La música en el cine mudo. Punto # 185 de agosto 11, 2011

La música en el cine ha sido parte esencial del mismo, pero durante el período mudo era parte intrínseca del filme. Dado que el cine carecía de sonido, los músicos eran parte sustancial del entramado de la historia pues aportaban mayor efecto a la cinta y como bien acota Aurelio de los Reyes en un breve ensayo, La música en el cine mudo aparecido en los Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM:

La música fue acercándose paulatinamente a los cines hasta integrarse al espectáculo, convirtiéndose en un elemento casi indispensable y haciendo tradicionales al solista o al conjunto musical al pie de la pantalla que desaparecerían en la época sonora, no la música, que fue integrada al sonido para dar mayor efecto a la película.

Existen dos modalidades para acompañar las cintas silentes, una, consistía en que una orquesta, un solista o un conjunto amenizaban durante el inicio de las funciones y los intermedios; la otra modalidad consistía en el acompañamiento musical de la película.

En México varios músicos y agrupaciones musicales han incursionado en el arte de musicalizar cine silente: Pedro Beas del grupo Hiperboreal y Jorge Verdín de Nortec lo hacen con El puño de hierro (1926) de Gabriel García Moreno durante una presentación en el Centro Cultural Tijuana (CECUT); Alonso Arreola con The Kid (1921) de Charles Chaplin para una proyección en la Cineteca Nacional; el grupo Nine Rain con ¡Qué viva México! (1930-32) de Sergei Eisenstein en el Teatro de la Ciudad, amén de grabar un disco. Sin embargo es José María Serralde
quien se ha dedicado de forma continua y muy profesional a ese arte, al grado de fundar una agrupación llamada Ensamble Cine Mudo dedicada exclusivamente a crear música para filmes mudos.

En 1996 fundó el ensamble LAUDES Cine Mudo, ahora Ensamble Cine Mudo, para la musicalización en vivo del cine de los primeros tiempos. Entre 1999 y 2000 fue pianista residente para la Cineteca Nacional (CONACULTA México). Ha compuesto y ejecutado bajo encargo de la Filmoteca UNAM. Ha escrito partituras cinematográficas entre las que destacan: Redención (2001) de A. Hernández y J.P. Cortés, Los rollos perdidos de Pancho Villa de Gregorio Rocha (2003), e Involución (2004), animación en grabado de Tania de León. Otra película musicalizada por el Ensamble Cine Mudo que dirige el pianista José Serralde fue Nosferatu (1922) de F.W. Murnau, en un evento efectuado en el Cine Club Bravo de Casa Vecina en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En esa ocasión se hizo acompañar por Elvia Castro como artista invitada en la flauta y José Lugo en las percusiones.

Por otro lado hace pocos días el pianista tijuanense Iván Velázquez de León musicalizó Metrópolis de Fritz Lang en la Zona del Río en la ciudad fronteriza. Alex Otaola y el Ensamble Cámara/Acción hacen lo propio con El hombre de la cámara de Dziga Vertov en la Cineteca Alameda de San Luis Potosí. Aquí en el Valle de Toluca, el Centro Cinematográfico de Metepec tuvo una velada de cine silente cuando Bassethouse – dj de música electrónica – “musicalizó”  por llamarle de alguna forma, cinco joyas del arte cinematográfico silente: Nosferatu (1922) de F.D. Murnau, El gabinete del Dr. Caligari (1919) de Robert Wiene, Intolerancia (1916) de D.W. Griffith, Tabú (1931) de F.D. Murnau y Robert J. Flaherty y La quimera de oro (1915) de Charles Chaplin; el resultado de esta simbiosis entre música e imagen fue digna de olvido. Pero volver a admirar la joya de cine etnológico que es Tabú hizo que valiera la pena la desvelada.

La banda Troker le puso música al gran clásico mexicano del periodo mudo El automóvil gris (1919) de Enrique Rosas, Joaquín Coss y Juan Canals de Homs para una presentación en El Lunario y otra en la Cineteca Nacional. Otra banda, The Sconek-T le puso notas musicales a El jorobado de Nuestra Señora de París (1923) de Wallace Worsley para su presentación en la Cineteca Nacional. Es de aplaudirse el proyecto “BandaSonoras” de la Cineteca Nacional que promovió que bandas de rock se presentaran a musicalizar obras silentes de la cinematografía mundial en varias ciudades del país. Por desgracia sólo dos filmes mexicanos tuvieron la fortuna de ser musicalizados: El automóvil gris y El puño de hierro. Tres, si le sumamos la obra de Eisenstein, ¡Qué
viva México!
como obra “mexicana”.

Para culminar la musicalización de obras silentes en México, la obra maestra de Fritz Lang, Metrópolis se exhibirá en una función única en la pantalla gigante del Auditorio Nacional el próximo miércoles 17 de agosto en punto de las 20:30 horas. El filme será musicalizado en vivo por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, bajo la conducción del maestro José Luis Castillo, uno de los directores y músicos más reconocidos del panorama iberoamericano. Se trata de una oportunidad única para conocer o reencontrarse con una obra artística que sentó las bases de la ciencia ficción cinematográfica, amén de ser partícipe de un hecho histórico: la premier en nuestro país de una partitura contemporánea compuesta expresamente para un filme mudo.

Lo trascendente del evento es que la partitura con la cual se acompañará al filme es la compuesta por Gottfried Huppertz para la versión original que Fritz Lang filmó en la década de los veinte del siglo pasado. La relación entre Huppertz y Lang inició cuando el primero apareció como actor en las primeras obras del segundo para convertirse a la postre en el compositor de la música de las dos películas sobre Los nibelungos (1925) que Lang realizó.

Pero ni Lang ni Huppertz quedaron contentos con la experiencia. Para su siguiente gran producción, Metrópolis, decidieron que la música fuese naciendo al mismo tiempo que las imágenes. Así ya trabajaron juntos desde el guión, durante el rodaje (donde Huppertz tocaba al piano algunas de las piezas que había previsto para que el movimiento de la cámara y los actores acompañasen esa música de forma casi coreográfica) y tras el montaje definitivo, para que la banda sonora y las imágenes formasen un equilibrio perfecto.

¡Extra! ¡Extra! Falta poco más de un mes para que nuestro apolíneo gobernador entrega la estafeta a “pare de sufrir” Ávila. Sólo entonces, ya como ex gobernador, Enrique Peña Nieto se dará a la titánica tarea de estudiar si compite para la candidatura del PRI del 2012. Sopesará los pros y contras de tan trascendental decisión. Jajajajajajajajajajajajajajajaja…

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