Egregios demiurgos II. Punto # 160 de febrero 10, 2011

A raíz de mi anterior artículo, recibí un buen número de comentarios. De todos ellos destacó el de un anónimo lector, “Pensando el Mundo”, que sin conocerme logró tocar ciertas fibras pocas veces cuestionadas. Reproduzco los párrafos centrales de mi fantasmagórico lector:

En primer lugar, (creo que caen mejor los halagos primero je): atrapa. Los dos primeros textos que leí, donde narras sobre tus padres y primera infancia me parecen excelentes. De inmediato siente uno que efectivamente está con “un personaje de novela”, el interés por seguir leyendo crece y se ve recompensado al transcurso del texto. Sin embargo, con el último de tus textos, (no recuerdo el título) algo pasó. Es aquí donde empiezo mi crítica.

Hay en ese texto algo que, no sé cómo calificarlo, una pérdida de la intensidad que lograste con los primeros dos. Y mi punto de vista es que se debe a la manera en que te refieres a ti mismo y a los demás. Mira, yo no tengo ningún problema en que se despotrique contra el mundo y contra los humanos, que por tantos es merecido y más, el punto está en cómo lo haces. Y en lo particular me encanta cuando eso se hace sin necesidad de referencia a uno mismo de manera directa. Con tus otros dos textos lo logras, tu sola historia pone de relieve lo insulso de las vidas comunes, para mí allí radica el chiste, que la atracción sobre ti mismo llegue sutilmente, eso es más poderoso que hacerlo en una burda confrontación donde se hace una “auto presentación positiva del sí mismo” y una presentación “negativa” del otro: eso abunda Luis. Lo digo como intensa lectora de literatura, como analista del discurso (de eso trata mi tesis que pronto presentaré) y como atenta escucha de los otros.

Debo admitir que tienes toda la razón. Confundí medio con fin. La atmósfera que había creado, se desvaneció. Efectivamente, debe asumir que perdí el hilo literario que marcó los dos primeros textos.

Sin embargo, todavía no entra en escena el otro personaje de la historia. Durante los primeros seis años de mi vida fui Stéphane H. Derchak; a partir de 1961, me transformé en Luis Recillas Enecoiz, por la gracia y virtud de un plumazo de algún oscuro burócrata que signó mi acta de adopción a favor de una pareja de lo más dispareja y disfuncional que he visto en mi vida; sin embargo murieron con tres días de diferencia. Bueno, es una manera de decirlo. Continúa mi anónimo lector y ácido crítico:

Por otra parte, las inquietudes surgen, tengo unas preguntas (ya sabes que me encantan las preguntas), tu vida tiene peculiaridades bien interesantes, pero por lo que veo en estas lecturas, en gran medida son parte de tu pasado, de tu origen, más bien de tus padres y el azaroso “destino”. Lo más fuerte de tu existencia lo crearon cosas ajenas a ti, ¿no cambia en eso un poco la perspectiva de ti mismo? ¿no es posible que haga un eco de humildad ante ese legado que no construiste tu mismo? Esta última parte me es confusa, no sé bien cómo expresarme. Lo cierto es que es aquí donde yo me pregunté acerca de mí misma y mi destino en una familia hermosa y que me ha cobijado siempre ¿cómo cambiar lo “convencional” del resultado, cómo me podría convertir en un “personaje de novela”? Jeje, esto último sí tómalo como palabras al viento, que así lo hago yo.

Ya que afine la parte correspondiente a Luis, habitante de tres continentes y ciudadano en casi una treintena de ciudades, amén de una relación extremadamente desgastante con mis padres adoptivos que terminó en una pelea contra mi padre a puño limpio cuando tenía 17 años, espero poder publicar partes de esa parte de mi biografía y lograr transmitir mediante esa atmósfera que viví. Pero esa etapa de vida está en proceso de creación y asimilación. Espero pulir esa parte para que sea igual de atractiva que las dos primeras del esbozo biográfico. Gracias mil “Pensando el Mundo” por tus comentarios.

A partir de la semana próxima, El tonel de Diógenes, retomará los temas tradicionales que toca. Es más que obvio que mi vena literaria requiere más trabajo. Así pues, la cultura, la educación, y en especial, la política, tendrán prioridad durante este año. Año fundamental en la historia del estado.

¡Extra! ¡Extra! Cero y van dos derrotas del PRI en las elecciones estatales llevadas a cabo este año. Guerrero y ahora Baja California Sur para PRD y PAN respectivamente. Mucha chamba les espera al apolíneo gobernador mexiquense y al bravucón próximo presidente del tricolor para llevar a buen puerto sus ambiciones políticas, personales y partidistas.

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