La doble moral del mexicano Punto # 58 de diciembre 11, 2008

 

La doble moral del mexicano

 

Luis Recillas Enecoiz

            Resulta ahora que nuestros muy imbéciles políticos quieren implementar la pena de muerte a los secuestradores que mutilen o maten a sus víctimas, y algunos émulos del hombre de Neanderthal quieren ampliarla a los narcos, a los delincuentes de cuello blanco, violadores, etc. Al paso que vamos matemos a los que se pasan un alto y a los revendedores de boletos para la gran final del mediocre campeonato nacional de futbol. Final a jugarse en el mundialista estadio de “La Bombonera” donde toda nuestra clase política, encabezada por el líder en los sondeos de popularidad aparecidos en Milenio hechos por María de las Heras, Enrique Peña Nieto. Se dará su baño de pueblo, eso sí, en el palco del dueño del equipo, el infaltable miembro de las cúpulas empresariales nacionales, Valentín Díez Morodo, empresario cervecero que reza por que nunca se legalicen otras drogas, salvo la que el produce. ¿Acaso el alcohol no es una droga, aunque sea en cantidades moderadas?

¡Viva México cabrones!

¡Viva México cabrones!

            Peor regresemos al tema de la columna. Escuchar que la barbaridad propuesta por el Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, tenga eco entre los líderes camarales del PRI, Emilio Gamboa y Manlio Fabio Beltrones, quienes junto con un grupo de gobernadores proponen la discusión del tema a nivel nacional me causa estupor. Aunado a ellos debemos considera a un alto porcentaje de la población que está de acuerdo en impulsar cambios a la constitución para reinstalar la pena de muerte. ¿En que país vivo? ¿Cómo es posible que un gobernador, cuyos orígenes laborales están en el magisterio, proponga semejante estupidez? ¿O será precisamente porque es profesor y egresado de una normal por lo que borbota tanta pendejada, probablemente así sea?

            De los contados aciertos que tuvo Vicente Fox durante su sexenio estuvo la erradicación de la pena de muerte en México aún dentro de las fuerzas armadas. Para ello, México se adhirió y signo una serie de documentos a nivel internacional que obligan al Estado Mexicano dentro del respeto a los derechos humanos a no aplicar ese castigo.

            Hace poco se montó toda una campaña mediática encabezada por el gobierno mexicano y secundada por Televisa para evitar que 54 mexicanos acusados de diversos delitos fueron ejecutados en los Estados Unidos. La televisora siguió de cerca el caso un mexicano hasta el día de su ejecución, mostrándolo al teléfono hablando con su “madrecita” y arrepintiéndose de haber dado muerte, junto con otros camaradas, a dos adolescentes después de haberlas violado. Pero López Dóriga casi los hace santos y héroes nacionales al mostrarlos como seres indefensos, engañados por un sistema judicial desconocido para ellos y por ello iban a ser ejecutados en un país donde la civilización no había llegado. Aún más, el día de la ejecución, la televisora tenía a un enviado a Huntsville, prisión donde finalmente se llevó a cabo la sentencia: muerte por inyección letal.  Cacareamos por el mundo entero lo incivilizado del método, nuestro juez en la Corte Internacional, Bernardo Sepúlveda, presentó alegados para obligar a los americanos a volver a juzgar a muchos de los sentenciados por deficiencias a lo largo de sus juicios. Sin embargo Texas, aún a insistencia del gobierno federal americano de no ejecutar la sentencia, el gobernador texano Rick Perry hizo oídos sordos y ordenó llevar a cabo la ejecución.

            Lo salvaje y vengativo de Moreiro salió a flote cuando presumía que el legislativo local ya había avalado su

propuesta y que lo único que faltaba era ponerse de acuerdo en cómo matarlos, si por fusilamiento, degollarlos o algo light como la inyección letal. Vaya tipo de retrasados mentales que nos gobiernan. Yo propongo que a los políticos mexicanos les trepanemos el cerebro, porque han demostrado una y otra vez que no lo usan, salvo cuando se trata de obtener beneficios como esos descomunales bonos decembrinos que se regalan y que rondan los 700 mil pesos por ratero, perdón por legislador.

            Que alguien me explique cómo hace un poco más de un año nos unía el rechazo a aplicar la pena de muerte a medio centenar de mexicanos en Estados Unidos y ahora nos une lo opuesto, apliquemos la pena de muerte aquí en el país. Vivo en un país de hipócritas donde la doble moral es moneda corriente en la vida cotidiana del  mexicano. Desde los medios de comunicación hasta la clase política, pasando por las grandes masas de mexicanos analfabetos y desnutridos más muchos de clase media y alta propugnando por matar seres humanos, bajo argumentos banales y sin sustento lógico alguno.

            Me niego a convertirme en lo mismo que son ellos. Yo no soy igual a ellos. Yo no vivo bajo la ley del Talión, ni me rebajo a los niveles de salvajismo que muestran aquellos a quienes quieren aplicar la pena de muerte.

                                                                                  derchak54@yahoo.com.mx

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