Barbarie en el Estado de México

Los pueblos conforme se integran y aprenden a convivir civilizadamente dejan al Estado la aplicación de la ley mediante la estructuración de leyes, llámense éstas constituciones, reglamentos o códigos penales. La razón de ser del Estado consiste en primer lugar en organizar la convivencia civil entre grupos humanos aglutinados en un territorio mediante la aplicación de leyes para preservar una sana relación entre la población. Segundo y, en algunos casos discutido, es el monopolio de la fuerza para preservar esta relación dentro de estándares aceptables de convivencia. De no existir reglamentos que ayuden a dirimir las varias diferencias que en toda relación humana existen, la sociedad se hubiera mantenido en un estado inviable. Desde los tiempos más remotos hemos creado reglas, desde las de talante religioso hasta llegar a las modernas, de corte laico. 

Por otro lado, los habitantes de un territorio deben acatar las reglas que conforman su entramado social. El adhesivo que amalgama a las sociedades recae en las leyes y reglamentos que para ello se crean conforme las necesidades del grupo social. En nuestro país existe la suprema ley que es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de la cual derivan las constituciones estatales y de allí los diferentes códigos y reglamentos.

El problema que enfrenta un gran porcentaje de la población del Estado de México es la nula confianza en las leyes y todavía peor, en los individuos que deben aplicarlas. No es gratuita la reacción de los habitantes de varias localidades mexiquenses que ante flagrantes violaciones sucedidas en sus terruños quisieron aplicar la ley del Talión. Querer tomar por cuenta propia la aplicación de castigos para aquellos que consideran han violado alguna normatividad o en algunos casos valores locales sin juicio alguno se ha convertido en algo recurrente.

Entre el 10 de noviembre y el 29 de diciembre (50 días) del año pasado se dieron cinco intentos de linchamiento en el Estado de México. Linchar significa castigar o matar una muchedumbre incontrolada y enfurecida a un acusado, sin haber sido procesado previamente. Y eso es lo que ha acontecido en varias localidades del estado. Las localidades donde sucedieron estos hechos son Santiago Cuitzingo en Juchitepec, Santiago Tolman en Otumba, San Francisco Chimalpa en Naucalpan, San Pedro Chiautzingo en Tepetlaoxtoc y San Martín de las Rajas en Lerma. La población de estas demarcaciones tuvo como reacción unánime aplicar castigos corporales y de no haber llegado la fuerza pública a “rescatar” a los presuntos delincuentes se hubiera repetido el nefasto escenario que ocurrió en Tláhuac hace algunos años, donde tres agentes encubiertos fueron quemados vivos por la enardecida multitud, que a la postre dejó sólo a uno con vida. Recordemos que Marcelo Ebrard tuvo que ser removido, pues era el Director de Seguridad Pública de la capital. 

Llegar al fondo de la psique de estos individuos requiere analizar de fondo la idiosincrasia y valores que manejan las mayorías. Cualquier habitante del país sabe o ha experimentado en carne propia la eficiente aplicación de la ley que nuestras autoridades ejercen. No es secreto alguno que las instancias responsables de aplicar la ley, desde los policías hasta los jueces, carecen de los mínimos requisitos para efectuar su trabajo adecuadamente. Aunado a ello tenemos un sistema discrecional y e variadas lecturas que permite una tergiversación de la ley para adecuarse a cualquier situación. 

Ello no debe ser justificación para olvidarse de nuestras leyes y regresar a tiempos de franca barbarie, pero si aunamos las carencias del sistema judicial mexicano a la nula educación cívica de nuestro pueblo encontramos una bomba de tiempo. El costo para cualquier gobernante que no evite este tipo de comportamiento es un suicidio político, al menos durante un breve lapso, como fue el caso de Ebrard mencionado en párrafos anteriores. 

El desencanto y franca desconfianza de los mexicanos en sus instituciones legales y una falta de conciencia cívica y educativa son el caldo de cultivo para presenciar eventos de esta índole. Es preocupante que en tan breve lapso se hayan suscitado cinco intentos de linchamiento en nuestra entidad. Ello muestra la falta de voluntad del gobierno estatal y sus instituciones legales para convencer a la población de su profesionalismo. No por ello justifico la actitud de esos energúmenos que a la menor falta quieren quemar vivos a los delincuentes, que si bien asaltan a viajeros en un camión o roban cable eléctrico, ello no justifica que tengan que pagar con su vida. Imitar los desvaríos de un pueblo, los que Lope de Vega plasmó en Fuente Ovejuna no habla muy bien de los habitantes mexiquenses. Es menester atacar este cáncer civil desde dos aristas, profesionalizar al personal encargado de aplicar la ley y educar a un pueblo que carece de valores como el respeto a ley y la tolerancia. De continuar igual no dudo que en poco tiempo seamos testigos de verdaderas tragedias comunitarias que no abonan para la sana coexistencia de los ciudadanos. Seguimos pensando en términos de pueblo, ente que no tiene asidero, en lugar de propugnar por tener ciudadanos.

Tanto el gobernador Peña Nieto como su procurador Alberto Bazbaz tienen un enorme reto: o civilizan a los mexiquenses que tienen como modus operandi hacerse justicia por propia mano o comenzaremos a vivir con linchamientos cotidianos al igual que lo hacemos con los ejecutados por el crimen organizado y el narcotráfico.

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2 comentarios en “Barbarie en el Estado de México”

  1. israel garcia Says:

    Barbarie en el Estado de México

    Civilización de los ciudadanos
    El gobierno debe hacer que la gente sea civilizada o más bien dicho que la justicia sea recíproca y transparenta para todos los ciudadanos para que ellos no tengan que hacer justicia por su propia mano y no cometan algún delito.


  2. […] En mi primera columna del 2010 toque el tema. Resulta frustrante volver a escribir sobre él. Lo único que muestra ésto es que la solución está lejos de darse.  https://eltoneldediogenes54.wordpress.com/2010/01/08/barbarie-en-el-estado-de-mexico/ […]


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