De panzazo. Punto # 212 de marzo 8, 2012

En la entrega pasada en la sección ¡Extra! ¡Extra! que este columnista utiliza como colofón a la columna El tonel de Diógenes, hice una recomendación cinematográfica que consistió en aplaudir la difusión del documental De panzazo del cineasta Juan Carlos Rulfo y del periodista Carlos Loret de Mola con producción de la agrupación filantrópica Mexicanos Primero, institución realcionada de manera directa con Televisa. Después de ver la obra me sentí defraudado. Lo leído y visto en algún tráiler hizo que me fuera con la finta. Varias reseñas del documental lo alababan de forma casi unánime sobredimensionando su valor. No niego que pueda ser un medio útil para comenzar a aceptar que tenemos un problema educacional, pero a nivel sumamente limitado y superficial. Tal vez fue la resaca del otro famoso trabajo sobre la justicia en México, Presunto culpable de Roberto Hernández y Layda Negrete, lo que mantuvo el auge de este tipo de género, sin embargo no todo documental está bien filmado y narrado. En Estados Unidos los documentales de Michel Moore son ejemplo vivo del interés que despierta este tipo de género cinematográfico entre el público; además de funcionar como medios de denuncia social. Qué lejos está este documental de otros de Rulfo, Los que se quedan, que codirigió con Carlos Hagerman, sobre los familiares de los emigrantes mexicanos a Estados Unidos o En el hoyo, donde hace una profunda y descarnada pintura de los trabajadores que erigieron los segundos pisos en el Distrito Federal.

La verdad, el documental pasa de panzazo como su mismo título reza. Más que un documental con el sello de Juan Carlos Rulfo nos encontramos con un producto de manufactura televisiva. Vemos a Loret de Mola en casi todas las tomas y más parecen las peripecias de un reportero que un documental crítico de la educación. Además el análisis de la problemática educativa es cuestionado de forma bastante superficial y simplifica el problema, sin que por ello tengamos que descalificar el trabajo en su totalidad. Pero de allí a tomarlo como un trabajo de proporciones nacionales para desenmascarar la debacle nacional en educación hay un abismo. Las imágenes que son usadas para plasmar nuestra realidad más parecen un ejercicio para el programa Los reporteros de Televisa. No hay profundidad. Las entrevistas, hasta con la “maistra” Elba Esther Gordillo y el secretario de educación Alonso Lujambio resienten el acartonamiento, carecen de sustento; se abusa del uso de tomas hechas por los propios alumnos. Loret de Mola cansa, lo escuchamos durante todo el documental y lo vemos demasiadas veces a cuadro. Tampoco se muestran aspectos destacables de la educación o alumnos brillantes; parece ser que no existe característica educativa salvable en este país. Claro, deben ser contados los casos de excelencia académica.

Carlos Loret de Mola y juan Carlos Rulfo durante la filmación de De panzazo. (Foto: domingoeluniversal.mx)

Por otro lado se adjudica la paternidad del problema a cuatro responsables: los alumnos mismos, los maestros y su sindicato, las autoridades educativas y los padres de familia, pero se omite a otro gran responsable de la debacle educativa: los medios masivos de comunicación. La responsabilidad que comparten autoridades educativas y magisterio salta a la vista con los resultados que ofrecen los diversos exámenes de evaluación, el último lugar entre los países miembros de la OCDE. Tampoco se debe soslayar la mayúscula responsabilidad que tienen los padres de familia, quienes consideran la escuela como guardería mientras ellos trabajan, y no se involucran en la educación escolar de sus hijos y delegan la totalidad de esa formalidad en los maestros. Arguyen que si sus hijos no están bien preparados es culpa exclusivamente del sistema escolar, sin tener el mínimo decoro para asumir que ellos también son responsables de su incumplimiento. ¿Acaso Televisa y  TV Azteca no tienen responsabilidad alguna en mantener los niveles educativos y culturales de nuestra población en niveles de franca ignorancia? La calidad de sus productos dista mucho de ayudar en elevar el IQ de los mexicanos; más bien son chatarra intelectual para mantener ignorante, dócil, manipulada y domesticada a la inmensa mayoría de los mexicanos. Entre telenovelas, fútbol, reality shows y talk shows nuestra niñez y juventud no tendrán de donde abrevar para convertirse en ciudadanos pensantes.

¡Extra! ¡Extra! Como dóciles y obedientes alumnos, los tres aspirantes a la presidencia fueron a ser palomeados por el vicepresidente de Estados Unidos, Joseph Biden, y presentarle sus propuestas, amén de mostrarle que en México seguimos siendo soberanos en el papel y aún antes de las elecciones nuestros líderes piden la anuencia del poderoso. Dudo mucho que si va a Estados Unidos el secretario de gobernación Alejandro Poiré y urge a los candidatos republicanos y demócratas a entrevistarse con él, éstos dóciles y sumisos se presenten ante el representante del gobierno mexicano.

Explore posts in the same categories: Semanario Punto 2012

Etiquetas: , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: