Joyas declarativas del magisterio Punto # 56 de noviembre 27, 2008

Joyas declarativas del magisterio

Luis Recillas Enecoiz

En un reportaje de Juan Pablo Becerra Acosta M., éste le pregunta a una de las voceras del movimiento magisterial de Morelos, Claudia Rebollar, acerca de la lógica y bases que tienen para ir contra la Alianza por la Calidad de la Educación. Reproduzco algunas de las joyas declarativas de la entrevistada:

“Nosotros somos la raíz de estos movimientos sociales que están surgiendo en el país. No es que busquemos una tercera revolución, pero los graves problemas sociales que están proliferando en México sí pueden provocar esa tercera revolución, no sé si en 2010 o cuándo, pero ahí está la inconformidad, latente. Y nosotros formamos parte de esa desazón.”

Resulta ahora que la tercera revolución está en ciernes. La errónea concepción que los ciclos históricos son repetitivos y por ello cada cien años debemos tener algún evento sangriento es francamente infantil. Con eso de la conmemoración de los doscientos años de independencia y cien de la revolución se ha imbuido en el inconsciente colectivo la idea de un holocausto nacional en el 2010. No niego que la situación actual es crítica y requiere de decisiones audaces para salir del atolladero, sin embargo el desmembramiento del país sucederá cuando las disparidades entre los estados del norte con los del sur sean insalvables y los estados fronterizos con Estados Unidos decidan crear otro país. Baso mi premisa en las ideas que Juan Enríquez Cabot maneja en su libro El reto de México: tecnología y fronteras en el siglo XXI. Una propuesta radical. Pero dudo mucho que dentro de dos años tengamos nuestra “tercera revolución” como vaticina la profesora Rebollar.  A menos que considere la Guerra de independencia como la primera, o tal vez la de Reforma, o bien puede ser la de Intervención contra Maximiliano, solo conocemos una revolución la de 1910. Cierto es que la Guerra de Independencia fue considerada como una revolución por los primeros historiadores que de ella escribieron.

La ciudad de México

La ciudad de México

“Que se eche para atrás la Alianza Educativa, porque implica un privatización de las escuelas públicas. ¿En que sentido? A través de los Consejos de Participación Social (que suplirían a los Comités de Padres de Familia) de cada escuela la responsabilidad del mantenimiento de los planteles ya no sería de las autoridades federales, estatales o municipales, sino de los propios padres de familia, quienes tendrían que allegarse de recursos para solventar el mantenimiento de los edificios y del mobiliario, así como para renovar el material didáctico. Eso es privatizar y los padres ni cuenta se han dado que van a tener que aportar esas cuotas.”

La profesora normalista confunde la gimnasia con la magnesia, pues creer que exigirles niveles mínimos de competencia profesional a maestros con querer privatizar la educación no tiene lógica. Por otro lado considerar que optimizar la calidad implica una intrusión en los formas de relación con la comunidad es un despropósito. La profesora Rebollar considera a los padres de familia como individuos incapaces de concebir la realidad a menos que sean ellos, los propios profesores los que orienten  e identifiquen las causales de los problemas educativos. Es un insulto a los padres de familia considerarlos así. Por lo que yo he leído  e investigado sobre la famosa alianza no existe apartado o artículo que diga algo respecto a los consejos de participación social.  

“Que no haya esos exámenes para alumnos llamados Enlace, ya que son estandarizados. Un niño de rancho no está igual de preparado que uno de la ciudad. Es una medición de puntos y no de conocimientos.”

Supongo que a los niños de rancho les enseñan a escribir el verbo haber sin h; que ubican a México en el continente asiático o que tres por tres dan un resultado de ocho. El conocimiento debe ser homogéneo. Es por ello que tenemos libros de texto gratuito para que todos los niños y adolescentes posean un texto unificador de conocimientos. Estoy de acuerdo en que las condiciones de algunas escuelas rurales son deplorables y que el entorno socio-económico no ayuda para un cabal desarrollo educativo de los niños, pero de allí a querer desaparecer un método de evaluación esencial para conocer nuestras deficiencias y corregirlas, significa que los profesores no quieren ser evaluados. Los resultados de la prueba Enlace ayudan a las autoridades a enfatizar aquellos rubros deficientes y reorientar o adecuar los programas educativos a la realidad. Sin exámenes no sería posible hacer esta labor.

“Son conquistas sindicales…No les dejamos la plaza a hijos que no saben, sino a los que preparamos. Es una conquista laboral. Además, por ejemplo en secundaria, sólo se heredan 40 por ciento de las plazas y las demás se las queda la SEP y el SNTE, que las vende. El sindicato ofrece la plaza y es la necesidad del maestro la que lo lleva a comprar y vender la plaza. Y si yo compré esa plaza, ¿por qué no la voy a vender? ¿Sabe cuánto cuestan? Entre 150 y 200 mil pesos en primaria y unos 10 mil pesos por hora en secundaria, donde se otorgan de 10 en 10 horas.”

            Para empezar las plazas no son propiedad de alguna persona, las plazas son propiedad de la SEP, y es ella la que otorga las plazas a los mejor preparados y que tengan las mejores credenciales. Bueno así sería la utopía educativa mexicana, pero sabemos perfectamente que no es así. El cinismo de la profesora es patético. Si son ellos los que preparan a los hijos para emular a sus progenitores dudo seriamente que tengan la capacidad profesional y humana para dedicarse a la educación. Pues el viejo refrán reza “hijo de tigre, pintito”, y las formas de confrontar a la autoridad muestra más características de analfabeto que de profesores.

“Son gastos de los maestros que tienen derecho a recuperar o vender porque son un patrimonio familiar, además de una conquista laboral. ¿Y sabe qué? La venta va a seguir con la alianza porque ahí se establece que las plazas van a ser por oposición, y estas oposiciones se van a seguir mercando por la corrupción del SNTE.”

            El cinismo en su máxima expresión. Resulta que las plazas son patrimonio familiar. ¿Acaso el segundo secretario de la Embajada de México en Finlandia, que tiene una plaza de diplomático obtenida mediante varios exámenes y, ya aceptado tiene que cursar  una maestría en el  Instituto Matías Romero le va a heredar la plaza a sus vástagos por el simple hecho de ser de su sangre?

            Y después nos asustamos de ser último lugar en educación de todos los miembros de la OCDE. Pues con estos maistros, como los llama Carlos Marín, no hay para más.

                                                                                  derchak54@yahoo.com.mx

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