El fútbol como evasión ágora mexiquense primera quincena de junio 2010

Como cada cuatro años la competencia mundial de fútbol permite, y la mayoría de las veces logra, evadirse al ciudadano común de los problemas cotidianos de su vida. Soñar con ganar en la copa mundial es compartido por todos los habitantes del planeta, que enfundados en sus características indumentarias, pueblan las gradas de los estadios y llenan cafés y bares por toda la geografía nacional de sus respectivos países.

No podemos negar que algunos juegos equivalen, si se vale la comparación, a ver al ballet Bolshoi; la mayoría, sin embargo, nos recuerdan al de Amalia Hernández. Lo más excelso de ese deporte y los individuos capaces de recrearnos con fabulosas jugadas están concentrados en Sudáfrica durante un mes. La verdad sea dicha, no todos los encuentros tienen la calidad que se supone una competencia mundial debe ofrecer. Ya para los cuartos de final creo que será cuando veamos las florituras y excelsitudes, pues es cuando los equipos que tienen potencial de campeones se enfrentan. Durante la primera etapa del campeonato, la de grupos, nos recetan soporíferos encuentros entre oncenas que, si somos honestos, van de vacaciones: Argelia-Eslovenia, Australia-Serbia o aquel que todo verdadero aficionado espera, Corea del Norte-Costa de Marfil. Estoy seguro que un partido de la liga de ascenso nacional triplica la emoción de cualquiera de los mencionados.

Lo que sí es palpable en la cotidianidad futbolera de este mes, es el nulo análisis deportivo que los aficionados, influenciados por los medios, sobre todo los electrónicos, manifiestan. Éstos apoyan sin más al equipo mexicano hasta que sean eliminados e, inmediatamente después, se ponen la camiseta de Brasil o España, equipos que para los conocedores del deporte sí tienen oportunidad de erigirse en campeones.

La evasión que, consciente o imbuida, que alimenta a un gran porcentaje de la población mundial tiene su razón de ser. Recordemos nuestra necesidad humana del espectáculo, se cual sea éste.

No hace mucho, tuvimos el macabro caso de la niña Paulette Gebara, espléndido caso para carroñeros. La miseria ajena me permite ponerle cierto interés a mi insignificante y ordinaria vida. De no ser por el evento deportivo de marras, el desastre ecológico del Golfo de México sería noticia de ocho columnas todos los días, pero como hay fútbol, los mismos medios de comunicación lo han mandado a la página cuatro.

La evasión nos permite asumirnos como mejores y soñar con conquistas, que de no haber eventos trascendentales, no pasarían de ser utopías o sueños guajiros. Bien dijeron en una emisión de la serie Discutamos México, moderada por Juan Villoro, los invitados Roberto Zamarripa, Roberto Gómez Junco y Javier Aguirre que no se es mejor mexicano por echarle porras a México durante el mundial o ser considerados traidores los individuos a los cuales les tiene sin cuidado el deporte de las patadas.

Si el equipo mexicano gana, pierde o empata, los problemas nacionales no cambiarán de rumbo. El campeonato mundial de fútbol es, como su nombre lo dice, una competencia deportiva y ya. Sin demeritar la importancia deportiva y por ende la económica que reditúa a los patrocinadores, nuestro deporte nacional por excelencia no es artífice para paliar los inmensos problemas que nos aquejan.

Saltar como orangutanes y dar vueltas cual perros en galgódromo a la glorieta o su similar en cualquier ciudad del país bebiendo y vilipendiando al perdedor y simultáneamente magnificando las proezas deportivas equiparándolas con eventos de la historia nacional me parece francamente aberrante. El nacionalismo ramplón que viste a todo ignorante de la historia nacional lo explica a la perfección el siguiente correo que reprodujo Roberto Velázquez Bolio en su columna de La Afición el pasado domingo después del empate entre Inglaterra y Estados Unidos: “Maldito portero inglés, con su error le regaló el empate a Estados Unidos. Ahora apoyemos a Eslovenia, no podemos permitir que los gringos nos superen en el único deporte en el que nosotros somos mejores”. Éramos, ya no lo somos; ellos nos superaron y los resultados deportivos lo avalan.

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2 comentarios en “El fútbol como evasión ágora mexiquense primera quincena de junio 2010”

  1. María del Carmen Says:

    Universidad Intercultural del Estado de México
    En mi punto de vista el fútbol es uno de los deportes más practicados del mundo, y atrae a muchas personas porque las divierte y les quita el estrés, sin embargo este deporte es utilizado para tratar de ocultar o evadir problemas que surguen en el país para mantener a la población tranquila.

  2. DANIEL VELAZQUEZ Says:

    UNIVERSIDAD INTERCULTURAL DEL ESTADO DE MEXICO FB 105

    PARA MI EL FUTBOL ES ALGO QUE MUEVE A LA SOCIEDAD A LA GENTE ALGO QUE LEVANTA PASIONES ALGO QUE NOS INDUCE A SABER PERDER A SABER GANAR PERO NOS VA DEJAR MARCADO HACIENDONOS AFICIONADOS A EL CUANDO MI EQUIPO PERDIO SU ULTIMA FINAL SUPE QUE TENDRIA QUE AGUANTAR LA NOSTALGIA QUE LA VIDA SEGUIA PASARON CUATRO AÑOS Y LEVANTAMOS DOS TITULOS PARTICIPAMOS EN LIBERTADORES DOS VESES EN LIGA DE CAMPEONES DE LA CONCACAF Y UNA SUDAMERICANA PERO A PESAR DE ESO SE QUE EL FUTBOL TE DEJA MARCADO A LO QUE ES ALGO BONITO PERO SIN LLEGAR AL FANATISMO.


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