Educación religiosa Punto # 4 de octubre 7, 2007

Educación religiosa

Luis Recillas Enecoiz

            Varios eventos que tienen que ver con la Iglesia Católica se mezclaron en las últimas semanas. El quinceavo aniversario del reinicio de relaciones diplomáticas con El Vaticano, la ya vieja demanda de educación religiosa en las escuelas y los tiempos judiciales del juicio que por solapar pederastas se le sigue a Norberto Rivera. Pero hoy, la CEM (Conferencia Episcopal Mexicana) adereza sus demandas con la consabida “libertad religiosa” que implica la ya mencionada educación religiosa, la propiedad y uso de medios masivos de comunicación y ser electos a puestos de elección popular entre otras cosas. A todo esto debemos agregar ahora el protagonismo del purpurado capitalino, quien temeroso de ser agredido y hasta baleado, ha exigido, pues no pedido, seguridad para su persona, la cual en boca del inefable portavoz del arzobispado, Hugo Valdemar, fue malinterpretado por la fuente y lo que realmente quiso decir fue que la seguridad era para la catedral y los feligreses que domingo a domingo asisten a misa. Es cierto que en las democracias avanzadas, la nuestra esta en gestación, las limitantes al clero no son similares a las impuestas en México, también es cierto que la Iglesia Católica mexicana no se ha preciado de ser muy patriota y más parece la enemiga a vencer, al menos durante nuestra vida independiente. Pero más allá de estos aspectos que han salido a la luz pública en los últimos meses, quiero hacer alto en un aspecto del debate: la educación.

Cartucatura tomada de Michoacano.com.mx

Cartucatura tomada de Michoacano.com.mx

            Lo que sobre educación religiosa externaron Luis González de Alba en su columna “La Calle” del pasado lunes 15 en Milenio edición nacional donde argumenta contra la educación religiosa en las aulas, pero bajo unas premisas bastante originales y dignos de polémica y por otro lado, el mismo día, pero en la edición del Estado de México del mismo rotativo, en un artículo firmado por Mónica Ramírez,  el vicario de la diócesis de Toluca, Guillermo Fernández Orozco, insulta nuestra inteligencia con un comercial digno de universidad privada y católica.

            Transcribo a Luis González de Alba: “Toda educación religiosa en la infancia es un abuso. Nada, ni la  participación en redes de pornografía infantil, produce más severos y permanentes daños que aterrar a los niños con imágenes de un Ser que exige sufrimientos y sacrificios, condena  a la humanidad a padecer en esta vida y más en la eterna por el pecado de desobediencia más bobo imaginable…” y, para terminar, el último párrafo del artículo publicado el pasado lunes, “…Por eso las diversas iglesias nos quieren imponer la educación religiosa desde los primeros grados: saben que después, cuando la persona ya piensa, es demasiado tarde: la clientela no llega”. Demos la voz al vicario de  Toluca: “…no se trata de imponer la religión, sino la cuestión de los valores y de los principios humanistas, y así como hay instituciones públicas de muy buen nivel también hay escuelas privadas que son patito” o “hay incluso gente que no profesa la misma fe y se tiene que ser respetuoso en ese sentido, pero hay una serie de valores que sí se enseñan, sin olvidar los valores patrióticos y académicos”.

            Que yo sepa las instituciones educativas de donde egresan las mentes más privilegiadas del planeta: Politécnico de Zurich, Cal Tech, Oxford, The London School of Economics, Cambrigde, Harvard, El Colegio de México y un largo etcétera no incluyen en sus programas aspectos teológicos o religiosos para capacitar y preparar a sus alumnos, los cuales en su mayoría se integrará a labores y roles de liderazgo. Considerar la educación religiosa católica como requisito para convertirse en ciudadano de bien deja ver el nulo respeto y total desconocimiento que tiene el vicario de la educación en ámbitos que no sean los religiosos o conventuales.

            ¿Qué más atroz que atormentar la mente de un niño con fuegos eternos? Coartar la libertad de la niñez mediante argucias de fe me parece abominable. ¿Qué defensa intelectual tiene un niño para contrarrestar los mitos y leyendas católicos o en su caso los de cualquiera religión? Para enseñar valores no se requiere una religión. La religión no garantiza crear sociedades con valores: ahí esta nuestro país donde la corrupción y la tranza son moneda corriente en la vida cotidiana y donde la religión católica es mayoría. “Muy católicos pero bien tranzas”, diría algún Pito Pérez del siglo XXI. La enseñanza que Max Weber proponía en su Ética protestante es mucho más formativa que cualquier decálogo religioso porque, en el fondo, es una ética del trabajo. Suponer que la educación religiosa es garantía de rectitud humana es un despropósito que no conduce a nada positivo, pues en el fondo, descalifica todo aquel conocimiento que no tenga origen divino. Más que rezar, asustar con mitos o limitar la vida sexual de sus devotos, que es lo que en el fondo busca la educación religiosa, sobre todo la Católica, se requiere instruir a las nuevas generaciones el conocimiento científico: matemáticas, física, biología y química y no el Génesis, Deuteronomio o el Cantar de los cantares.

derchak54@yahoo.com.mx

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