Iluminemos México Punto # 46 de septiembre 18, 2008

Iluminemos México

Luis Recillas Enecoiz

            La marcha convocada por un grupo de organizaciones de la sociedad civil para exigir mayor seguridad en el país y que se escenificó hace un par de semanas en la Ciudad de México y en varias ciudades, dentro y fuera del país, me dejó un buen sabor de boca, sin embargo me creó una serie de dudas, las cuales plantearé aquí.

            Ya en dos ocasiones la sociedad ha salido a las calles a demandar mayor seguridad: la primera, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, en 1997 y la otra hace cuatro años, con Vicente Fox en la presidencia, y no sucedió absolutamente nada que nos mostrara que el Estado haya entendido el mensaje. ¿Por qué ahora sí he de creerles a nuestras autoridades que sí les importa nuestra seguridad? Así mismo, escuchar al Presidente de la República que está del lado de los manifestantes muestra una falta de ubicación. Felipe Calderón es uno de los muchos responsables del deterioro actual que sufrimos los habitantes de este país. Como jefe del ejecutivo y comandante en jefe de las fuerzas armadas del país y de las policías federales no puede ni debe mimetizarse entre los marchistas que se manifestaron en varias ciudades del país hace un par de semanas, él es uno de los principales actores de la dramática realidad que padecemos.

            Una segunda cuestión que me inquieta es respecto a la responsabilidad del Estado. ¿Acaso no es el sustento primario para la creación de un Estado la seguridad de sus ciudadanos? Resulta ahora que los vecinos y la sociedad civil requerimos coadyuvar en la lucha contra el crimen. En mi faceta de ciudadano no me veo enfrentando al crimen que pulula en mi colonia. ¿Por qué debo yo, un simple ciudadano, exponerme física y psicológicamente a situaciones donde mi persona y familia puedan sufrir alguna represalia por parte de individuos carentes de escrúpulos y decencia? Ahora resulta que nosotros, contribuyentes del fisco, debemos fungir como policías y, bajo argumentos bastante rebatibles, esperan que denunciemos al vecino que vende mota o a los mozalbetes que se roban auto partes, sin garantía alguna de que a la larga no voy a tener que enfrentar a los denunciados o sus secuaces. El cinismo es mayúsculo cuando el mismo Estado, al menos en algunas delegaciones del D.F. promueve cursos entre la ciudadanía para enfrentar la violencia y evitar su ingreso a las estadísticas sobre criminalidad y violencia.

            Una tercera inquietud tiene que ver con la forma en que se está enfrentando el Estado con el crimen organizado. ¿Bajo qué lógica es que el Estado enfrenta el narcotráfico con todo el poder que posee, hablo del ejército y armada nacionales, pero el secuestro se deja en manos de las policías locales? Qué alguien consuma alguna droga ilícita no repercute en la sociedad tanto como cuando algún miembro de la familia es secuestrado. Supongo que si denuncio a un par de chavos que estén fumando mota en la esquina de mi casa tendrá por epílogo la llegada de una centena de soldados y agentes de la PFP, pero en caso de denunciar el secuestro de mi esposa o hijo, atenderán la emergencia un par de judiciales mal encarados que para iniciar la investigación me extorsionarán exigiendo alguna dádiva por hacer el trabajo para el cual ya les pagamos un sueldo. Maravillosa forma de enfrentar al crimen. Las últimas detenciones de secuestradores, aunque realizadas por la policía federal, siguen siendo competencia de las policías locales.

Iluminemos México por Magú

Iluminemos México por Magú

            Ahora una incongruencia: la marcha que inició en el Ángel de la Independencia y terminó en el zócalo de la Ciudad de México culminó con la entonación del Himno Nacional. Los miles de hombres, mujeres, niños, adolescentes y ancianos que marcharon exigiendo seguridad en el país entonan uno de los himnos más belicosos que existen en el planeta. Bajo los acordes de “mexicanos al grito de guerra” y “más si osare un extraño enemigo” y demás versos apologéticos de la violencia es que pedimos paz. Queremos paz en el país, pero a nuestros estudiantes les enseñamos que nuestra historia esta llena de hechos violentos y sangrientos. Ahora vienen los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución y vamos a escuchar en todos los balcones del país a nuestros gobernantes gritar desgañitándose acerca de los héroes que con su sangre nos dieron patria. Queremos paz en el país, pero magnificamos los hechos sangrientos de nuestra historia. ¡Vaya paradoja!

            No tenemos el personal adecuado para hacer la chamba. Me refiero al policía de a pie. La mayoría son analfabetas funcionales y provienen de los estratos sociales más débiles académicamente y de menor ingreso económico. Es como construir un castillo con tabique blanco y no con mármol. Darle un rifle de asalto a un individuo que con trabajos terminó la secundaria es igual que dárselo a un criminal. Al igual que los profesores que gradúan analfabetos funcionales, nuestra policía es el resultado de esas deficiencias educativas, y por ende no cumplen con las obligaciones que el puesto demanda ¿Quién en sus cabales quiere ser policía, a menos que tenga en mente utilizar su poder para extorsionar a la ciudadanía?

            Sin dejar de ser solidario con las familias Martí y Vargas, me incomoda que sus casos sean ventilados a diestra y siniestra dado el poder económico y social que ostentan, siendo que existen muchos casos más de personas secuestradas, aunque sin el poder que tienen los mencionados arriba. El dolor de unos padres por la pérdida de un hijo es indescriptible, ya sean ricos o pobres.

            Por último la cuestión toral que me tiene indefenso ante el Estado. ¿Qué sucederá si los responsables de nuestra seguridad no acometen su trabajo con la debida seriedad y honradez? ¿Cómo, un ciudadana de a pie, podrá exigirle al presidente, gobernador o alcalde que no dé el ancho para el puesto que fue elegido y por el cual devenga un sueldo, que deje el puesto? ¿Con qué herramientas legales podemos correr al funcionario que no haga su trabajo? Que yo sepa no tenemos ninguna. ¡Pobre México!

                                                                       derchak54@yahoo.com.mx

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