Los matrimonios gay ágora mexiquense segunda quincena de enero 2010

A raíz de los cambios ejercidos en el código civil del Distrito Federal por parte de la Asamblea Legislativa de esa entidad política para autorizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el derecho de estas parejas a adoptar, se ha desatado una polémica que hasta la fecha no tiene visos de acabar. El ala ultra conservadora de la sociedad mexicana liderada por la Iglesia Católica y otras denominaciones se ha unido para tachar de inconstitucional la nueva ley. 

Los miembros de la industria de la salvación, léase Iglesia Católica, aliados con la ortodoxa y otras denominaciones cristianas han emprendido una cruzada para erradicar las “uniones anti-natura” que según ellos, al no tener como finalidad la procreación, no pueden tener valor alguno. Antonio Chedraui, arzobispo de la iglesia ortodoxa llegó al grado de tildarlas de inmorales y en franco deterioro de la moral mexicana. 

El más insigne y líder de los cruzados por “las buenas costumbres” ha sido el siempre mediático cardenal Rivera Carrera, cabeza de la arquidiócesis de México. Según este prelado católico, las uniones matrimoniales de personas homosexuales no pueden ser comparadas con un matrimonio heterosexual dado que no tienen como finalidad la procreación. Pues el celibato tampoco tiene esa finalidad y no escucho a cura alguno discutir la pertinencia de desaparecer esta regla absurda.

Respecto a la adopción de menores por parte de estas parejas, nos ilustran las razones esgrimidas por el ala conservadora, el nulo conocimiento científico que tienen sobre el tema y razonan más con las vísceras que con el cerebro. Según ellos un niño que sea criado por dos personas del mismo sexo padecerá de innumerables taras y se convertirá en un ente antisocial con muchas carencias. No toman en cuenta que lo que un infante requiere es amor y comprensión y no es importante la preferencia sexual de los otorgantes. Pensar que por tener padres homosexuales carecerá el niño de las bases emocionales nos muestra la poca noción científica de estos individuos. Por otro lado, estos grupúsculos ultra conservadores, manejan estereotipos bastante irreales, al creer que todos los homosexuales llevan su vidas basadas en la genitalidad. Argumentan que los niños de estas parejas padecerán discriminación y acoso por parte de los compañeros de escuela. A los que debemos educar es a los padres heterosexuales de estos infantes para que les eduquen en la tolerancia, pues es ésta la que causa infinidad de ataques contra “los diferentes”, ya sean homosexuales, negros o musulmanes. Nuestra sociedad, con notables carencias educativas y civilizatorias, no es capaz de ilustrar a sus miembros sobre la conveniencia de incluir al diferente entre nosotros y la riqueza que aporta al desarrollo de un conglomerado humano.

 Hasta la PGR presentó una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación para invalidar los cambios proyectados en el Distrito Federal. Hasta Felipe Calderón, quien debe ser presidente de todos los mexicanos sin distinción alguna, les hace el juego a la jerarquía católica. Dudo mucho que prospere la controversia dado el resultado que tuvo la referente al aborto, donde los magistrados avalaron la constitucionalidad de la ley que otorga el derecho a las mujeres a abortar antes de las doce semanas de gestación.

El PAN capitalino llegó incluso a encuestar a los habitantes de la capital sobre la nueva ley. Sin embargo el tiro les salió por la culata, pues más de la mitad de los encuestados está de acuerdo en la unión matrimonial de personas del mismo sexo. Casi 70 por ciento no está de acuerdo con la adopción de menores por parte de parejas homosexuales. Vuelve a salir a flote nuestra ignorancia y mentalidad decimonónica y reaccionaria al no tomar en cuenta los estudios científicos realizados por especialistas sobre el tema. No existe daño alguno o deficiencia emocional en un infante que es criado por dos personas del mismo sexo. Lo más probable es que los enemigos de esta ley piensen que todos los homosexuales son como Marcial Maciel y se dedican a abusar sexualmente de niños y niñas. 

La cruzada retrógrada, liderada por la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas, que inunda al país continúa con la creencia que la mayoría de los mexicanos somos iguales. Olvidan la multiculturalidad, la diversidad étnica, la proliferación de credos, la orientación sexual y la libertad individual de los ciudadanos que habitamos México. Habemos muchos en este país que aplaudimos las decisiones progresistas y de equidad que la capital del país ha comenzado a gestar.

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