Negociar: una mala palabra. ágora mexiquense, segunda quincena de octubre 2011

Las declaraciones de Calderón a una entrevista que el New York Times publicó hace pocos días causaron que lo priistas se desgañitaran y rompieran las vestiduras al no saber leer un entrevista. Qué si Calderón pecó de cándido, es más que probable, sin embargo su dicho no deja de tener sustento y ha sido hasta externado por connotados priistas de la vieja guardia. Sócrates Rizzo lo dejo muy claro y está documentado: que durante los gobiernos del tricolor fue común pactar con los narcos. Pero más allá de la declaración me causa pavor que el PRI, partido que quiere regresar a gobernar el país, ahora enarbola un discurso lleno de intolerancia por unas declaraciones. Hasta se fueron al Trife a levantar un acta contra el presidente por actos anticipados de campaña. Resulta ridículo el bozal que los propios partidos se pusieron.

(Foto: Susana González para The New York Times)

Como somos un país monolingüe, sólo un puñado de interesados se dio a la tarea de buscar la entrevista original en la página web del New York Times* y leer la entrevista en inglés sin descontextualizar fragmento alguno. De haber hecho ese simple ejercicio se hubieran dado cuenta que la batería calderoniana estaba enfocada a criticar las acciones o falta de ellas del gobierno norteamericano y no al PRI. En realidad la pregunta y respuesta en la que se comenta sobre los supuestos narco-pactos son periféricas a la entrevista central: México y Estados Unidos frente al problema de seguridad y narcotráfico. Pero no. Los priistas, en su mayoría monolingües, no hicieron su tarea y solo repitieron lo que sus adalides les indicaron. Pues ahora resulta que la piel de dinosaurio que cubre al priismo es demasiado delgada.

Todos salieron a exigir pruebas de los dichos, pero ninguno ha propuesto alguna alternativa si llegan a la presidencia. Quiero saber qué van a hacer Peña Nieto o Beltrones, si se ganan la rifa del tigre y alguno de ellos toma posesión el 1 de diciembre de 2012 como Presidente de la República, respecto al problema que van a heredar. Les guste o no la “guerra contra el crimen organizado” que inició Calderón, va a ser una de las herencias más pesadas que recibirá el próximo jefe del ejecutivo. Como ciudadano me interesa saber qué acciones concretas harán los diversos aspirantes al puesto para revertir los estragos que una política errada ha ocasionado al país.

Algunas consideraciones que esperan respuestas concretas se agolpan en mi mente: ¿Qué políticas y programas se implementarán para motivar a hacer carrera policial? Recordemos que hay un déficit de policías en México; no es bien visto socialmente ser policía. ¿Cómo, cuándo y bajo qué parámetros se irá disminuyendo el involucramiento del ejército y la marina en menesteres policiales? ¿Con quiénes se va a sustituir a los soldados y marinos que regresarán a sus cuarteles? ¿Qué harán respecto a la muy probable y alta posibilidad de una incursión de sectas terroristas al país o con la conversión paulatina hacia el terrorismo urbano que muestra el crimen organizado en México? ¿Cuáles son las propuestas para incluir a la juventud mexicana en un proyecto de país con sustentabilidad social, económica y política? ¿Cuáles son las propuestas sociales para contrarrestar la influencia del crimen en la juventud y cuánto están dispuestas a invertir en los jóvenes? ¿Cuándo terminarán de implementar los juicios orales? ¿Qué cambios consideran hacer con los ministerios públicos para hacerlos para cercanos al ciudadano? Así como las anteriores se pueden elucubrar decenas de preguntas directas y concretas que ningún candidato ha contestado, ya sean panistas o de izquierda. Se la pasan repitiendo frases insulsas sin contenido alguno. La vacuidad y lo trivial como ejes del discurso político.

Candidatos de un partido u otro no han contestado qué harán respecto a la situación que vive el país, salvo caer en lugares comunes: “lucha frontal y profesionalización de los cuerpos policiacos”, “depuración de policías y capacitación de las mismas”, “aplicación irrestricta de los derecho humanos por parte de las fuerzas del orden” y demás frases sin profundidad ni compromiso. Se necesita que todos los candidatos, más qué decirnos qué van a hacer, no digan cómo lo van a hacer.

Ponerse a negociar en condiciones de debilidad invita a perder todo y no recibir nada a cambio. Así se encuentra el gobierno de Calderón. No se puede dar el lujo de negociar en desventaja. Se negocia cuando se tiene la sartén por el mango y se pueden obtener ciertas ventajas en la negociación. En la situación actual sería un suicidio que el gobierno negociara o pactara con el crimen. Todo se negocia en la vida, pero bajo ciertas circunstancias. Bajo las actuales el vocablo resulta una mala palabra.

Para leer la entrevista en el NYT: http://www.nytimes.com/2011/10/16/world/americas/calderon-defends-militarized-response-to-mexicos-drug-war.html?_r=1&scp=2&sq=interview%20Felipe%20Calderon&st=cse

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One Comment en “Negociar: una mala palabra. ágora mexiquense, segunda quincena de octubre 2011”


  1. Negociar una mala palabra?. Yo no me puedo imaginar un mundo sin negocios. En que piensa Felipe Calderon?


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