¿Está México listo para una Presidenta? Punto # 151 de noviembre 18, 2010

Féminas como Isabel Perón y Cristina Kirchner (Argentina), Violeta Chamorro (Nicaragua), Laura Chinchilla (Costa Rica), Michelle Bachelet (Chile) y próximamente Dilma Roussef(Brasil) pertenecen al selecto grupo de mujeres que han gobernado países en Latinoamérica durante las últimas décadas.

Este breve artículo no trata de analizar los respectivos gobiernos que encabezaron. No es aquí donde dilucidaré los logros o fracasos de sus respectivas presidencias. Tampoco sus ideologías o antecedentes políticos. Mi interés se circunscribe a un somero análisis sobre las razones que impiden que en México se desarrolle una candidatura presidencial de una mujer.

En esta nación, dudo mucho se pueda en un futuro cercano y hasta mediano, tener una mujer en la presidencia. Las razones son varias para llegar a esa conclusión. Desde la violencia intrafamiliar que padecen un gran porcentaje de los hogares mexicanos hasta la incapacidad de las propias mujeres para aterrizar una plataforma política de alcances nacionales.

Dilma Rousseff

De entrada tenemos cientos de municipios, sobretodo en Oaxaca, donde la modernidad y la civilización no han logrado penetrar. Los cientos de municipios donde los “usos y costumbres” – algunas féminas los llaman abusos y costumbres – limitan y en muchos casos hasta obligan a la sumisión a las mujeres. Dos casos bien documentados hay sobre un par de mujeres indígenas que emigraron a la ciudad y tras largos esfuerzos estudiaron y al regresar a sus terruños optaron por postularse a las presidencias municipales de sus pueblos. Ganaron, pero ni a quien le importara. Los “usos y costumbres” de sus comunidades impidieron que asumieran el puesto. En esas colectividades está prohibido que una mujer sea líder. Las primitivas costumbres de esos conglomerados humanos viven bajo rancios y arcaicos valores. Bajo el engañoso mito de respetar principios que los ancestros implementaron, la mujer no pasa de ser una fábrica de niños y un ente exclusivamente utilizado para atender al hombre. Amén de ser tratadas de formas que rayan en la esclavitud. ¿Y qué hace el Estado Mexicano al respecto? Pues nada. Se lava las manos y deja que estas nuevas formas de discriminación sean vistas como algo normal y periódicamente el Presidente de la República visita esos poblados disfrazado de tzetzal, tzotzil, zapoteco, mixteco o lacandón para, de forma tácita, avalar sus principios y valores que van en sentido contrario a lo que el mundo civilizado busca: equidad de género.

Una segunda razón por la que no considero al país listo para tener en el ejecutivo federal a una mujer tiene que ver con la imposibilidad que tienen ellas para decidir sobre su propio cuerpo. ¿Cómo quieren que una mujer nos gobierne si las leyes en México, salvo en la capital del país, le impiden tomar decisiones que competen exclusivamente a su ámbito, a su cuerpo? Qué no puedan ni tan siquiera interrumpir un embarazo no deseado no abona para que puedan gobernar a la nación. Les impedimos decidir sobre su cuerpo y están supeditadas a la visión masculina de la sexualidad. Las 31 entidades del país donde el aborto es ilegal, las legislaciones estatales, en manos de mayorías masculinas, impiden que ellas legislen en esos temas. Tenemos al hipócrita gobernador de Guanajuato, moderno Torquemada,  que sale con la estupidez de que no existen mujeres encarceladas en ese estado por abortar. Las que encarcelan no las acusan de aborto; las acusan de asesinato. Eso es no tener el más mínimo respeto por el segundo sexo (Simone de Beauvoir dixit).

Cristina Krichner

Otra razón de mucho peso para no permitir a las mujeres liderar es el acendrado machismo que permea en nuestra sociedad. De las 32 entidades federativas del país, tan solo Yucatán tiene a una gobernadora, Ivonne Ortega. De 500 diputados y 128 senadores en el Congreso, hay 134 y 27 mujeres respectivamente, siendo que en el padrón electoral nacional hay un 51.8 por ciento de mujeres. En el gabinete legal y ampliado – más de cuarenta puestos – tan solo tenemos tres secretarias: Patricia Espinosa en Relaciones Exteriores, Georgina Kessel en Energía y Gloria Guevara en Turismo; y seis directoras: Consuelo Sáizar en Conaculta, Adriana Pérez en Fonatur, Cecilia Landerreche en el DIF,  Ana Cecilia Terrazas en el Imer, Yoloxochitl Bustamante en el IPN y Rocío García Gaytán en el Inmujeres. La Suprema Corte de Justicia, con once integrantes, tiene dos ministras: Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos.

Vayamos al medio empresarial. El Consejo Mexicano de Hombres de Negocio, como su propio nombre indica, discrimina a las mujeres. Tal vez las mujeres no tienen las mismas agallas y conocimientos que estos egregios e ínclitos varones, salvo María Asunción Arambuluzabala.

En el ámbito político se cuentan con los dedos de una mano las mujeres que tienen peso e influencia en las decisiones nacionales: Beatriz Paredes, Josefina Vázquez Mota y la analfabeta, ignorante y corrupta Elba Esther Gordillo. Patricia Mercado, Martha Sahagún, Rosario Robles y Amalia García han desaparecido del espectro político nacional. Y seamos cándidos, ninguna de ellas tiene el peso para aspirar y lograr ganar la presidencia de la República.

Responsables del rol tradicional femenino también la tiene el duopolio televisivo – Televisa y TV Azteca – cuyos bodrios telenoveleros estereotipan a la mujer como ente cuya finalidad en la vida es llegar de blanco al altar y casarse. Las protagonistas “malas” son las que interpretan a mujeres independientes, autosuficientes, productivas, sexualmente activas, en otras palabras, las que reproducen valores considerados exclusivamente del ámbito masculino.

No se diga la Iglesia Católica y sus jerarcas, para quienes la mujer debe quedar en casa y criar niños y atender maridos borrachos. La clásica cantaleta decimonónica: Es la cruz que te toco cargar. Pues que la carguen Norberto Rivera, Sandoval Íñiguez y el hampón Onésimo Cepeda.

Michelle Bachelet

En conclusión, la caballada no tiene yegua alguna que le haga sombra a los palominos, alazanes y mustangs que galopan en la pradera política rumbo al derby del 2012. México no está preparado para una mujer presidente. Ya sea por nuestra idiosincrasia o por las limitadas oportunidades que se le ofrecen a la mujer en la política nacional, nuestro país dista años luz para llegar a tener una Ángela Merkel autóctona.

¡Extra! ¡Extra! El pasado viernes 12 de noviembre, aniversario del natalicio de Juana de Asbaje, universalmente conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, se celebró el Día Nacional del Libro. Desafortunadamente no hubo evento digno del cual escribir a casa. Limitados los contados festejos que hubo para promover la lectura. Esto, tanto a nivel federal como estatal. Seguimos considerando la lectura y el amor al libro como una actividad secundaria y carente de significado.

Anuncios
Explore posts in the same categories: Semanario Punto 2010

Etiquetas: , ,

You can comment below, or link to this permanent URL from your own site.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: