asumidos ante notario, pero sobre todo exhibirse y placearse por todos los medios de comunicación masivos de la geografía nacional, redundan en lograr a la larga la candidatura de su partido para la sucesión presidencial del 2012. La carrera para el 2012 arrancó al iniciar las actuales legislaturas – federal y mexiquense – y no de ser un evento deportivo sería sensacional y excitante, sin embargo al ser un evento político que afecta a millones de mexicanos deja de ser un acto masivo de entretenimiento para convertirse en una pesadilla para los que vivimos en este estado. De vivir en cualquier otra entidad del país, no tendríamos que soportar la constante imagen del apolíneo Peña Nieto; no seríamos rehenes de políticas públicas orientadas a la compra solapada del voto en estos momentos, situación que conforme se acerque la hora crucial para decidir la candidatura priísta, se convertirá en descarada compra del mismo.

Es más que obvio que a nuestra clase política le interesa un bledo la cultura, y el fenomenal recorte de más de tres mil trescientos millones de pesos a la cultura – más de 25 por ciento de sus recursos – manda un mensaje claro y contundente a la ciudadanía. A nuestros políticos la educación y la cultura les importan un comino, o sea nada. Y como lo dijo el gobernador mexiquense, de asumir el costo político de sus decisiones, entonces sean responsables con sus electores y con la ciudadanía y reconozcan que no tienen los tamaños para recortarse el gasto partidista o sus sueldazos de magnate petrolero, y prefieren reducir lo presupuestado para la cultura porque les sale más barato políticamente hablando. En un país donde la cultura es beneficio de minorías, la compra de tiempos en la televisión es mucho más redituable para su imagen y proyecto personales que invertir en festivales y actividades culturales – cine, teatro, literatura, obras infantiles, libros, ópera, escultura, multimedia, etc.

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Y sí, se debe responsabilizar a nuestro gobernador y a su partido por la poca seriedad con la que ven la cultura en este país, no por nada les encanta salir en telenovelas y capítulos finales de ellas. Mientras que aquí tenemos a Lucero para promover los logros mexiquenses, en Coahuila es Ernesto Laguardia la cara que promociona los logros del norteño estado. Nos siguen endilgando caras televisivas de telenovela – Televisa y TV Azteca al frente – mostrando que la ciudadanía en este país no existe, somos pueblo y como tal nos tratan. Mientras Daniel Giménez Cacho es una de las caras de la UNAM en sus anuncios, los políticos mexicanos utilizan a lo más ramplón del escenario telenovelero nacional. Por ello es que la cultura es un bien más bien escaso en este país, y lo es porque nuestros políticos son individuos bastante ignorantes e incultos. Sus actos hablan por sí solos.

En su visita al recinto legislativo para pedir mayores ingresos, aparte de lucir cual estrella de cine para el sector femenino y algunos del masculino, pidió que la asignación de recursos fuera hecha de manera justa; ni menos de lo necesario ni más de lo que corresponde. Muy ufano se paseó por el Palacio Legislativo posando para las fotos con cuanta fan se lo pidiera, cual estrella de televisión; dejándose querer y admirar por las multitudes que celebran lo apuesto que es, en lugar de analizar y exigir trabajo serio y encaminado al bienestar de la población. Y después nos quejamos de nuestra lacerante realidad, si somos nosotros mismos como ciudadanos los últimos en buscar que nuestros líderes trabajen por nuestro bienestar. La pregunta que debe considerarse es, ¿y a los millones de pobres y miserables que habitan en el Estado de México cuánto de esos dineros – más de 23 mil millones – serán para crear empleos, construir escuelas dignas, verdaderos hospitales y no sólo clínicas familiares, apoyar la investigación del COMECYT o para promover la imagen del gobernador?

Los dineros en el Estado de México manifiesto # 463 de noviembre 11, 2009

11 noviembre, 2009

Interesante en grado sumo fue leer el artículo de Martha Martínez Los dueños del presupuesto en el suplemento Enfoque del diario Reforma el pasado fin de semana.

En él se analiza cómo los gobiernos estatales, no importa el partido al que pertenezcan, presionan mediante sus diputados para que el presupuesto federal y gasto se incremente cada año, pero simultáneamente al incremento en recursos los mecanismos de rendición de cuentas han disminuido en los últimos diez años. Mediante presiones de las bancadas estatales en San Lázaro, los gobernadores logran negociar e incrementar sus gastos en cada ejercicio fiscal. En la última década este incremento ha casi triplicado. Así pues mediante los Ramos 28 y 33 los gobernadores pueden ejercer libremente los recursos sin dar cuenta a nadie de ello. También es notorio que los auditores superiores de cada estado están ligados al ejecutivo estatal al provenir de puestos directamente vinculados con ellos. En el caso del Estado de México, Fernando Valente Baz fue funcionario de la Agencia Estatal de Seguridad antes de convertirse en auditor superior.

Ejemplo de lo anterior lo externa el perredista Vidal Llerenas, integrante de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la LXI legislatura, al confirmar que es innegable el poder e influencia que detenta el gobernador del Estado de México, pues el presidente de dicha comisión es el ex secretario de Finanzas, Planeación y Administración del gobierno mexiquense, Luis Videgaray. También logró colocar 45 diputados de su partido en el congreso, sin contar con allegados y afines de otros estados y partidos.

Los números son escalofriantes en cuanto a al monto que administra nuestro apolíneo gobernador: $100,418 millones, monto que ningún otro estado maneja, ni siquiera el Distrito Federal, donde Marcelo Ebrard cuenta con $90,176 millones Son las cantidades que de acuerdo ejercicio fiscal del 2008 manejan los ejecutivos estatales de esa dos demarcaciones.

Hasta allí la información vertida por Martha Martínez, la cual cataliza una serie de incertidumbres e incentiva serias preguntas acerca del poder que ejerce nuestro gobernador al no tener fiscalización alguna que le impida gastar esa cantidad en cuanta obra o campaña desee.

De entrada la fiscalización que el auditor superior del estado debería ejercer muestra una opacidad lacerante. Al haber emanado profesionalmente y tener relación directa con el gobierno al que debe auditar deja mucho que desear. El manejo de ese presupuesto millonario que tiene en sus manos el ejecutivo no tiene realmente un contrapeso, así pues el dispendio y gasto discrecional es manejado de forma discrecional.

A pesar de que los dineros del Ramo 33, de acuerdo a la normatividad deben estar etiquetados por la federación, los excedentes por las ventas petroleras o la recaudación extra a nivel fiscal que logran los gobernadores no hay manera de limitarla.

Con más de 100,000 millones de pesos, ¿dónde van a parar estas cantidades millonarias? Si bien la infraestructura estatal recibe una gran tajada es indudable que un monto muy sustancioso es utilizado para pulir la imagen hacia la candidatura presidencial priísta que busca Peña Nieto. No es ilegal ni tampoco falto de ética promover la imagen de un político, lo ilegal y falto de ética es hacerlo en lo oscurito y sin dar cuentas claras de cómo se utilizan esos dineros.

¿Por qué los órganos de fiscalización tienen tan poco peso en nuestro país? Pues tan sencilla la respuesta: Por que los mismos políticos no van a ponerse piedras en el camino y es responsabilidad nuestra, la sociedad civil, exigir a nuestros líderes que transparenten lo gastos.

Resulta inaudito que en nuestro estado no existan organismos fiscalizadores creíbles y autónomos que con eficacia y eficiencia limiten los gastos innecesarios o, todavía peor, castiguen al funcionario público que abusando del poder, privilegie gastos que no correspondan al rubro para el cual fueron etiquetados.

Para nadie es un secreto la carrera que Peña Nieto ha iniciado para competir con Manlio Fabio Beltrones, líder de la bancada priísta en el senado, y Beatriz Paredes, presidenta de su partido, por ser el candidato de su partido para competir por las elecciones presidenciales del 2012. Lo lamentable de todo es que en aras de llegar primero a esa meta, nuestro gobernador no ha escatimado recursos y su imagen aparece un día sí y otro también en cuanto medio de comunicación nacional existe. La paradoja del asunto radica en el discurso de que quiere informar a los mexiquenses sobre las obras y avances de su gobierno, se anuncie hasta en Mexicali, Baja California. ¿Será que quiere informar a todos los mexiquenses sobre su persona y gobierno no importa la situación geográfica en la que se encuentren? Y para ello no importa que tan caro resulte el desaguisado y lo mediocre que sea el medio elegido para ello.

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De los más de 100,000 millones que maneja a gusto muy personal, ¿cuántos de esos millones no tienen la finalidad y pragmatismo político que  promover su imagen? Por más que uno pide información al Instituto de Acceso a la Información del Estado de México (Infoem) siempre te dan largas o buscan recovecos legaloides o administrativos que limitan la información exigida argumentado que equis normatividad impide divulgar la información o montos requeridos. En mi caso sigo esperando respuesta a un par de solicitudes de información que presenté a través del portal del Infoem, sin que hasta la fecha haya obtenida respuesta a mis cuestionamientos. Esperaré para ver que sucede.

La opacidad y poca, sino es que nula, transparencia sobre los dineros ejercidos por nuestro gobierno estatal dejan mucho que desear y, por lógica deductiva, orillan al ciudadano a pensar lo peor, siendo garantía que si pensamos lo peor acertamos a lo que sucede en la realidad.

Las obras de relumbrón que durante el gobierno Peñista han sido signatura cotidiana no son más que una cortina de humo para solapar millonarios gastos y desvíos de los dineros públicos en aras de “placear” al ejecutivo estatal.

No conforme con ser considerado el más apuesto de los gobernadores y tener como consorte a una famosa actriz telenovelera, Peña requiere mucha más presencia mediática para competir y ganar la presidencia para el PRI dentro de tres años. No basta la figura, requiere fondo. A falta de discurso y sustento político se necesitan muchos millones de pesos para crear la figura de alguien digno y preparado para la “grande”.

Ya en una entrevista con Jorge Ramos de la cadena Univisión, canal americano de habla hispana, a pregunta expresa del periodista sobre su fortuna personal, Peña respondió que no era un millonario, pero debido a un súbito ataque de Alzheimer no recordó ni cual es su sueldo como gobernador. Imaginamos la misma situación cuando se refiera a las cantidades exorbitantes que administra y gasta sin pudor alguno y menos dando cuenta de ello a la ciudadanía. Siguen nuestros políticos creyendo que nos chupamos el dedo y que todos somos ignorantes económicos. Olvidan que un curso básico de micro o macroeconomía se toma en los primeros semestres de cualquier carrera universitaria, claro está, si logras llegar a la educación superior.   

Así pues las cantidades manejadas por Martha Martínez en el artículo mencionado al principio nos deben poner en alerta a los habitantes del Estado de México y exigir a los responsables de gastarlo que lo hagan de forma adecuada, orientada en beneficio de la población mexiquense. No forzosamente tiene uno que ser mexiquense por nacimiento – la mayoría de los habitantes del estado no es oriundo de él e inmigramos al estado por diversas razones – para exigir a nuestro gobernador y el gobierno que encabeza una transparencia veraz y creíble.

Al no tener obligación legal, Peña Nieto omite darnos cuenta fehaciente sobre los dineros que se supone deben beneficiar a todos y no sólo a unos cuantos: los que detentan el poder político y económico en el muy libre y soberano Estado de México.


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