Bienvenidos al 2010 ágora mexiquense primera quincena de enero 2010

Bienvenidos al último año de la primera década del siglo XXI y del tercer milenio. Año lleno de efemérides nacionales y pletórico de retos que requieren de una ardua labor gubernamental y ciudadana. Tendremos un poco de circo durante junio y julio con la celebración del mundial de fútbol en Sudáfrica, evento que mantendrá en ascuas al respetable. Pero más allá de lo fatuo del festejo deportivo, este año celebraremos el inicio de la gesta independentista y el comienzo de la revolución maderista, pues hubo varias de ellas.

Como sociedad debemos aliarnos y comenzar a exigir como ciudadanos a nuestros gobernantes que lleven a cabo los planes y sueños que nuestros padres fundadores añoraron para este país. Son dos siglos donde el México que soñaron nuestros padres fundadores dista mucho de ser lo que añoraron Hidalgo, Morelos, Mina, Guerrero e incluso Iturbide.

Nos pasamos la mayor parte del siglo XIX siendo testigos de asonadas, golpes de estado, motines y un sin número de eventos bastante cuestionables. El XX, lo iniciamos con una lucha intestina, que si bien al final permitió al país vivir en paz durante varias décadas, el costo político y social dejó de una plétora de males que en las postrimerías de ese siglo y arranque del XXI los mexicanos seguimos sufriendo. 

Más de la mitad de la población vive en franca miseria y varios millones más apenas logran cubrir sus necesidades básicas dado el aciago presente que padecemos. Buen momento sería el actual para redefinir el rumbo que como nación queremos seguir para que en las postrimerías del siglo XXI e inicios del XXII, cuando celebremos nuestros 300 años de independencia, si es que llegamos, seamos los orgullosos habitantes de un país el cual sea ejemplo y envidia de muchos y no, cual sucede en la actualidad, queramos parecernos a otros, según la encuesta de la revista nexos en su edición de enero en una serie de artículos harto reveladores sobre las naciones a las que aspiramos emular. 

Por otro lado, la revolución mexicana, paradigmático evento que marcó casi totalmente el siglo pasado, tendrá una inicua celebración pues un gobierno panista no puede celebrar un evento que por obvias razones ideológicas no forma parte de su basamento partidista. 

Sin embargo quiero ser asertivo y optimista sobre nuestro año bicentenario y pensar que será una fecha de la cual hablaremos por muchos años, ya que puede representar el parteaguas del que se hablará como un antes y un después. Así como conmemoramos 1810 y 1910, debemos singularizar al 2010 como la fecha en que México arribó a la mayoría de edad. Un año que será tan influyente en nuestra clase política y ciudadanía por igual, que marcará un despegue nunca antes visto en nuestra historia y desarrollo nacionales. Un año que significará el despunte de una nación que arribará a su mayoría de edad y volverá a ser el líder del subcontinente y como tal, se comportará para ejemplo de toda Latinoamérica. Un año que permitirá a la gran mayoría de los mexicanos comenzar a cosechar los frutos que hace dos siglos sembraron nuestros antepasados. Un año que unirá más que dividir, donde la tolerancia y respeto al diferente sea una realidad cotidiana, donde la corrupción y la desigualdad sean vistos como algo remoto y pasado, donde nuestros niveles educativos compitan a nivel internacional y vayan a la par de aquellos que se manejan en otras latitudes. En fin, el año en que asumamos nuestra propia responsabilidad y como tal iniciemos una nueva era de crecimiento social, político, económico y cultural y dejemos de achacar todos nuestros males a otros. Año que dediquemos a repensar nuestro pasado de forma madura para así visionar un futuro promisorio para todos. Soñar no cuesta, pero sí alimenta nuestro espíritu.

Es el año en que tanto la federación como los gobiernos estatales y municipales tienen la obligación de promover la historia patria, pero de manera sana y madura. Dejar de lado la santidad de nuestros héroes y enviar al cadalso a los antihéroes. Repensemos nuestro pasado mirando al futuro. Para este año les recomiendo un par de libros bastante polémicos que sin embargo abren una puerta divergente para una lectura analítica de nuestra historia: de Luis González de Alba, Las mentiras de mis maestros y de José Antonio Crespo, Contra la historia oficial. También recomiendo las revistas nexos y Letras Libres, las cuales durante el presente año incluirán cada mes estudios y entrevistas sobre nuestras efemérides bicentenaria y centenaria. 

No quiero terminar este texto sin dejar de desearles a mis contados lectores lo mismo que a mi país, un fructífero año 2010.

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One Comment en “Bienvenidos al 2010 ágora mexiquense primera quincena de enero 2010”

  1. Amalia de Anda R Says:

    Tambiën deseo un año para ti productivo y exitoso como siempre. saludos y besos.


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