Las verdades de Javier Aguirre Punto # 115 de febrero 25, 2010

Ríos de tinta han corrido debido a las declaraciones y posterior mea culpa de Javier Aguirre, entrenador de la selección mexicana de fútbol. Llegó a tal grado la conmoción nacional que columnistas y articulistas que no se dedican a reseñar deportes emitieron sus opiniones – Héctor  Aguilar Camín, Gabriela Warkentin, Carlos Puig y León Krauze por mencionar algunos.

Más que las declaraciones en sí, se le reprochó al Vasco Aguirre que hubiera vertido sus declaraciones en un programa radial español de la Cadena SER. Exteriorizó varios comentarios que hirieron susceptibilidades de toda índole. Su comentario que más escozor causó fue el de “México está jodido” y por ello mantiene a sus hijos mayores en España y vive en Miami, amén de informar que regresaría a Europa al finalizar el mundial de Sudáfrica a buscar entrenar algún equipo de ese continente. Calificó al equipo mexicano a media tabla, dándole un lugar entre el décimo y quinceavo, matando las ilusiones de millones de fanáticos que sueñan con un equipo campeón.

Su disculpa pública dada el domingo pasado y que varios analistas – José Ramón Fernández y Rafael Ocampo – consideran fue obligado a hacer por gente “de muy arriba” en el gobierno mexicano. Resulta ahora que lo que más ofendió al respetable fueron las formas y no el fondo, el contenido.

Sea lo que sea, el problema con las declaraciones de Aguirre es que tocan un símbolo nacional, la selección de fútbol, el único emblema que a estas alturas une a la mayoría de los mexicanos.

La verdad sea dicha no exteriorizó nada nuevo y que muchos mexicanos vivimos día a día. El problema radica en que al ser el entrenador nacional su opinión cala hondo y los patrioteros, individuos que nunca reconocen nuestras debilidades y errores, inmediatamente, cual coro celestial envuelto en la bandera nacional, pidieron su expatriación y linchamiento.

Aguirre se disculpo porque sabe que cometió un error, sin embargo no mintió. El problema radica en que el entrenador del equipo nacional del deporte más popular de México, no puede darse el lujo de despotricar contra el país como si fuera cualquier hijo de vecino. Los comentarios del Vasco no son muy diferentes de aquellos que se escuchan en las tertulias, reuniones de café o familiares o hasta en la oficina. Ser una figura pública obliga al personaje a ser mucho más cauto en sus declaraciones, pues cualquier cosa que diga será magnificada. En su comparecencia ante la prensa asumió que no era el foro adecuado para emitir opiniones políticas.

En concreto, que Javier Aguirre quiera irse a Europa y seguir trabajando en lo que sabe: entrenar equipos de fútbol no debe ofender a nadie. ¿Cuántos mexicanos no emigran a otras geografías a seguir sus vidas y contribuyen al desarrollo de su nuevo hogar? Por otro lado, Aguirre no puede negar que es hijo de español y dudo que no esté orgulloso de su ascendencia ibérica, al igual que de la mexicana. Descalificarlo porque no quiere vivir en México sería equivalente a hacer lo mismo con los millones que emigran, sobre todo a Estados Unidos. Bien sabemos que entre los emigrantes mexicanos hay miles que son profesionistas, científicos o artistas, y no todos los que abandonan el país lo hacen por no tener trabajo. La diáspora nacional hacia mejores lares para vivir se ha ido agigantando en número y nivel social de los involucrados.

Ubicar al equipo mexicano a media tabla y a priori descartar el posible pase del equipo nacional a cuartos de final, considero fue lo más desagradable para el respetable. Qué el responsable de nuestros sueños y anhelos mundialistas descalifique cualquier opción de mejorar nuestras previas asistencias a mundiales tira por la borda la participación del equipo en la justa deportiva de Sudáfrica.

El meollo del asunto radicó más en quién lo dijo que en qué dijo. Estoy seguro que para próximas entrevistas, el técnico, buscará medios nacionales para exteriorizar inquietudes y evitará a más no poder cualquier acercamiento con medios “extranjeros”. De que se equivocó no cabe duda, pero, insisto, lo dicho por el entrenador nacional no fue ninguna mentira, el problema se situó en quién es.

Tampoco podemos desligar del mitote a la prensa, la cual a las primeras de cambio le encanta crucificar individuos. Invito a mis contados lectores a ingresar a mi página de facebook donde encontrarán los artículos de dos de los autores mencionados al principio de la nota. Gabriela Warkentin la publicó en ELPAIS.com; León Krauze en Milenio.

¡Extra! ¡Extra! Nuestro apolíneo gobernador comentó que la orografía de Valle de Chalco hace que sea imposible contener nuevas inundaciones a pesar de las inversiones e infraestructura que se pueda construir.  ¿Qué esperan entonces para reubicar a la población en peligro?

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