Soberanía sin bienestar Punto # 25 de abril 24, 2008

Soberanía sin bienestar

Luis Recillas Enecoiz

La nueva cantaleta que esgrime Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para paralizar al país y continuar minando la insipiente democracia que vivimos en México es recurrir al socorrido argumento de que la soberanía nacional esta en juego y el gobierno esta vendiendo la patria. Desde el siglo XVIII, con la Revolución Francesa, donde se dan las bases para la  creación de los estados-nación y el siglo XIX donde se consolida el concepto de soberanía nacional implicando independencia política, económica y sobre todo geográfica nuestra historiografía ha manejado el concepto de que la independencia de un país es un bien superior al bienestar de su población. Según el diccionario de la Lengua Española, soberanía nacional en su primera acepción significa: “la que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos.”

Alegoría decimonónica de la patria

Alegoría decimonónica de la patria

A raíz del debate que existe a nivel nacional sobre la supuesta privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex) y por ende la pérdida de nuestra soberanía energética a manos de inversionistas nacionales o, peor, extranjeros, la lógica que maneja el “legítimo” más parece sacada de libros ya desfasados y caducos. Nadie niega que la compañía estatal de hidrocarburos requiere cambios radicales para ser una verdadera fuente de divisas para México.

La soberanía de la que tanto cacarea AMLO es más bien un engaño. Me explico: los tres rubros que más dejan divisas al país son la venta de hidrocarburos, las remesas y el turismo. Pemex hace ingresar a las arcas nacionales cerca de 28 mil millones de dólares (MMD); la segunda fuente de divisas son las remesas que ascienden a 24 MMD y la tercera, el turismo con alrededor de 14 MMD. En otras palabras nuestros ingresos se basan en venderle el petróleo barato a Estados Unidos para que nos lo revenda como gasolina con un incremento sustancial, porque aquí en México no tenemos la infraestructura necesaria para cubrir las necesidades energéticas. Es como las repúblicas bananeras a las cuales la American Fruit Company, durante las décadas del cincuenta y sesenta del siglo pasado, compraba las cosechas de plátano para luego envasarlos y revenderlos al país de origen con un sustancial beneficio.

Las remesas que envían nuestros connacionales que han sido obligados a emigrar para paliar en algo la pobreza y miseria, por no mencionar la falta de oportunidades laborales, no es considerada falta de soberanía sino más bien ayuda de mano de obra barata y poco calificada para los gringos. Respecto al turismo, éste ingresa al país 13 MMD siendo cerca de 90 por ciento turismo americano. En cuanto al comercio, 87 por ciento es con nuestro vecino del norte, aún teniendo  firmados más de treinta tratados de libre comercio con una variedad de países que van desde la Unión Europea hasta Costa Rica y Corea del Sur.

Soberanía nacional que no acarrea bienestar para la población de una nación es una falacia. De ser cierto que los mexicanos desean ser soberanos y según AMLO queremos poseer el usufructo de nuestra riqueza petrolera, ¿por qué nuestros connacionales emigran a un país donde la riqueza del subsuelo esta en manos de particulares? La soberanía de un país no reside en la propiedad de los hidrocarburos sino en el valor agregado que puedan darle. Bajo esta óptica sólo Corea del Norte y México son soberanos ya que son los dos únicos países del orbe que mantienen la propiedad del subsuelo en manos exclusivas del estado.

Todos los países de la Unión Europea han perdido soberanía nacional al integrarse a un ente supra nacional, sin embargo su nivel de bienestar se ha incrementado exponencialmente. Si no me creen, ahí esta la España franquista de los años setenta del siglo XX comparada con la actual de Rodríguez Zapatero. Si hace tres o cuatro décadas los españoles venían a “hacer la América” instalando panaderías, charcuterías, mueblerías o cantinas, hoy son dueños de bancos, compañías constructoras o petroleras que van por el mundo asociándose con otras compañías o gobiernos. Cuba ha firmado acuerdos con Repsol, la compañía petrolera española, para la perforación de pozos en el mar patrimonial cubano del Golfo de México y Fidel Castro ni se inmutó.

He sido un acérrimo crítico de Andrés Manuel López Obrador, pero lo que no es válido es comparar a AMLO con Hitler, Mussolini, Pinochet o Victoriano Huerta. Los ultra reaccionarios nacionales, la extrema derecha y los miembros del Yunque están tratando de engañar a la gente ignorante. Que yo sepa, AMLO no está sistemáticamente enviando a la cámara de gas a nadie, por más que los considere sus adversarios o enemigos. Sus arengas domingueras en el zócalo de la ciudad de México, si bien pueden ser caracterizadas de azuzamiento masivo distan mucho de ser reuniones para seleccionar mexicanos a campos de concentración para su exterminio. Tampoco sé de algún arreglo con los militares para derrocar a Felipe Calderón tal y como lo hizo Augusto Pinochet en Chile con Salvador Allende y dentro de los planes de AMLO tampoco existe alguno para encarcelar a Calderón para luego aplicarle “la ley fuga” como lo hizo Huerta con Madero. El señor que se ostentó como firmante de los spots televisivos, un tal Velasco Arzac, donde se comparaba a AMLO con los cuatro egregios dictadores y asesinos muestra su carencia en conocimientos históricos a la par que engaña y miente con comparaciones falaces.

    La soberanía nacional de México dejo hace mucho años de existir como tal al ser dependientes de Estados Unidos para nuestras exportaciones comerciales, industriales y petroleras. La dependencia incluye las remesas de nuestros connacionales y el gran flujo de turistas norteamericanos que nos visitan cada año. Decir que la soberanía nacional reside en la propiedad de la riqueza del subsuela nacional es ignorar la otra parte: el bienestar de la población.

    Independiente y soberano, pero muerto de hambre; prefiero dependencia e ingresos decorosos. Supongo que los 25 millones de mexicanos y sus descendientes que viven al norte del Río Bravo son unos traidores a la patria pues consumen Chevron, British Petroleum, o Texaco. ¿Acaso son menos mexicanos y menos soberanos por no consumir productos de Pemex? Lo dudo.

 

derchak54@yahoo.com.mx

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