Los socios de Elba Esther de Ricardo Raphael Punto # 12 de enero 17, 2008

Los socios de Elba Esther de Ricardo Raphael

Luis Recillas Enecoiz

Biografía política muy crítica de la dirigente sindical

Biografía política muy crítica de la dirigente sindical

Ricardo Raphael, cara conocida en los programas televisivos de análisis político y frecuente pluma en diversos periódicos y revistas, nos acaba de regalar un libro que se debate entre el reportaje de investigación, como lo llama el autor, y el texto académico. Su contenido no tiene desperdicio alguno. Ya era hora de que un intelectual de la solvencia académica de Raphael se atreviera escribir la biografía política de Elba Esther Gordillo y la historia del SNTE.

El libro consta de diez capítulos que van desde el encumbramiento de la profesora hasta la relación que ésta tiene con Felipe Calderón y el rol del SNTE durante las últimas elecciones presidenciales pasando por un recuento de los movimientos magisteriales, las relaciones con los presidentes Salinas de Gortari, Zedillo Ponce de León y Fox, así como también los cambios estratégicos de la profesora para acercarse a los intelectuales y la prensa.  Pero más que analizar el libro, transcribo algunos pasajes del libro:

“En los hechos, el convenio de 1946 entregó a este sindicato [SNTE] la administración casi completa de los recursos humanos que componen a la educación básica ya que, tanto el ingreso como el avance en las carreras de los maestros, pasaron a ser una atribución de los líderes sindicales.”

“… la constelación de principios impartidos en la educación mexicana posee como núcleo atómico el respeto hacia la autoridad. Las tres frases más utilizadas por los maestros mexicanos son: “¡Guarda silencio!”, “¡Pon atención! Y ¡Trabaja sentado en tu lugar!”

“Tampoco se promueve en el alumno el arte de reflexionar por sí mismo. Para ser considerado un buen estudiante, el niño está obligado a callar, atender, seguir las indicaciones, hacer fila y no moverse demasiado. En cambio, la reflexión – prerrequisito indispensable para asumir la responsabilidad sobre los actos propios – ocupa un lugar menor. Las cosas están bien o mal dependiendo de lo que diga el maestro y no de su coincidencia con los valores ensañados. Con esta pedagogía, no se construyen sujetos autónomos – con juicio independiente y capacidades propias de discernimiento –, sino personalidades sumisas y obedientes. No se construyen ciudadanos, sino otra cosa.”

“¿Cómo sería posible que los maestros enseñaran a sus alumnos el valor de la autonomía, si ellos mismos están atrapados en un sistema de mafiosas dependencias? ¿Con qué convicción pueden inculcar el principio de la superación personal – a través del estudio y la adquisición de conocimientos – si para progresar en su carrera como maestros lo importante es ligarse sumisamente con la cúpula sindical? ¿Con qué cara promover la reflexión y la responsabilidad en el estudiante, si el desacuerdo es castigado inclusive con la muerte? ¿Desde qué pedestal ético proponerse la construcción de ciudadanos libres, cuando para mantener el puesto como profesor hay que padecer la indignidad del acarreo y la manipulación electoral?”

“¿Por qué, mientras para la ejecución de programas como el de Oportunidades … se han empleado fórmulas adecuadas de asignación, en el caso de la educación pública básica este instrumento no fue utilizado?  Es probable que la respuesta a esta interrogante pueda encontrarse en la intención política de mantener opacidad en la gestión sobre tales recursos. Sólo a través de este vicio administrativo, el Ejecutivo federal … [ha] podido mantener una distribución de los recursos destinados a los servicios educativos a partir de criterios eminentemente políticos.”

“… ninguno de los mecanismos de evaluación educativa, tanto nacionales como internacionales, que se han utilizado para medir el desempeño docente, han revelado un cambio significativo en la calidad de la educación mexicana. Todo lo contrario, en realidad se ha observado un franco deterioro durante los últimos quince años.”

“Casi desde su fundación, el SNTE ha sido sinónimo de corrupción, de corporativismo antidemocrático y de mandatos espurios. Entre los académicos y los intelectuales, así como entre los periodistas y analistas de los medios, esta institución sindical suele ser vista como uno de los lastres sociales que impiden la transformación del espacio público mexicano.”

 “Lo que no dijo el reporte en cuestión, porque no estaba dentro de su campo de estudio, es que buena parte del gasto educativo del Estado mexicano…se desperdicia en México en una burocracia magisterial anquilosada e irremovible. Lo que no advirtió este informe, porque no podía hacerlo, es que buena parte de los recursos económicos no llegan a los planteles, ni mucho menos benefician directamente a los alumnos del sistema educativo mexicano. Se quedan en otras partes. Sirven para financiar aspiraciones políticas desmesuradas, campañas electorales, negocios turbios e irresponsabilidades políticas injustificables.”

“Más del 80 por ciento de los planteles educativos en este país presentan condiciones físicas inconvenientes para atender a sus alumnos. Dos de cada diez menores acuden a centros escolares que no cuentan con agua corriente. Tres de cada diez establecimientos no tienen luz eléctrica. Cuatro de cada diez niños reportan problemas de acceso para llegar a las aulas. Cinco de cada diez colegios no cuentan con espacios donde alojar sus áreas administrativas. Seis de cada diez niños asisten a clases en instalaciones que no tiene drenaje. Siete de cada diez van a una escuela que no posee instalaciones deportivas. Ocho de cada diez planteles no están conectados a una línea telefónica. Nueve de cada diez colegios no tienen un fax. Nueve de cada diez centros académicos no poseen talleres ni laboratorios. Así lo informó la Secretaría de Educación Pública en un reporte dado a conocer durante el mes de octubre de 2007.”

“Según el Foro Económico Mundial, en comparación con México, algunos países africanos como Ghana, Kenia, Uganda o Zimbabwe cuentan  con un nivel de calidad superior en la educación que se imparte a los menores.”

“En su informe PISA del año 2000, La OCDE reportó que México se encontraba en el último lugar de cuarenta y un países en materia de educación. Para el 2003, este país sólo había avanzado tres lugares, pero en áreas del conocimiento como la lectura se observó que los índices de aprendizaje habían descendido. El 99 por ciento de los niños evaluados obtuvieron una nota inferior a 8 sobre 10. Y con respecto a las matemáticas, este mismo documento informó que 97 por ciento de los estudiantes mexicanos obtuvieron una calificación inferior a 6.6.”

Con una bibliografía bastante extensa de casi 400 referencias Ricardo Raphael logra poner al magisterio y a la profesora Gordillo en el banco de los acusados. Si bien no toda la culpa es del sindicato magisterial, sí es responsabilidad de los profesores el paupérrimo nivel académico e intelectual del estudiantado mexicano. La pregunta que me quedó al terminar de leer el libro es ¿qué político tendrá los tamaños para revertir la situación?           

derchak54@yahoo.com.mx

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