La suspensión del desfile del 20 de noviembre manifiesto # 464 de noviembre 18, 2009

Las razones aducidas por las autoridades, en concreto el Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte del Estado de México, para cancelar el desfile del 20 de noviembre por segundo año consecutivo fueron de carácter logístico según manifestaron.

Por otro lado también incluyen una razón bastante difícil de digerir: evitar afectaciones a la ciudadanía en el primer cuadro de la ciudad. Suena más a excusa sin sustento que a una clara justificación racional. Pues de ser cierto lo expuesto dado que nos afectan, ¿qué sucede con todo los demás eventos municipales o estatales, sin dejar de incluir las marchas de cualesquiera agrupaciones que deciden concentrarse en la plancha frente a Palacio de Gobierno?

Tampoco suena racional la suspensión dado que el año entrante se conmemorará el primer centenario de “las revoluciones mexicanas”, pues hubo varias, que por razones de corte pedagógico, los gobiernos emanadas de la revolución, léase PRI, decidieron unificar las diversas masacres entre los varios contenientes: Porfirio Díaz, Madero, Carranza, Obregón, Villa, Zapata e innumerables actores menores.

No es entendible que a un año del magno festejo las autoridades estatales decidan prescindir del desfile (no apoyo el hecho que se realice), ya que por razones de paternidad debería ser recordado: la revolución es la génesis del Partido Revolucionario Institucional y siendo el Estado de México uno de los varios estados en México que no ha conocido otro gobierno que no sea de extracción priísta, encuentro dudosas las razones esgrimidas por la autoridad estatal para la cancelación.

Más bien las razones que hacen que nuestra egregia clase política estatal no festeje los 99 años de la efeméride tiene su origen en el descontento social imperante en el país. El “miedo no anda en burro” reza el refrán y las autoridades Peñistas tratan de implementar un control de daños.

Entre la alza en impuestos, la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, el desempleo galopante, el crecimiento que la pobreza ha tenido en los últimos años, sin descontar que la logística que Peña Nieto ha mantenido puede ser vulnerada. Evitar a toda costa un escenario donde el apolíneo gobernador salga raspado es a todas luces el fundamento central para la cancelación del desfile.

Los desfiles en su momento fueron motivo de orgullo para los que participaban en ellos. Desde las fuerzas armadas, los maestros y estudiantes hasta los deportistas. Los últimos realizados en Toluca fueron más bien para mostrar a la Agencia Estatal de Seguridad. Recuerdo hace tres o cuatro años que más de la mitad de los integrantes de la parada eran miembros de dicha agencia. El resto lo conformaban estudiantes de escuelas oficiales quienes realizaban ejercicios acrobáticos. Un puñado eran algunas glorias deportistas oriundas del estado, quienes a bordo de automóviles antiguos saludaban al respetable.

Todos los gobiernos saben muy bien que la sociedad, léase la ciudadanía, está muy desilusionada de los resultados que nuestra clase política nos ha dado. No fue gratuita la rechifla y abucheos que Felipe Calderón recibió en Torreón durante la inauguración del nuevo estadio del equipo de fútbol Santos. Por más que quieran tapar el sol con un dedo, los mexicanos ya comienzan a mostrar signos de intranquilidad social; el siguiente paso es comenzar actos de indisciplina cívica para dar paso a actos de violencia manifiesta.

Tratar de engañar a los mexiquenses con argumentos baladíes muestra el nulo conocimiento que los analistas gubernamentales tienen sobre el acontecer social del estado. El móvil primordial para la cancelación radica en el miedo, muy bien fundado, a que se les salga de control la celebración y toda la ventaja que Peña Nieto tiene para obtener la candidatura de su partido se puede venir abajo.

Supongo que aquilatando el menor costoso, la cancelación del desfile sea la acción menos onerosa a nivel político. Sin embargo, ¿el año entrante, serán igual de timoratos para la celebración centenaria? Este 20 de noviembre era un excelente momento para ensayar, aún de forma limitada, la manera de celebrar el centenario de la gesta revolucionaria a la cual le deben pleitesía el priísmo por ser el evento que consideran fundacional de su estirpe política.

Son más que obvias las precauciones que el equipo de Peña Nieto está realizando. No quieren exhibir al gobernador y menos que reciba una silbatina y abucheos, similares a los recibidos por Calderón en Torreón. Podrán defenderlo y cobijarlo de atentados y agresiones físicas, pero les es imposible acallar la voz de una multitud cansada de ser blanco de políticas impopulares. No es un secreto que detrás del aumento al IVA está nuestro gobernador entre otros actores responsables del incremento.

Ponerse frente a una multitud poco disciplinada y por ende enardecida, repercute en no tener control de la misma. No hablo de un magnicidio ni cosa semejante, sino de un real y muy bien sustentado enojo de los mexiquenses hacia su clase política. Deben recordar que por más bien parecido y guapo que esté Peña Nieto requiere convencer a un electorado nada proclive a creer en un político que se considera el candidato idóneo de su partido para la contienda presidencial del 2012.

Hay que evitar a toda costa un acontecimiento penoso que repercuta en las páginas periodísticas del país, yaque ello no representa un buen mensaje para los potenciales electores. No lo van a dejar “quemar” por un desfile, desangelado los últimos años, si pueden esquivar ese obús. Prefieren nadar en aguas tranquilas a buscar mares embravecidos. Eludir la confrontación con las masas que por su perfil es imposible controlar es razón más que suficiente para suprimir el desfile revolucionario este año.

Tienen que entender que las celebraciones bicentenaria y centenaria que se quieren llevar a cabo el año entrante serán muy deslucidas dadas las circunstancias que vive el país. No sólo eso, ¿cómo quieren que un gobierno federal panista celebre la revolución mexicana, si Gómez Morín, fundador del Partido Acción Nacional, sustentó los principios básicos del mismo en el humanismo cristiano, enemigo ideológico del nacionalismo revolucionario?

Qué bueno que cancelen el desfile, lo atroz es que nuestros gobernantes siguen creyendo que somos ignorantes y que la ciudadanía no entiende las reacciones de nuestra clase en el poder. ¿De cuándo acá algún gobierno se preocupa de no molestar a la ciudadanía con el caos vial que se presenta durante algún evento masivo en el primer cuadro de cualquier ciudad del país? Ya no nos chupamos el dedo. Peña Nieto tiene miedo de escuchar el descontento de los mexiquenses.

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One Comment en “La suspensión del desfile del 20 de noviembre manifiesto # 464 de noviembre 18, 2009”

  1. gerardo Says:

    yo si estoy de acuerdo en que cancelen el desfile ya que es un grave problema para los que circulamos por el centro de la ciudad y esto nos obliga a llegar tarde a nuestro trabajo.

    Lo que me parece ilogico es que cambien los dias festivos y no se festejen cuando realmente es la fecha, solamente porque los flojos quieren agarrar puentes largos, si de todas formas con puente o sin puente no trabajan para que hacer tanta tonteria.


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