Sobre la legalización de la cannabis Punto # 53 de noviembre 6, 2008

Sobre la legalización de la cannabis

Luis Recillas Enecoiz

            El pasado lunes se publicó en la prensa nacional un desplegado pagado por el diputado perredista Víctor Hugo Círigo Vásquez quien pertenece a la IV Legislatura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal sobre la pertinencia de instaurar “un debate público sobre la legalización de la cannabis.”

            Resulta una bocanada de aire fresco leer propuestas de esta índole, ya que ponen el dedo en la llaga al llamar a las cosas por su nombre. De suyo es necesario un debate constructivo donde se escuchen voces serias. Voces autorizadas de periodistas (Jorge Fernández Meléndez y Ciro Gómez Leyva), académicos (Jorge Chabat y Luis Astorga), jurisconsultos (Luis de la Barreda Solórzano y Bernardo Bátiz), antropólogos (Roger Bartra), escritores (Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez) y filósofos (Fernando Savater y Manuel Vázquez Montalban) más los que se acumulen durante el tiempo que haya debate, si es que hay.

Fumando mariguana por J. Valles (1928)

Fumando mariguana por J. Valles (1928)

Vivimos inmersos en una sociedad donde se acepta que un adulto elija libremente su orientación sexual y se gastan enormes sumas en campañas publicitarias para erradicar la discriminación y promover la tolerancia, sin embargo cuando se llega al tema de las drogas, legales e ilegales, somos un montón de ignorantes que necesitamos la tutela estatal para no caer en las garras de las drogas. En una sociedad realmente democrática el respeto al consumo personal de alguna sustancia, siempre y cuando no moleste a un tercero, no debería ser penado.

Si por alguna situación algún día alguien decide suicidarse y falla, no pasará de ser tildado de desadaptado, si no es que de plano loco, pero no será criminalizado, aún cuando dañe su salud. Ahora bien, si se fuma un “churro” entonces sí comete un delito contra la salud; la verdad, no tiene pies ni cabeza. Por otro lado, los solventes y pegamentos industriales que más daño hace a la salud no son criminalizados.  Mientras sigamos los dictámenes de aquellos que sustentan la prohibición en razones morales, el problema del narcotráfico no se va a resolver.

Sólo por curiosidad me gustaría que Calderón me contestara la siguiente pregunta ¿Cuándo vamos a saber si ganamos la guerra o si la perdimos; o habrá un armisticio como en Corea? ¿Acaso creen nuestros paternales políticos que van a desaparecer las drogas del país mediante operativos con militares, policías y perros? Porque si lo creen, mejor presten para estar igual.  Las drogas han sido parte intrínseca de toda cultura y no existe sociedad sin drogas, legales e ilegales.  Nuestros paternales políticos que aparte de gobernarnos, quieren decidir por nosotros qué podemos consumir y qué no, cual si fuéramos menores de edad. El alcohol y los cigarros son legales y no por ello todo mundo bebe y fuma. Por otro lado considerar como un adicto al fumador recreativo de mota es como decirle alcohólico al que en una fiesta se toma un par de tragos.

Tengamos un debate serio o no, dudo que se logre un avance. Y lo dudo porque nos encanta darle vueltas a toda discusión. En el debate petrolero se dejó de lado lo esencial, que eran los aspectos técnicos y financieros y privilegiamos el nacionalismo y el patrioterismo. Para la despenalización del aborto antes de las 12 semanas de gestación, se olvidaron de escuchar a las mujeres y de abordarlo desde un punto de vista de salud pública, centrando la discusión en aspectos religiosos, éticos y filosóficos. Así sucederá con el debate que propone Círigo. Llegarán las mentes obtusas y retrógradas a salir con discursos moralistas, carentes de cualquier base científica y llenos de lugares comunes, como por ejemplo, que la mariguana es el inicio para otras drogas. No hay sustento científico alguno que lo corrobore.

Sigo insistiendo en que si nuestro tutelar gobierno le interesa realmente nuestra salud, antes de preocuparse por las drogas cambien los hábitos alimenticios de nuestra población y metan a la cárcel a todos los vendedores de tortas, tacos, tamales, garnachas y demás productos que matan a más mexicanos que todas las drogas juntas, incluyendo el alcohol. ¿Cuánto cuesta al erario combatir y curar las enfermedades relacionadas con nuestra deficiente nutrición? ¿Por qué alimentar deficientemente a nuestra niñez y juventud proporcionándoles comida “chatarra”, aún en las mismas escuelas,  que a la larga ocasiona peores patologías que las achacadas a las drogas no se considera un delito contra la salud? Si seguimos en esta tendencia para dentro de una veintena de años el problema de las drogas se verá como un problema menor comparado con el de la obesidad y sobrepeso.

Librar a México y Latinoamérica de drogas me suena como a cruzada teológica. Les recomiendo leer un par de obras sobre las drogas: de Luis Astorga El siglo de las drogas. El narcotráfico, del Porfiriato al nuevo milenio editado por Plaza y Janés y de Antonio Escohotado Historia elemental de las drogas editado por Anagrama. La primera como su titulo indica se centra en la problemática del narco en nuestro país y la segunda es una historia mundial de las drogas desde el mundo antiguo a nuestros días.

Celebro al diputado Círigo su iniciativa y termino la columna reproduciendo tres citas utilizados por él en su panegírico cannábico. Del prestigiado escritor colombiano Gabriel García Márquez, “La polémica sobre la droga no debería seguir atascada entre la guerra y la libertad, sino agarrar de una vez al toro por los cuernos y centrarse en los diversos modos posibles de administrar la legalización.” Del nobel mexicano Octavio Paz, “Puede entenderse ahora la verdadera razón de la condenación [de las drogas] y de su severidad: la autoridad no obra como si reprimiese una práctica reprobable o un delito sino una disidencia. Puesto que es una disidencia que se propaga, la prohibición asume la forma de un combate contra un contagio del espíritu, contra una opinión. La autoridad manifiesta un celo ideológico: persigue una herejía no un crimen.” Y termino con el filósofo español Fernando Savater, “El verdadero abuso referido a las drogas es el que cometen quienes las proscriben, no quienes las toman.”

                                                                       derchak54@yahoo.com.mx

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